19/7/18

Cada vez más personas se niegan a volver a casa cargadas de bolsas

ALTERNATIVAS A LAS BOLSAS DE PLÁSTICO

Las bolsas de plástico de usar y tirar tienen los días contados, pero no hace falta esperar más para buscar alternativas. Las hay para cada tipo de bolsa y necesidad.

No hace falta esperar prohibiciones y recargos para buscar alternativas a las bolsas de plástico de usar y tirar. La mejor opción pasa por la reutilización. El carrito, el capazo, la bolsa plegable siempre encima y las bolsas de tela con asas son recursos que habían caído en desuso y que ahora volvemos a ver. Pero, ¿qué pasa con las bolsas de plástico sin asas? Las que se utilizan para poner fruta y verdura pero también para transportar embutido, queso, carne o pescado? ¿Y las bolsitas para comprar a granel?

Alternativas a las bolsas de plástico para la fruta y la verdura

Las creadoras de BistyBags querían comprar manzanas y tomates sin recurrir a bolsas de plástico. Según en que establecimientos, como los mercados, podemos pedir que nos lo pongan en cualquier tipo de bolsa de tela, directamente en el capazo o en una bolsa de bioplástico reutilizada. En las tiendas de barrio podemos ir poniéndolo en el capazo de la tienda y después ayudar a ponerlo en la báscula para agilizar el proceso. En los supermercados, también podemos intentar hacerlo así, pero  no siempre lo permiten, en especial si compramos mucha cantidad y diversidad de productos.  Por esto ellas crearon una alternativa: bolsas de poliéster que permiten ver el contenido y enganchar la etiqueta del peso en el cordel. Poco más tarde, apareció otra alternativa, Bolseta.

18/7/18

Nos falta un sentimiento de comunidad y un verdadero sentido de propósito

¿A DÓNDE VAMOS? LOS CUARENTA TONOS DE GRIS
Paul Gaugin: D’où Venons Nous /
Que Sommes Nous / Où Allons Nous (1897)

El atolladero humano
En el cuadro del siglo XIX Paul Gauguin adopta una visión a nivel de especie preguntándose “¿de dónde venimos?, ¿quiénes somos?, ¿a dónde vamos?”. Somos la primera generación de nuestra especie (de cualquier especie en este planeta) que conoce las respuestas científicas a estas preguntas. Hemos llegado a una discusión a nivel de especie. Con implicaciones a nivel planetario.

Hace unos 11.000 años, cuando terminó la última edad de hielo, nuestros antecesores —en no menos de 5 localizaciones distintas por todo el mundo— sacaron ventaja de las nuevas condiciones e intentaron un modo de vida agrícola. Avanzamos rápidamente a través de dos cambios de fase trascendentales en la historia humana (las revoluciones agrícola e industrial) y aquí estamos: acercándonos a los 8 mil millones, en busca de libertad, experiencias y riqueza material, todo ello derivado del excedente físico. Como mucha gente es consciente, la búsqueda de este excedente  está también impactando en la esfera exterior a nuestros hogares (la llamamos Tierra), de formas cada vez más dañinas. Y, sin embargo, con un crecimiento anual mundial del 3%, que es lo que la mayor parte de los gobiernos e instituciones espera, casi doblaríamos en tamaño la energía y materiales que nos costó 11.000 años amasar, en los próximos 25 años.
La tecnología moderna proporciona estímulos de magnitud mayores que los que experimentaban nuestros ancestros buscando sentimientos similares. Para ellos, una baya encontrada en su camino era una rara y dulce sorpresa, mientras nosotros compramos dulces por quilos en la tienda de alimentación, o enviados por Amazon. Podemos acabar fácilmente secuestrados/adictos a cosas que sentimos importantes, pero no son más que efímeros potenciales de acción en el cerebro, no en el mundo real.

17/7/18

Conseguir que la producción autogestionada no se mercantilice dentro del barrio

UNA ISLA ILUMINADA POR EL MOVIMIENTO POPULAR

Errekaleor, una barriada ocupada en la periferia de Gasteiz, se ha convertido en la isla energética más grande de toda Euskal Herria.

