ODA A LA PRIMAVERA
En primavera, las flores no solo alegran balcones, patios y
alféizares: también cuentan una historia larguísima sobre cómo los seres
humanos hemos aprendido a mirar la naturaleza. Primero fueron estrategia
evolutiva, luego remedio, símbolo, ornamento y hasta lenguaje. Hoy, en un
momento en que cuidar una planta roza el autocuidado, volver a las flores es
una forma de preguntarnos por qué seguimos necesitando rodearnos de vida
vegetal.
Está claro que uno de los ritos de paso a la vida adulta es hacerle un segundo juego de llaves a un amigo para que pueda regarte las plantas cuando te vas de viaje. A muchos de nosotros no se nos da especialmente bien la supervivencia botánica: somos capaces de ahogar un pothos o de momificar un helecho en tiempo récord.












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