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1.3.16

Es fácil decir que todos somos uno, que todo es energía o que estamos interconectados...

SELBA Boletín Marzo 2016
Me gustaría escribir sobre la vida y la muerte con las sabias palabras de los ancianos, capaces de trascender en unas pocas frases la frágil línea que separa ambos mundos. Trato de imaginar en qué puede consistir la leve carcasa de mi ser, una vez desprendida del cúmulo de vivencias de un yo que, por imaginario o construido pero en todo caso pesado, tiene vedado el acceso a un más allá reservado solo para lo más ligero y sutil. Y no lo consigo. Solo me llegan palabras, las venerables palabras de los ancianos, repetidas una y otra vez como un mantra que para muchos abre puertas, mientras que para otros las cierra. Tal vez las palabras fueran claras en su tiempo, ahora urge reinventarlas para encajar en ellas sensaciones apenas perceptibles.

Es fácil decir que todos somos uno, que todo es energía o que estamos interconectados, es fácil entenderlo y sentirlo en las historias que construimos cada día, puedo incluso imaginarme haciendo de esta idea algo tan poderoso que toda mi vida se ajuste a ella, sin un asomo de duda o temor. Puedo imaginarme siendo un auténtico creyente. Casi diría que no hay nada que añore más, pero de qué serviría sucumbir a una creencia si lo único que demuestra es el poder de una idea, poco o nada de la realidad de las cosas.

Me siento atrapado en una mente que busca pruebas, qué duda de las historias de otros simplemente porque no son su historia, o porque piensa que sólo son palabras, meras palabras. Y por otra parte, ¿qué otra cosa puede hacer este pequeño yo que dudar?, ¿qué otra cosa puede hacer para no convertirse en el adalid de una verdad que otros vivirán como impuesta?, ¿qué sabe él de la vida y la muerte, atrapado como está en el miedo a morir? Ese soy yo, de lo que pueda ser más allá de eso no sabría qué decir, apenas son sensaciones deslavazadas y fugaces, momentos imperceptibles de luz entre oscuras nubes. 

BOLETIN SELBA

3.11.14

En las relaciones y grupos humanos, la armonía es el resultado de una aceptación respetuosa de nuestra singularidad y diversidad como personas

BOLETIN SELBA NOVIEMBRE

Hola amigos,

Un aspecto destacado de los sistemas complejos (los sistemas vivos, incluidos los seres humanos, somos sistemas complejos) es su tendencia natural hacia la integración, hacia la unión armónica de las partes diferenciadas del sistema.

En el proceso de diferenciación, las partes de un sistema se afirman en su individualidad, en su ser único y especializado, pero para mostrar todo su potencial es necesario un proceso paralelo de integración, de reconocerse como partes de una totalidad mayor que acoge y da sentido a lo que cada parte expresa por separado.

De acuerdo con la teoría de la complejidad, un sistema capaz de diferenciarse en partes que colaboran armónicamente entre sí alcanza el máximo grado de auto-organización y complejidad. Si, por el contrario, el sistema no mantiene unidas sus partes diferenciadas o no permite una diferenciación real de sus partes, entonces cae en el caos o en la rigidez.

En las relaciones y grupos humanos, la armonía es el resultado de una aceptación respetuosa de nuestra singularidad y diversidad como personas (diferenciación) en un espacio relacional sostenido por una comunicación honesta y empática (integración). Para poder vivir esta armonía a nivel personal, es necesario que se de un proceso similar en todos los sistemas que nos constituyen como seres humanos, incluyendo el cuerpo físico, emocional, mental y energético. 

La armonía y la coherencia que resultan de tales procesos de diferenciación/integración son la base principal de la salud y el bienestar. Si todos los procesos que nos afectan como seres humanos fueran armoniosos y coherentes, esto es si en todos ellos hubiera una integración suave y armoniosa de partes diferenciadas abiertas a su máximo potencial expresivo, entonces posiblemente gozaríamos de una salud plena y de mayor bienestar.

La enfermedad, en este sentido, es simplemente una falta de diferenciación expresiva (rigidez, opresión) o una falta de integración de partes diferenciadas (caos, individualismo). Si la armonía y la salud es la tendencia natural de todos los sistemas complejos, nuestro trabajo como padres, educadores, terapeutas o facilitadores es claro: liberar la inclinación natural en las personas y en los grupos, en tanto que sistemas vivos, hacia la integración y la armonía, hacia la salud y el bienestar, ayudándoles a superar bloqueos limitantes (rigidez), a detener la tendencia a la disgregación (caos) y a abrirse al flujo relacional que sostiene la vida. Claro que para poder hacer bien este trabajo, necesitamos estar preparados y, bueno, ‘poc a poc’.

Un cordial saludo, Ulises

SELBA BOLETÍN NOVIEMBRE

22.9.14

Se generan momentos de éxtasis o altamente emotivos que parecen cosa de magia.