Fábricas a un lado y hectáreas de hierba al otro, tránsito de bicicletas y pocas personas a pie. Más adelante, unas rotondas que marcan la salida de Gasteiz. Tomando una de éstas a la derecha, una carretera sin apenas movimiento; 200 metros más adelante la primera de muchas fachadas con murales y el lema “You are now entering free Errekaleor”, emulando al barrio Bogside de la irlandesa Derry. Es Errekaleor, uno de los barrios ocupados más grandes de Europa.

Para entender la historia de esta singularidad alavesa y vasca merece echar la vista atrás. En la década de 1950, la población gasteiztarra prácticamente se duplicó debido a la expansión industrial de la ciudad y fue en ese contexto cuando se levantó una urbanización destinada a parte de esas personas trabajadoras. Un barrio que inicialmente se llamó “Un mundo mejor” y que años después tomó el nombre de “Errekaleor” (Río Seco) por el río que pasa por debajo de las casas.

De ese barrio era, entre otros, Romualdo Barroso, uno de los cinco obreros asesinados el 3 de marzo de 1976 en Gasteiz tras una asamblea obrera en el barrio de Zaramaga. Tenía 19 años. Las vecinas, año tras año y al igual que todo Gasteiz, le recuerdan con un emotivo acto en el cine del barrio, que ahora tiene su nombre.

Fue a comienzos del siglo XXI y coincidiendo con el desarrollo urbanístico del sur de la ciudad cuando se decretó el realojamiento de sus habitantes para la posterior demolición y reconstrucción de Errekaleor. Un realojamiento que las antiguas vecinas calificaron como “estafa”. “Me echaron de mi hogar porque necesitaban derribar el barrio y no lo han hecho”, denuncia Gabriel García, que residió con su hijo durante doce años en el barrio.

16/7/18

Calculamos el valor de la vida humana recurriendo a «expresiones dinerarias»

VER DOSIER COMPLETO

ADIÓS A LAS COSAS

Todas las sociedades pre-capitalistas se resignaron a la necesidad del «consumo» como un tributo destructivo a la reproducción de la vida; pero en su lucha contra el tiempo introdujeron mundo en el mundo a través de toda una serie de objetos declarados incomestibles: objetos para el uso y objetos para la mirada, cuyo conjunto definía el recinto de la cultura (por oposición a la naturaleza). Su victoria sobre el tiempo tenía forma de hacha, de zapatos, de poema, de templo. Pues bien, allí donde parece que lo que define a nuestra sociedad «de consumo» es la abundancia o el exceso de cosas, lo que hay es más bien, de manera paradójica, una anulación progresiva de la cosa misma como efecto de la acelerada renovación de las mercancías en el mercado y de un formato tecnológico que contribuye a sustituir las mediaciones por fluidos: el tributo destructivo —el eslabón animal— ciñe ahora la totalidad de la existencia, tanto en el ámbito público como en el privado. A lo largo de la historia los seres humanos han conocido sociedades sin petróleo, sin hierro o sin escritura; por primera vez estamos a punto de vivir en una sociedad sin cosas. Sin ellas, la victoria capitalista sobre el tiempo coincide con el tiempo mismo y con su duración sin costuras, como en la entraña de un reloj o en los anillos de una lombriz. (…)

¿Por qué defender las cosas?

