29/3/17

Nuestra reacción ha consistido en esconder la cabeza debajo del ala

CRISIS: OPORTUNIDAD PERDIDA


Dicen que toda crisis trae consigo una oportunidad, pero las oportunidades no llegan por sí mismas a ejercer sus posibles efectos beneficiosos de manera automática. Para que una crisis se convierta en oportunidad hemos de ser capaces de realizar una difícil alquimia que consiste en convertir el dolor en lucidez; esa lucidez que –anudada con el coraje- permite cambiar comportamientos, actitudes y valores erróneos.

No da la impresión que en España estemos sabiendo convertir la crisis en oportunidad. A siete años del estallido de la burbuja inmobiliaria vuelven a verse grúas y andamios en nuestras calles. Seguimos teniendo millones de casas vacías y un país envejecido que no necesita nuevas viviendas, pero la industria de la construcción no ha cambiado sus aspiraciones ni su forma de hacer negocios. El capital español sigue aferrado a sus esquemas empresariales rígidos, sin adaptarse a la nueva realidad; más bien intentando que sean la sociedad y la política las que se sigan adaptando a su destructivo negocio.

Tampoco hemos aprovechado la oportunidad que los altos precios del crudo nos brindaron entre 2006 y 2014. El año pasado nuestro consumo de petróleo volvió a aumentar después de 9 años de descenso (en los que cayó un 25% respecto al máximo de 2008). Los altos precios del petróleo no nos han servido para darnos cuenta de lo dependientes que somos de un combustible cuyo suministro no tenemos, ni mucho menos, asegurado.

28/3/17

Las cosas que más necesitamos son a las que más tememos

¿CÓMO HEMOS LLEGADO A SENTIRNOS TAN ALIENADOS?


La tecnología digital, el neoliberalismo y la cultura de las celebridades están haciendo que cada vez estemos más desconectados de lo que realmente importa

El supermercado como el gran templo de nuestros días. Todas las opciones, toda la libertad empaquetada: objetos brillantes de nuestro deseo creado en una agencia de 
marketing. La modernidad ha prometido la libertad, la riqueza y siempre el crecimiento infinito. Siempre seguiremos creciendo, acaparando el mundo, dominando la naturaleza, produciendo más cosas que podemos comprar y generando más ganancias. Esta apuesta a conquistar el mundo material y transformarlo en un producto –sin pensar en las consecuencias a largo plazo– ha dejado a muchos de los ciudadanos de ese mundo colonizado por el neoliberalismo y las ideas del materialismo en un estado de estupor y alienación. Nuestro vacío existencial es llenado por el incesante bombardeo del entretenimiento y la publicidad: el significado de la vida se vuelve tener tiempo para poder vivir distraídamente sin tener que afrontar el vacío detrás de todos los objetos.

Chales Eisenstein, quien aboga por una sociedad del decrecimiento, una vida más lenta y reflexiva orientada al significado y no a la acumulación de posesiones materiales, escribe en su libro
 Sacred Economics:

La situación en Estados Unidos, la sociedad más monetizada en la historia del mundo, es esta: muchas de nuestras necesidades son excesivamente cumplidas, mientras otras son trágicamente desatendidas. Nosotros, en las sociedades más acaudaladas, tenemos demasiadas calorías incluso al tiempo que estamos famélicos por comida hermosa y fresca; tenemos casas demasiado grandes pero carecemos de espacio para realmente encarnar nuestra individualidad y conectar con los demás; los medios nos rodean en todas partes, mientras que estamos famélicos por auténtica comunicación.

27/3/17

Una propuesta de relaciones basadas en la confianza mutua

LA ECONOMÍA SOLIDARIA HA VENIDO PARA QUEDARSE


La economía solidaria se ha consolidado como una alternativa sólida y estable: ha crecido el número de empresas, la facturación y los puestos de trabajo y ha irrumpido en nuevos sectores, como la energía o las telecomunicaciones.

En un mundo en el que, según el último informe de Oxfam, ocho personas tienen la misma riqueza que 3.600 millones, son numerosos los ejemplos que se pueden dar de ruptura de una economía que destruye las relaciones entre las personas y diversos agentes, incluso entre ellas mismas. Así, se podría hablar de una clara ruptura de las relaciones de confianza entre la ciudadanía y las empresas.

Los consumidores cada vez nos sentimos más engañados por marcas que mienten descaradamente sobre sus supuestos beneficios y por distribuidores que fomentan un feroz consumismo. También existen rupturas cada vez más amplias entre los objetivos y necesidades de las personas empleadas y sus empleadores, derivadas en muchas ocasiones de unas relaciones basadas en la desigualdad, incluida la desigualdad hombre-mujer (brecha salarial, pero no sólo).