ENCUENTRO DE ECOALDEAS 2014

La vida es un encuentro, no una búsqueda.
Hace unos días, el universo y una familia que aprecio mucho me regaló la oportunidad de acompañarles y asistir por segundo año consecutivo al Encuentro de Ecoaldeas de la RIE, realizado esta vez en el Cortijo los Baños-Al Hamam (Almería).
Un lugar especial por su emplazamiento, instalaciones y personas que nos reuníamos de toda la península y de fuera de ella. Al igual que el año pasado, terminó marcándome y generando un cambio que tocó varios aspectos de mi ser.

En los encuentros se hacen muchísimos talleres y charlas que nos llevan a tener muchas experiencias que se manifiestan en emociones tras emociones; descubrimientos tras descubrimientos y en compartir tras compartir. Todo ello bajo el prisma de cuatro dimensiones: la social, la ecológica, la espiritual y la económica.

Las “dinámicas” que se realizan en los talleres muchas veces, sea por el número alto de asistentes, por el espacio y entorno natural donde se realizan o por las propias personas que mayoritariamente asisten (personas que se nota que trabajan mucho su parte personal hacia los otros y/o tienen experiencia en comunidad o deseos de generar proyectos parecidos) se genera un ambiente que muchas veces raya la línea entre el típico estado de conciencia ordinario y el estado de conciencia que generan momentos de éxtasis o altamente emotivos que parecen cosa de magia. Una magia acariciada por música y tambores indios acompañados de las noches estrelladas del desierto y del sol cálido y observador que nos ilumina.

4.9.14

Otro mundo no solo es posible, realmente es necesario si queremos sobrevivir como raza humana libre

ECOALDEA RANCHITO ACUARIO:

Una opción más acorde con la Madre Tierra


Mientras fluye y se crea esta pequeña ecoaldea, el proyecto está enfocado a crear un espacio demostrativo de un tipo de vida más sano, respetuoso y consciente, algo opuesto al aberrante sistema de consumo compulsivo que nos rodea, y que está dispuesto a acabar con este planeta mucho antes de lo que nos imaginamos.
Con una extensión de casi cinco Hectáreas, el Ranchito Acuario está ubicado a siete kilómetros al Sur de Amealco (estado de Querétaro, México)  y rodeado por las tierras de cultivo de los amables vecinos.  Cuenta con una milpa en producción y una zona boscosa a la orilla de un arroyo de temporal. Es un lugar ideal para desarrollar multitud de pequeños proyectos de todo tipo (ecológicos, educativos, terapéuticos, expansión de la conciencia, etc.), algunos de los cuales ya están en marcha.
Dispone de una antigua casa campesina realizada en adobe y reformada completamente para ofrecer un lugar cómodo y acogedor.  Se le añadió un baño seco compostero, celdas solares, calentador de agua solar, dos cisternas de 20,000 litros cada una para recolectar el agua de lluvia, techos ecológicos con entortado de barro y algunas ecotecnias más. También dispone de otra zona donde se han creado un salón multitareas y otras dos recámaras con literas.  En el exterior de la casa se levanta otro nuevo baño completo de madera, para atender las necesidades de grupos más numerosos de personas (cursos, talleres, pequeños eventos, etc.).
En 2012 se construye una casa nueva de sillar dotada con todas las ecotecnias anteriores, a la vez que se termina un túnel de malla-sombra de 77 m2 lleno de camas elevadas de cultivo biointensivo, y dotado de su propia cisterna para el riego. Este túnel forma parte de un proyecto mayor que incluye además camas de cultivo de temporal (aún sin trabajar en su totalidad). También se cuenta con una cama de 20 metros de lombricomposta,  dedicada a la producción de humus de lombriz para cubrir las propias necesidades del ranchito, así como para vender el excedente.

Hoy nos abre las puertas de su espacio Paco, un español que lleva casi cuatro años afincado en México. Viene del otro lado del Océano con un proyecto orientado a generar una pequeña comunidad ecológica, tan feliz y autosustentable como sea posible. 

2.9.14

Encuentra tu lugar entre todas las propuestas que se relacionan

En una ventana nueva

BOLETÍN SELBA Septiembre 2014

Hola amigos,

Estoy de cambios, de quién soy, quién creo ser. 
Quiero ser amor, pero mi corazón no siempre late alegre ante la presencia del otro. 
Quiero ser caricia, pero mis dedos no terminan de apurar sus afiladas aristas. 
Quiero ser susurro, pero mi voz surge muchas veces dominante e imperiosa. 
Quiero fluir en el ahora, pero no soy capaz de liberar viejas voces del pasado. 
Quiero soñar libre, pero todavía me aferro al futuro desde la seguridad de lo conocido. Quiero aceptar mi ignorancia, pero me resisto a hablar desde un profundo no-saber. Quiero ser vida, y sí, no puedo dejar de sentirme vivo. 
Empezaré por ahí. Hoy es un buen día. Gracias.
Un cordial saludo, Ulises

BOLETIN SELBA SEPTIEMBRE

1.7.14

El verdadero pensamiento se construye sobre las conexiones que creamos, con entrega y apertura, en definitiva con amor.