Las cosas resisten y están en medio. Ni las constituimos ni las destituimos: las usamos o las miramos. Nos comprometen. Son interesantes; nos interesan. Son mediaciones más o menos estables que nos vinculan con los otros. (…) Nos atan al mundo y a los otros cuerpos. Pero al acelerarlas, dejan de ser «objetos espaciales» para convertirse en «objetos temporales», disueltos en el flujo sincrónico del Tiempo como si se tratase de «segundos» y «minutos » y no ya de paraguas, mesas, libros, montañas, zapatos, novios, niños. (…) Nuestra mirada y nuestra capacidad de atención son también limitadas y finitas. No podemos interesarnos por todos los árboles del mundo por mucho que los hayamos metido, uno a uno, imagen tras imagen, en nuestra cámara digital. No se puede amar a todo el mundo ni tener un millón de amigos. Por decirlo a modo de paradoja, lo que no se puede mirar se convierte en imagen. Acelerar el mundo es desentendernos de él. Es lo que he llamado en otro sitio «el nihilismo espontáneo de la percepción»: como el piloto del bombardero, sólo miramos lo que está a punto de desaparecer y nuestra mirada y su desaparición coinciden de tal modo en el tiempo que casi podemos decir que sólo miramos lo que desaparece y que desaparece porque lo miramos. Ahora la mirada también tiene dientes.1

12/7/18

No podemos forzar la economía a crecer al ritmo con que se acumulan las deudas

DECRECIMIENTO: VAYAMOS A MENOS
Uno de los efectos políticos más indeseables de las crisis ha sido generar un enorme consenso social en torno a la necesidad del crecimiento económico y a la validez de cualquier medio para alcanzarlo. En cuanto el crecimiento del PIB se ralentiza vuelven los viejos lugares comunes desarrollistas y cualquier aspiración social o ambiental debe subordinarse, ahora más que nunca, a la reanudación del ritmo de crecimiento. Lo cierto es que todas las pruebas empíricas apuntan a lo contrario: cuanto más crecimiento económico más destrucción ambiental y mayores desigualdades sociales.

El decrecimiento es un nuevo movimiento social que reclama nuestro derecho a menguar económicamente, y a crecer políticamente, a partir de una nueva lectura de los puntos fundamentales del programa social del ecologismo clásico. Para descubrir más acerca de este fenómeno hemos hablado con su representante más visible, Serge Latouche (Universidad de Paris XI), y con dos veteranos del ecologismo que, además de haber influido con sus trabajos en su formulación, apoyan plenamente el nuevo movimiento por el decrecimiento: Joan Martínez Alier (UAB) y Herman Daly (Universidad Maryland).

¿Por qué hay que decrecer?

11/7/18

Un ruido constante ahoga el silencio del conocimiento de la esencia

ESTAR BIEN ADAPTADO A UNA SOCIEDAD ENFERMA NO ES SANO
Vivimos en un mundo profundamente enfermo, si consideramos que la salud es más que sólo el bien material.

Estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma no es una buena forma de medir la salud”, dijo Jiddu Krishnamurti, según el escritor Mark Vonnegut, quien recupera esta frase en su libro The Eden Express. La frase es una de las más citadas de Krishnamurti y parece resonar con el espíritu de nuestros tiempos, en el que las personas sienten a la vez un fuerte deseo de pertenecer y encumbrarse en la sociedad y a la vez una repulsión, ya que para hacerlo suelen tener que  hacer a un lado su auténtica individualidad, consideraciones éticas y espirituales e incluso someterse a presiones laborales y sociales que ponen en riesgo su salud física y mental.

Hay que decir que es natural que la persona busque pertenecer en la sociedad y obtener estatus, esto es algo que en gran medida está codificado biológicamente y es además -al menos sentirse aceptado- una necesidad psicológica. El conflicto aparece al tiempo que el individuo nota que para ser aceptado por el grueso de la sociedad y para obtener los beneficios de dicha adaptación -bienes materiales, familia, pareja, fama y demás- debe hacer cosas que en ocasiones van en contra de su propia visión del mundo y de ciertos principios que le parecen menos contingentes que aquellos en los que se basa la sociedad actual. 

Evidentemente para el individuo que no tiene mucha conciencia moral o que no tiene una vida crítica intelectual y espiritual, el conflicto no suele surgir y simplemente abraza la visión materialista de la realidad en la cual está basada la sociedad moderna. Para este individuo no hay mucho que cuestionar o dudar -si sólo existe este breve intervalo de vida en medio de la nada absoluta, vida que no tiene ningún sentido trascendente ya que vivimos en un universo ciego y mecánico e inerte, entonces las cosas son bastante claras, hay que subir la pirámide del éxito, hay que buscar el placer y hay que dejarnos llevar por la voluntad de poder, que está a fin de cuentas justificada por la evolución biológica (la supervivencia del más apto). Esta visión literalmente sugiere que el mejor adaptado es el mejor, el más sano y el que obtendrá todos los beneficios, como el macho de las langostas más fuerte que tiene acceso a todas las hembras y obliga a los demás machos a vivir marginados.

