
LAS
MONEDAS COMPLEMENTARIAS
El respaldo de la confianza y
la comunidad
La posibilidad de tener 2 medios
de pago, uno para usar en todo el país y otro para el barrio o nuestra ciudad
fortalece las economías ante las crisis y favorece la estabilidad.
¿Qué pasaría si alguien le propusiera a
usted, junto con los vecinos del barrio, crear una moneda que les permitiera
comprar y vender los alimentos de la comunidad? Muy probablemente diría que es
una locura, que no son el Banco Central para emitir o autorizar monedas, o por
último que nada de eso ocurriría porque la economía de nuestro país está
dolarizada.
Pues bien, déjenos decirle que sí es
posible y que esa opción se llama moneda social o complementaria. Este tipo de
moneda es fruto del trabajo de grupos que establecen acuerdos para usarla para
el intercambio de bienes y servicios. Esto ya sucede en comunidades de varios
países europeos que, sin renunciar al Euro, usan monedas alternativas. Es como
tener 2 monedas al mismo tiempo: una para usar en todo el país y otra para usar
en la comunidad, el barrio o en determinada ciudad.
Existe todo un debate sobre la fecha
histórica en la que la moneda sustituyó al trueque como medio de intercambio.
Algunos estudiosos afirman que eso sucedió 700 años antes de Cristo. En
cualquier caso, la moneda empezó a usarse en la medida que las sociedades
complejizaron sus relaciones económicas. Ya no se podía simplemente
intercambiar maíz por cacao, se necesitaba un medio de canje ágil, que todos
pudieran llevar y aceptar. De esta forma, la moneda se fue consolidando a
partir de un acuerdo voluntario para utilizarse como medio de pago. La moneda
se convirtió de esta manera en un instrumento de pago, como unidad de cuenta y
como un medio de depósito con determinado valor.