Desde el punto de vista financiero, la quiebra se da en la dificultad que una persona tiene para decidir a qué actividades puede destinar sus ahorros. Aunque el acceso a inversiones en grandes empresas cotizadas o a fondos de inversión es relativamente fácil para un ciudadano medio, raramente son accesibles pequeñas empresas que puedan generar valor a la sociedad.

24/3/17

Mejora tu relación con la Naturaleza y actúa en consecuencia

TODOS SOMOS ECOLOGISTAS… PERO HAY QUE DEMOSTRARLO
No son pocas las webs que comparten temática y preocupaciones con nuestra asociación. En Autonomía y Bienvivir creemos que puede ser interesante conocer el origen, el enfoque y la trayectoria de algunas de ellas, así como establecer vínculos de colaboración. Desde la web amiga BlogSOSTENIBLE Pepe Galindo nos envía el siguiente artículo que publicamos con mucho gusto:
Desde mi juventud, me atrajo la Naturaleza, los animales y la vida en general. Por ello, decidí crear BlogSOSTENIBLE, para que esas noticias, así como opiniones y datos relevantes puedan ser divulgados. Hoy día, BlogSOSTENIBLE lo formamos mucha gente que escribe o revisa artículos, informa de hechos, o gestiona las redes sociales, pues estamos presentes en Facebook, en Twitter, en Instagram, y hasta tenemos nuestro canal de Telegram. Invitamos a todo el que quiera aportar algo que se ponga en contacto con nosotros.

Dentro de la amplia temática y siguiendo nuestro estilo aproximado queremos dar voz a todo el que lo desee. Nuestros temas son muchos, destacando por supuesto los ambientales en general, pero incluyendo también otros más específicos como la  agricultura, la contaminación, las energías renovables, el consumo responsable… así como noticias en general, aunque lo que más nos gusta son las “buenas noticias” e incitar a la acción. No podemos olvidar mencionar nuestra exitosa sección de libros resumidos.

23/3/17

La gran falacia: Creer que nuestra felicidad depende de lo material

COMPRAR PARA SER FELIZ

Nos bombardean constantemente a través de los medios de transmisión o medios de adoctrinamiento: compre la casa de sus sueños, el reloj que le hará sentir bien… apueste su dinero al poker on line o cómprese un coche nuevo… y así hasta un sin fin de mensajes diarios a los que todos estamos expuestos por el solo hecho de encender la televisión, abrir el periódico o navegar por la red. “Si compra mi producto usted será feliz”, parece ser la consigna, y la consigna, generalmente, es creída.

La publicidad, en efecto, nos transmite directamente un mensaje claro: “debe usted comprar mi producto”, pero asociado a esto se nos “cuelan” una serie de mensajes o supuestos que a menudo pasan inadvertidos como también sus consecuencias, supuestos que son mayoritariamente aceptados.

El primero de ellos es el de la infelicidad humana. Los seres humanos somos infelices ya que nos falta algo: nos falta un producto, la mercancía que se nos anuncia. Sin él, la vida no tiene sentido. El primer supuesto es por tanto que debemos creernos infelices.

El segundo supuesto es el que ya hemos comentado, que si compramos el producto nos sentiremos mejor. Veo al señor o a la señora que aparece en el anuncio y me transmiten felicidad, tienen una sonrisa de oreja a oreja; la familia que sale en el anuncio televisivo parece feliz, con lo cual mi familia y yo también lo seremos si adquiero el producto: debo comprar.

22/3/17

Lo que es no nos necesita, sino lo que podría y debería ser.

HECHO Y POR HACER
Sólo una actividad autónoma de la colectividad puede instaurar una sociedad autónoma. Y tal actividad presupone que los hombres adopten fuertemente otra cosa que la posibilidad de comprar una nueva televisión a colores. Más profundamente, presupone que la pasión por los asuntos comunes, por la democracia y la libertad, ocupe el lugar de la distracción, del cinismo, del conformismo, de la carrera al consumo. En una palabra, presupone, entre otras cosas, que lo ‘económico’ deje de ser el valor dominante o exclusivo. Este es el ‘precio a pagar’ por una transformación de la sociedad. Digámoslo más claramente aún: el precio a pagar por la libertad es la destrucción de lo económico como valor central, y de hecho, único.