10/7/18

Embarcarnos en algo tan arriesgado como una lucha incierta contra el capitalismo.

¿PUEDEN LOS GRUPOS DE CONSUMO LLEGAR A MÁS GENTE?


El actual modelo alimentario se caracteriza por representar todos los elementos perniciosos propios del capitalismo, primando la especulación frente el derecho a la alimentación. En este escenario adverso, sin embargo, van apareciendo los grupos de consumo autogestionado como alternativa que prima la producción rural agroecológica y los canales cortos de distribución. Sin embargo, algunos proyectos se plantean un siguiente paso: ¿es posible extender ese modelo a más personas? ¿Pueden los grupos de consumo crecer en escala?

Entendemos que el objetivo de la economía social, más allá de generar relaciones económicas y laborales distintas entre las entidades y personas que la conforman, es el de constituirse como una auténtica alternativa al modelo económico imperante, un contrapoder que desde dentro del modelo capitalista actual, y en el proceso irreversible de colapso –financiero y ecológico– del sistema, agriete, tambalee, y vaya arrebatando cotas de hegemonía, hasta hacerlo estallar y emerger como principal modelo de regulación de las actividades económicas y laborales de la sociedad.

Este objetivo, utópico en cierto modo a día de hoy, implica sin embargo una lucha cotidiana continua, dentro de un contexto en el que las reglas impuestas por el capitalismo limitan y frustran los intentos por sobrevivir con otros valores y principios. Entre estas reglas podríamos diferenciar entre dos tipos: por un lado las basadas en la lógica propia del capitalismo, es decir el de la competitividad o la obtención del máximo beneficio, y por otro las reglas basadas en la escalabilidad de los procesos y la financiación para poner en marcha proyectos de envergadura.

4/7/18

Una disyuntiva para los tiempos que se vienen: el capital o la vida.

LOS TRATADOS COMERCIALES Y LA CRISIS ECOLÓGICA


A pesar de la opulencia de las grandes empresas, de su volumen indecente de beneficios, de la impunidad con la que actúan, el capitalismo que estas protagonizan también está en crisis. Una crisis mediada por el mayor reto al que se ha enfrentado en su historia: mantener la lógica de acumulación de un enorme excedente, en un horizonte de bajo crecimiento económico y de reducción de la base material y energética.

Asistimos a un momento especialmente incierto. ¿Podrá el capitalismo sortear sus contradicciones e impulsar una nueva onda larga expansiva? ¿Dará paso a un neofeudalismo corporativo y ecofascista, en manos de las empresas big tech? ¿Lograremos posicionar modelos de vida emancipadores y sostenibles? Aunque las respuestas a estas preguntas siguen abiertas, sí podemos asegurar que el capitalismo hará lo indecible por seguir reproduciéndose, actualizando su proyecto para tratar de salir del atolladero actual.

Un proyecto de capitalismo del siglo XXI caracterizado por lanzar una muy virulenta ofensiva de mercantilización a escala global: nada puede quedar ya fuera del radio de acción de los negocios de las grandes empresas. Para ello se prefiguran transformaciones económicas, políticas y culturales, desde un enfoque integral. En lo económico, se aúna la apuesta por la cuarta revolución industrial (4RI) de la digitalización y la inteligencia artificial, con la búsqueda de nuevos sectores de reproducción del capital y de extracción máxima de la ganancia del trabajo y de las finanzas. En lo político, se pretende imponer una especie de constitución global en favor de las empresas transnacionales —convertidas en gobierno de facto—, mientras que los Estados ven limitadas sus capacidades a la desregulación en derechos y a la seguridad. Y en lo cultural, se asumen relatos cada vez más violentos y reaccionarios, mientras lo público y lo común se diluyen en la primacía de lo privado y lo corporativo. Que todo cambie para que nada cambie.

