¿HAY ALTERNATIVAS A LA FAMILIA?
No es de hoy, sino como poco desde la revolución de los sesenta, que la familia sea impugnada en su papel de base del entramado social, por heteropatriarcal y opresiva. Desde entonces, comentaristas del mundo del pensamiento y sobre todo de las artes han insistido en presentar el vínculo familiar como una estructura rígida, más generadora de traumas que de sentido y más limitante que fecunda, proponiendo su disolución o sustitución por relaciones elegidas, reversibles y menos exigentes.Esta crítica, aun cuando señala patologías reales, tiende a confundir los abusos con la institución misma, al tiempo que ignora que la familia ha sido históricamente y sigue siendo el primer espacio de cuidado, transmisión y pertenencia, el lugar donde el individuo aprende no solo a afirmarse, sino también a convivir y socializarse.









