LA IA AL DESNUDO
Cinco motivos para subir sus impuestos
El escritor Yuval
N. Harari decía en su libro Nexus que la herramienta más
revolucionaria creada por el ser humano, la Inteligencia Artificial (IA), «puede destruir nuestra
civilización». Uno de los motivos, podría ser la inmensa cantidad de puestos de
trabajo que están siendo sustituidos por robots y algoritmos. Ejemplo: se han producido más de 200.000
despidos solo en el sector tecnológico mundial. Amazon lidera los recortes,
pero es algo que afecta a multitud de empresas de todos los sectores.
Los negacionistas gritarán que también se están creando empleos. Pero… ¿cuál es el balance global? Nouriel Roubini dice que «la IA invade más puestos de trabajo que las revoluciones anteriores» y la califica como una de las grandes amenazas globales.
Las empresas que se suben a este carro aumentan sus
beneficios y disminuyen sus gastos. Este es otro factor que hace crecer
la desigualdad: la
lista de supermillonarios en España sigue creciendo con los inmensos
daños que ello conlleva: sociales, ambientales, etc.
¿Es justo que los beneficios caigan en manos de una
minoría?
Tengamos en cuenta estos aspectos:
- La
llamada Inteligencia Artificial está formada por diversas tecnologías
creadas por personal
científico, muchas veces pagado con dinero público. Gran parte de
los avances que han permitido la IA actual han sido financiados por
organismos públicos y —gracias a eso— publicados en revistas en abierto,
sin patentes.
- La
IA y cualquier aparato electrónico tienen un enorme impacto ambiental, principalmente por la minería y por
la gran cantidad de energía y agua que requieren.
- Las
empresas tecnológicas —o con un uso intensivo de tecnología— suelen
tener enormes beneficios y
costes muy bajos (una vez que han desarrollado su producto).
- Estas
empresas contribuyen a la destrucción
del empleo (los bancos un claro ejemplo).
- Por
último, la IA necesita
nuestros datos para alimentarse. ¿Por qué crees que hay tantas
cosas «gratis» en Internet? Buscadores gratis, redes sociales gratis,
almacenamiento gratis, correo electrónico, películas, vídeos, juegos,
noticias, etc. De una forma u otra estamos cediendo nuestros datos gratis sin
saber para qué. También recibimos publicidad que —aunque no lo
queramos reconocer— nos manipula.
Los motores de la IA se alimentan con datos de millones de
humanos: los nuestros o los de otros países: colonización digital. A
cambio, las empresas nos pagan con
despidos masivos y con ingeniería
financiera para evadir en paraísos fiscales. Los casos de gigantes
como Inditex (la Zara de Amancio Ortega), Meta, Amazon o Apple son
solo algunos de los tufos más sonados.
Con razón concluían J. Vicente y M.
Pérez que «el gran negocio de estas tecnológicas no son los
productos, sino nuestros datos personales. Lo saben todo sobre nosotros:
nuestros gustos, búsquedas y hábitos». Con toda esa información, tal vez la
IA conozca al ser humano mejor que nosotros mismos. No solo pueden manipularte
mejor a ti y a todos los humanos con tu perfil, sino que, con tus datos, entrenan
a la IA para lo que quieran, desde inducir opiniones políticas hasta fomentar
libros, películas u otros bienes de consumo.
¿Cómo podemos quedarnos con lo mejor de la
automatización?
Emplear ordenadores, robots o la IA supone enormes
ventajas para la humanidad. Sin embargo, si no controlamos bien este
poder, podría destruir el bienestar alcanzado.
Al menos en Europa, estamos construyendo sociedades en las
que tenemos gratis muchas cosas valiosas. En realidad no son
gratis, sino pagadas entre todos:
con dinero público.
En España, la sanidad es
universal (incluso para los extranjeros). ¿Quién querría vivir en un país donde
los pobres se mueren por las calles? ¿En serio los votantes del PP quieren que
los inmigrantes pasen frío y hambre en la calle, como en Badalona?
Más ejemplos de lo importante que es el sector público en
España: casi todas las carreteras se
mantienen gratuitamente para todos. La educación básica también es gratis y hay becas para formarse
a cualquier nivel. También son de libre acceso las bibliotecas, los parques y
zonas naturales, la televisión
pública (RTVE y otros canales autonómicos), la policía, el alumbrado público (a
veces excesivo), la recogida
de basura y de papeleras, etc.
Si no estamos
atentos, podríamos perder cosas tan valiosas como una sanidad y una educación
públicas de calidad. Fue una de las lecciones
que debimos aprender del coronavirus. Siempre hay amenazas que debemos
combatir.
Tampoco debemos olvidar todas las acciones de cuidado ambiental que se pagan
con dinero público: estudios científicos, cuidado de bosques y
reforestación, bomberos forestales, restauración de ecosistemas, apoyo a
energías renovables o agricultura ecológica, programas de conservación de
especies, gestión y depuración del agua, control de la contaminación, etc.
Para costear todos esos servicios públicos, tenemos que
aplicar la inteligencia natural y tomar medidas
urgentes, como las siguientes:
- Tomar
conciencia del problema para, así, votar, trabajar y educar
siempre con el objetivo de construir sociedades más justas y más felices.
- Controlar
los errores de la IA. Los sistemas humanos no están exentos de
errores. Por ejemplo, la IA se alimenta de millones de datos humanos en
los que el machismo está incrustado. Por tanto, no es raro que la IA
adopte decisiones y opiniones machistas. Por otra parte, a veces la
IA alucina, término que se usa para indicar cuando se inventa
datos, lo cual es realmente muy peligroso. Se han dado casos en los que la
IA induce al suicidio.
- Fortalecer
el sector público y, para ello, que las empresas que usen la IA, robots u
ordenadores paguen impuestos razonables por beneficiarse de avances
colectivos de la humanidad. No se trata de asfixiar a las empresas,
sino de exigir una retribución justa que no ahogue a la sociedad en su
conjunto.
- Reducir
la jornada laboral es un factor lógico para aumentar la
felicidad. Y, por supuesto, generar empleo que compensaría, en parte, el que
se está perdiendo por las nuevas tecnologías.
- Roubini
también sugiere una Renta Básica Universal que
reduzca los problemas de la desigualdad.
Con estas medidas, todos saldremos ganando, incluso los que
se oponen a ellas. Usemos la inteligencia (natural) para fortalecer nuestro sistema público,
que es el único que nos defenderá en las situaciones fáciles y también en las
difíciles.
https://blogsostenible.wordpress.com/2026/01/01/mejorar-la-ia-impuestos-tecnologicas/

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