3/7/18

Preparar los aspectos pequeños, para que al llegar los grandes no fallarle a la vida


UN CAMINO REVOLUCIONARIO

No estamos preparados para cambiar el Capitalismo, pero por esa falta, la preparación es inminente. Contradictoriamente, por no poder imaginarnos un cambio tan brusco, estamos en el momento ideal para un camino revolucionario. El Cambio del sistema empezará con la voluntad de cambiarnos nosotros mismos. No tendremos que esperar un decreto de nuestra sociedad o de todo el mundo. No aparecerá, a pesar de la crisis en que vivimos, una disposición semejante. El verdadero salto lo impulsará la actitud de cada ser humano. Podremos realizar todas las manifestaciones, actividades, discursos, conversaciones o escritos que llamen a los demás al cambio, pero éste sólo empezará a caminar cuando cada ser humano revise sus formas de vivir. No es difícil, sólo debemos ser coherentes con nuestros instintos naturales.
Es notorio que la transformación de la producción y del consumo será un paso determinante. Por eso surgen tantas iniciativas para avivar la agricultura y la ganadería a niveles locales, como un retorno a la comunidad primitiva, donde la propiedad privada no existía y todo estaba al servicio de las necesidades colectivas. Sería elocuente volver a aquel momento en que el excedente de la producción se convirtió en ese monstruo que parecía enseñarnos la responsabilidad individual y luego se convirtió en el mercado de almas que fue aumentando sus torturas hasta la época actual. Sería un don divino imaginarnos que en aquel punto había otro camino que no escogimos. Ya todo pertenece al terreno de la especulación, pues resulta imposible prescindir de muchos logros de la vía por donde nos fuimos. Cuántas bellezas ha creado la actividad humana. Ahí estaría nuestro mejor retorno a la senda no recorrida, aunque también habrían de haber muchas otras. No lo sabremos nunca. Ésta que tenemos es, preciosamente, la nuestra. No habrá retorno, sino ajuste, aunque se iluminen los más grandes idealismos de la Humanidad. Será un tiempo como para permitir que todos los sueños sean escuchados.

2/7/18

¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción

EL MUNDO SIMBÓLICO
Vivimos en el climax tecnológico, nunca antes la ciencia y la tecnología habían dominado tanto en nuestras vidas, de modo que es lógico y racional que los movimientos positivistas promuevan un mundo imparcial y objetivo. En este mundo moderno no hay opciones para los mundos simbólicos, todo lo relativo al arte y la cultura tiende a desaparecer si no tiene un valor económico asociado, pero aunque queramos negarlo, existe un hermoso e interesante mundo simbólico.

El mundo simbólico está en extinción, aunque para algunos jamás existió. Desde que la mente es mente, los organismos vivos hemos podido abstraer a un plano imaginario los objetos del universo físico (llamémosle universo real) y colocarlos en un universo imaginario (simbólico) para su manipulación, de este modo podemos planear lo que haremos al llegar a casa, al terminar el trabajo, al tener dinero, etc. Este universo además nos permite regresar al pasado, proyectar el futuro o intentar determinar como está el presente, sin duda el universo imaginario o mundo simbólico es muy útil para el ser humano.

Freud nos presentó una propuesta que no agradó a todo el mundo, él habló de un mundo inconsciente que se regía por ciertas reglas, en este mundo los deseos reprimidos y las fantasías jugaban un papel fundamental, siendo el mundo inconsciente un abismo donde habitan los monstruos más terribles de cada persona al igual que sus deseos más profundos. Para Freud el mundo simbólico referido como inconsciente es muchísimo más grande que el mundo real referido como lo consciente y todas las partes del aparato psíquico están en un conflicto continuo.