¿Es un precio muy alto? Para mí, ciertamente no: prefiero infinitamente ganar un nuevo amigo que un nuevo coche. Preferencia subjetiva, sin duda. Pero ¿’objetivamente’? Cedo con mucho gusto a los filósofos políticos la tarea de ‘fundar’ el (pseudo)consumo como valor supremo. Pero hay algo más importante. Si las cosas siguen su carrera presente, de cualquier modo tendrá que pagarse ese precio. ¿Quién cree que, con el ritmo actual, la destrucción de la Tierra pueda durar un siglo? ¿Quién no ve que se aceleraría aún más si los países pobres se industrializan? ¿Y qué hará el régimen cuando ya no pueda sujetar a las poblaciones suministrándoles constantemente nuevas chácharas?

21/3/17

Ofrece tierras, asesoramiento y facilidades para nuevas familias

UN PUEBLO DE CÁCERES CONTRA EL SUICIDIO DEMOGRÁFICO


Los pueblos de España se mueren. Es una tragedia terrible. Sin ellos perdemos nuestra historia, nuestro paisaje, nuestras raíces.  Según el último informe de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) con datos actualizados del INE, más de 4.000 pueblos españoles están en peligro de extinciónSuponen la mitad de todos los existentes. Tienen un censo inferior a los 500 vecinos, apenas nada para poder adaptarse con dignidad a los nuevos tiempos.

Por eso cada vez hay menos gente dispuesta a vivir en ellos. Se están quedando vacíos. El paro, la nula (que no baja) natalidad y el envejecimiento amplían hasta límites insospechados la brecha social existente entre la España urbana y rural.

A la espera de medidas estatales concretas que frenen este avance imparable del desierto demográfico, algunos pueblos se han puesto a trabajar con la intención de impedirlo. Como  Acebo, un maravilloso pueblo de la sierra cacereña de Gata590 habitantes censados, que ha decidido emprender su propia política preventiva. 

Acebo ofrece gratuitamente tierras, asesoramiento y facilidades para que nuevas familias puedan instalarse allí a dedicarse a algo tan moderno y rompedor como la agricultura o la ganadería.

20/3/17

Se trata de mejorar las condiciones en las que vivimos

¿Y SI EL LUNES NO VUELVO A LA OFICINA?

Cuándo mejorará su vida y cuándo es una temeridad

Cambiar de vida es una decisión que no puede tomarse a la ligera.
Hacer borrón y cuenta nueva no es una cuestión sencilla. Más bien todo lo contrario. Sustituir un buen trabajo por una vocación con rentabilidad incierta o dejar la ciudad que le vio nacer por un lugar lejano y extraño, parecen, a priori, decisiones más cercanas al razonamiento arbitrario de un alocado que a los pensamientos de un ser humano sensato e inteligente. Sin embargo, testimonios como los de Adelaida, Javier, Ana y Guillermo, siembran la duda y hacen que la balanza se incline hacia el lado más arriesgado de la vida.

Nos han hecho creer que no podemos escoger, que lo que tenemos es lo que nos ha tocado. Pero no es cierto. Aunque suene utópico, decidir lo que quieres hacer con tu vida es posible”, asegura Adelaida, quien junto a su actual pareja, Javier, dejó lo que en teoría no se debe abandonar jamás: la seguridad de un trabajo estable y bien remunerado. Sin embargo, sus sueños no se correspondían con la realidad. Así que tomaron algunas decisiones. Pocas, pero definitivas.

El quid de la cuestión está en la libertad de poder decidir en cada momento cuál será el paso siguiente que vamos a dar. Es también el caso de Guillermo y Ana, dos jóvenes que hoy se ganan la vida trabajando la tierra como agricultores, y hace unos años lo hacían frente al ordenador, como ingeniero y administrativa. En un momento dado, decidieron liarse la manta a la cabeza y empezar de nuevo. Para ello, tuvieron que aprenderlo todo sobre los tomates, lechugas, cebollas y pimientos de padrón: cómo cultivarlos, venderlos y distribuirlos. No fue algo sencillo. “No teníamos ni idea de este mundo”, comentan ambos: “Sin embargo, poder tomar nuestras propias decisiones acerca del trabajo y los horarios, y, sobre todo, la ilusión de empezar algo propio desde cero, fue la clave para trasladarnos a Nigrán, en Pontevedra, y crear A Leira de Lola, una huerta que comercializa cestas de hortalizas ecológicas.

