NOSTALGIA
¿LA FELICIDAD MÁS
TRISTE QUE EXISTE?
Recordamos aquel verano en la piscina, pero nos olvidamos de
la soledad que sentíamos en ocasiones cuando nuestros amigos estaban fuera. No
olvidamos lo que nos hizo sentir aquel viaje, pero sí que dejamos a un lado el
estrés que supuso llegar al aeropuerto con media hora para facturar. Es el
truco de la nostalgia, una
contradicción emocional que nos habita de forma inevitable.
La historiadora y socióloga Stephanie Coontz lo entendía así: «la gente tiende a romantizar el pasado como una forma de lidiar con la complejidad del presente». Y es que sí, la nostalgia nos hace imaginar un pasado maquillado. Es como si la memoria estuviera editada; es decir, el cerebro ensalza los mejores momentos y elimina todo el ruido porque solo busca una cosa: consuelo.









