28/6/18

NI CASAS SIN GENTE, NI GENTE SIN CASA

DESAHUCIOS, LA VERGÜENZA DEL SISTEMA

El artículo 47 de la Constitución Española dice: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada...”. Lo que se le olvidó a la clase política fue especificar que sólo tendrán ese derecho las personas que puedan pagar las abusivas cuotas que bancos y demás usureros impongan por prestarles el dinero suficiente para poder acceder a esas viviendas.

Una de las mayores vulneraciones a ese derecho como consecuencia de la crisis-estafa son los desahucios. Al drama de ser desalojadas de sus hogares, en numerosas ocasiones con violencia por las fuerzas represoras del Estado, se añade que miles de familias tienen que seguir haciendo frente a las deudas adquiridas más los elevados intereses de demora por el impago de las mensualidades.

Ni siquiera los llamados "Ayuntamientos del cambio", a pesar de sus promesas electorales, han dejado de ejecutar desahucios ni han forzado alternativas al gran drama que supone dejar en la calle a familias numerosas, monoparentales, a menores, a personas ancianas, mujeres embarazadas, discapacitadas..., incluso en pleno invierno y/o durante el curso escolar, supuestos todos ellos de casos de especial vulnerabilidad que estarían protegidos contra los desahucios.

El 88% de las personas desahuciadas presentan cuadros de ansiedad y 9 de cada 10 sufren depresión. No garantizar el derecho a la vivienda se ha cobrado la vida de numerosas personas que en un momento de desesperación optaron por quitarse la vida de forma violenta.

Para agravar la problemática de los desahucios se aprobó el llamado Desahucio Exprés por Precario.

27/6/18

Generar una economía de lo suficiente eliminando la economía de lo superfluo

EL CAPITALISMO NO PUEDE SALIR DE SU CRISIS

¿ Estamos viviendo el fin de la globalización neoliberal?

La actual crisis mundial del capital y del capitalismo plantea redefinir la geopolítica mundial, redefinir la forma del Estado y por lo tanto la del capital dominante. El cuadro geopolítico hoy es complejo con muchas contradicciones y alianzas posibles. El futuro del mundo dependerá en buena medida de la correlación de fuerzas existente entre las diferentes fracciones del capital y, también de las luchas sociales que sin duda emergerán en una batalla que hasta nos puede poner en peligro de una guerra mundial.

No hay salida a la crisis con la racionalidad económica capitalista

En medio de la Gran Depresión del Siglo XXI, cualquier salida dentro de la racionalidad económica capitalista parece agotarse. Es el momento preciso de toma de conciencia de que no hay expectativa de un mayor bienestar económico y social dentro de este sistema que no para de acortar la vida media de todos sus productos.

Alargar la vida media de todo lo que producimos conllevará, al debilitamiento de una economía monetizada y justamente así y solo así será posible lograr un mayor bienestar genuino. Lo mismo sucede si primero se satisfacen las necesidades colectivas por encima de las individuales: habrá menos creación de riqueza en términos de valor de cambio ( capitalista) pero más riqueza en términos de satisfacción de necesidades reales de las personas.

26/6/18

Lo que hace falta a la humanidad es el activismo de la polinización.

LA GUERRA DE LAS ABEJAS
Es una de las grandes tragedias de la vida en el planeta. Las abejas sufren una guerra no declarada oficialmente con el uso masivo de plaguicidas.
ENTRE LOS LIBROS más fascinantes, La vida de las abejas. Un texto vivo, en el que los capítulos enjambran conocimiento y las palabras polinizan nuestra imaginación. La obra de Maurice Maeterlinck apareció en 1901 y sigue alzando el vuelo, tal vez porque supo unir nuestro misterio al de las abejas.

En su capítulo final hay algunos pensamientos con zumbido inquietante: “Es posible que todo eso sea vano y que nuestra espiral de destellos, como la de las abejas, no brille más que para entretener a las tinieblas. También es posible que un incidente enorme, procedente de fuera, de otro mundo, o de un fenómeno nuevo, dé, de pronto, un sentido definitivo a ese esfuerzo o que lo destruya definitivamente”.