17/3/17

Los hábitos de consumo y estilos de vida juegan un papel esencial

OPCIONES DE CONSUMO DE LA ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA
Razones para emprender la búsqueda de Otra Economía, de Otra Sociedad

Quizá hayas oído hablar de una herramienta llamada Me Cambio para transformarte y transformar el mundo en el que vives cambiando tus hábitos de consumo. Si das el paso, te estarás acercando a la Economía Social y Solidaria. Un acto consciente que responde a la necesidad de realizar una serie de cambios personales y sociales.

Por lo general, las personas que optamos por la Economía Social y Solidaria es porque queremos apostar por una alternativa real a la economía capitalista. Bien porque queremos impulsar un cambio social o porque simplemente estamos disconformes con las desigualdades sociales del sistema económico y decidimos apostar por una economía que tenga en cuenta a las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible, por encima de otros intereses. Podríamos decir, entonces, que la Economía Social y Solidaria además de ser una alternativa económica, es un movimiento social, una manera de vivir.

Bajo el paraguas de la Economía Social y Solidaria entrarían diferentes realidades económicas como son las empresas sociales, las cooperativas, las asociaciones, las fundaciones, trabajadoras independientes u organizaciones no gubernamentales, experiencias que conviven de manera distinta y que nacen todas ellas como una alternativa al modo de producción dominante.

16/3/17

Si fuéramos un poco más humildes todo sería infinitamente más fácil

CRISIS ECOLÓGICA, CONOCIMIENTO Y FINITUD
Fracaso del ser humano como ser racional

Ya no cabe duda de que la crisis ecológica (destrucción de ecosistemas, extinción de especies, agotamiento de recursos naturales, contaminación y cambio climático) es el problema más grave que ha tenido que afrontar nunca la especie humana. Precisamente por ello, es desconcertante la poca atención que le prestamos. 

La inmensa mayoría de la sociedad actúa como si la crisis ecológica no existiera, y esa indiferencia resulta especialmente inquietante en el ámbito de la academia, y en general en el mundo de la cultura. Me refiero a científicos, ingenieros, humanistas, juristas, economistas, escritores, artistas, editores, periodistas… a todas esas personas que han tenido la fortuna de recibir una buena formación, y cuyo trabajo está relacionado de una forma u otra con el conocimiento. 

Ésas son las personas que están en mejor situación para comprender la gravedad del problema, y que podrían contribuir de manera significativa a estudiar la crisis ecológica, divulgarla al conjunto de la sociedad y buscar soluciones. Es cierto que una minoría lo hace, y su aportación es enormemente valiosa. Pero la inmensa mayoría actúa como si el problema, simplemente, no existiera. Las razones de la indiferencia son muchas y complejas, y no pretendo agotarlas aquí. Pero sí quiero mencionar dos de ellas.

1. Nuestra falta de visión global


15/3/17

No es saludable estar tan adaptado a una sociedad enferma

NOQUEAR A LA TECNOSFERA: Pasar a ser humano
Si también tenemos escrúpulos, entonces, siguiendo la lógica de Ted* (Ted Kaczinsky, ver la explicación al final del artículo), debemos considerar en que categoría de loco nos encontramos: los liberales hipócritas, cuya culpa fingida les lleva a hacer ver que les importa aquellos que consideran inferiores, o los hipócritas conservadores, quienes continúan creyendo en el progreso mientras este destruye lo que desean conservar. Quizás deberíamos dejar a un lado los inapropiados sentimientos de culpa por cosas que no podemos esperar jamás controlar para cultivar un sentido de culpa saludable – el de nuestra propia inacción. Aunque sus métodos fueran dementes, Ted hizo algo. Yo escribí este libro. Y tú, ¿Qué has hecho?” Dmitry Orlov en Shrinking the Tecnosphere –

Al margen de cuál sea tu orientación política (Orlov nos indica que en los programas políticos supuestamente "progresistas" tanto de derechas como de izquieras jamás encontraremos expresiones del tipo "acabemos con la tecnosfera" o "dejemos de pensar en la demencia del crecimiento económico ilimitado"), es evidente que ni unos ni otros han sido capaces de dar una respuesta a muchos de los problemas que nos vienen acechando a marchas crecientes y que hay un descontento social en aumento. Así pues y en relación al marco tecnológico, que es el que nos ocupa ¿Cuál es nuestro lugar en todo este barullo de ideas contradictorias? ¿Qué podemos hacer a nivel individual y colectivo para poder ganar en autonomía y dejar de depredar nuestra Madre Tierra por medio del continuo incremento de la tecnologización de la sociedad? ¿Qué responsabilidad debemos asumir en la era de los grandes cambios sistémicos, de colapsos y nacimientos de nuevas estructuras sociales?