Las abejas sufren una guerra no declarada oficialmente, que se ha intensificado en los últimos años con el uso masivo de plaguicides

Tengo en las manos una edición muy cuidada, reciente, de la factoría de Ariel. La mirada explora sorprendida como una Apis mellifica esa enigmática floración, la idea de que la existencia consista en “entretener las tinieblas”. Y esa hipótesis espinosa del “incidente enorme”, el dilema profético de la redención o la destrucción. Enunciado justo al comienzo del siglo XX, semeja un augurio estremecedor que asoma de repente en un tranquilo trabajo de campo: no tardará en producirse lo que Enzo Traverso, en su A sangre y fuego, denomina “la guerra civil europea (1914-1945)”.

25/6/18

Sólo habrá autonomía si son capaces de escoger por sí mismos lo que quieren

ESTADO ASISTENCIAL
El Estado cumple un papel fundamental en la producción de subjetividad capitalística. Es un Estado-Mediador, un Estado-Providencia, por el cual debe pasar todo bajo una relación de dependencia en la que se produce una subjetividad infantilizada. Esa función ampliada del Estado —mucho más abarcadora que el poder administrativo, financiero, militar o policial— se realiza, por ejemplo, a través de un sistema asistencial, aquello que en EEUU se llama welfare state.

Es un sistema de «salarios diferidos»; un sistema de subvenciones que hacen que el grupo se autorregule, se autoforme, se autodiscipline; un sistema de información, de examen, de control, de jerarquía, de promoción, etc. El Estado es ese conjunto de ramificaciones, esa suerte de rizoma de instituciones que denominamos «equipamientos colectivos ». Por esta razón el Estado puede hablar, sin miedo, de descentralización. Por esta razón programas de partido pueden incluir, sin miedo, propuestas de autogestión. En Francia, por ejemplo, los partidos políticos y los sindicatos están todos subvencionados por el Estado, por medio de relaciones completamente contractualizadas.

Lo que sucede es que la función de subjetivación capitalística, esos equipamientos de Estado que se instauran en el conjunto del campo social, se hace en provecho de las nuevas castas burocráticas, de las nuevas élites que no tienen la menor intención de despojarse de su poder. Insisto en que eso no se da sólo en relación con las funciones productivas.

22/6/18

Ante la impotencia política, más ilusión ponemos en lo pequeño que nos rodea

EL CONSUMO CONSCIENTE NO PUEDE DEPENDER DE PERSONAS ULTRAMOTIVADAS

La idea de los supermercados cooperativos está cogiendo fuerza.
Toni Lodeiro nos habla sobre el potencial de este modelo de consumo.

La proyección del documental Food Coop, de producción francesa, en distintas ciudades europeas ha hecho surgir el debate sobre la posibilidad de construir proyectos similares, supermercados cooperativos que puedan jugar en la misma división que las grandes superficies. Toni Lodeiro, colaborador habitual de Opcions, habla sobre este tema y todo el debate que hay en su entorno con Josep Comajoan. La entrevista se publicó originalmente en catalán, en la publicación Setembre.

¿De qué trata el documental Food Coop?
Food Coop es simplemente un supermercado cooperativo. Es curioso ver el movimiento y el debate que está suscitando la película sobre este supermercado cooperativo de Brooklyn ya que quizás tenemos experiencias comparables y más cercanas; en Navarra, sin ir más lejos, y, sin embargo, estas experiencias cercanas no estaban teniendo la capacidad de generar el debate que ha generado esta película. Esto es así porque el audiovisual tiene mucho poder. Una buena película o un buen video tiene mucho más poder que la palabra escrita. Este es un aspecto y el otro es que Food Coop es un supermercado cooperativo que tiene unos rasgos esenciales. Es una cooperativa de personas que se agrupan para consumir y satisfacer así sus necesidades, para tener productos de más calidad a un mejor precio y que cumplan los parámetros sociales y ambientales. También lo hacen para, a través del hecho de consumir, cubrir otras necesidades de convivencia, de hacer tejido comunitario, de aprender, de participar…