Boletín SELBA Julio 2014

Hola amigos,
Nadie está a salvo de hacer el mal. Ni siquiera el mal absoluto, el que sólo se puede calificar como una aberración, un sin sentido total, un atentando contra la humanidad, escapa al hacer de una persona cualquiera, mediocre, banal. 

Esta es la tesis de Hannah Arendt, quien añade que para que esto ocurra basta que esa persona renuncie a pensar, y deje por tanto de ser persona, pues nada nos define mejor que nuestra capacidad para pensar y alcanzar a través del pensamiento la sabiduría y la libertad. Le cayó de todo, sobre todo de aquellos cuyo oficio era pensar y que, al parecer, no tuvieron problemas en dejar de pensar para atacarla a conciencia. 

Visto desde la distancia, tal vez lo más sorprendente sigue siendo la fe ciega del ser humano en su juguete favorito, la razón. ‘Si soy capaz de razonar, no me puedo equivocar, y mucho menos hacer el mal’, afirmarían ingenuamente muchas personas, por supuesto con muchos estudios y altos cargos. 

Cuando es bien probable que pensar y razonar no sean lo mismo, que muchas personas razonan pero no piensan y otras piensan sin razonar. Y que seguramente aciertan quienes dicen que para pensar es necesario amar, pues el verdadero pensamiento encuentra y se construye sobre las conexiones que creamos, lo que implica entrega y apertura, en definitiva un acto de amor. 

No es de extrañar pues que el mundo esté lleno de gente banal, tan inteligente como incapaz de pensar, ocupando importantísimos cargos en gobiernos, corporaciones e instituciones internacionales, e insensibles al dolor y sufrimiento de millones de personas que viven en la miseria, y al exterminio de miles de especies de seres vivos que tienen tanto derecho como nosotros a vivir en este planeta, desconectadas de sí mismas y de todo el mal que sale de sus manos. Antes que juzgarlas por ello, ¿por qué no las invitamos a pensar?

Un cordial saludo, Ulises

ACTIVIDADES:

3.3.14

Soy consciente de que todo lo importante, todo lo que sustenta la vida, es abundante

Boletín SELBA Marzo 2014

Cómo saber cuál es nuestro propósito en la vida, cuál es nuestra misión, a qué dedicar nuestro tiempo y esfuerzo. No es fácil y los mitos que toda cultura crea lo hacen todavía más difícil. Cuando vivo la vida como un regalo, no se me ocurre nada mejor que regalarla a su vez, entregarme totalmente a los demás, entregarme a la vida y lo que me ofrece en cada momento. En esos instantes pienso que, puesto que venimos al mundo sin nada y nos vamos sin nada, ¿acaso no sería mejor vivir en esa nada desde el principio hasta el final?

Desafortunadamente, la cultura dominante nos invade con imágenes y creencias que nos alejan de una entrega total. Vivimos asentados en el miedo, atados a trabajos delirantes simplemente por miedo a quedarnos sin nada, atemorizados por una posible escasez siempre al acecho. No hay para todos, nos dicen y nos creemos; procurémonos cuanto antes lo que necesitamos y no nos preocupemos de los demás, ellos harán lo mismo. Las luchas de poder, las guerras y conflictos, la acumulación y la miseria, son simples consecuencias de esta máxima. Toda la estructura social de Occidente está recorrida por esta poderosa idea, es necesario acumular, ganar mucho dinero de la forma más rápida posible, sólo así tendremos seguridad, y viviremos felices.

Ante una imagen tan poderosa, que atraviesa inexorable las profundidades de nuestro ser, ¿cómo saber cuál es nuestro propósito? ¿Cómo sustraernos a una idea que nos pide con fuerza un trabajo bien remunerado, lo único que nos puede traer seguridad y paz? A mi no me resulta fácil escapar a esta idea, pero si sé que es imprescindible retomar cuanto antes la senda de la abundancia, pues soy consciente de que todo lo importante, todo lo que sustenta la vida, es abundante: aire, agua, alimentos, y sobre todo, nuestra capacidad de amar y ser amados, de colaborar y apoyarnos unos a otros. Cuando ya no aspiro a nada y soy capaz de reconocer que lo tengo todo, mi hacer se convierte en entrega, mi vivir en dicha de existir. Claro que, no siempre estoy ahí.

Un cordial saludo, Ulises

BOLETÍN SELBA

2.12.13

Ojalá pudiéramos escuchar las explicaciones de los demás con atención, respeto y empatía

SELBA - Boletín Diciembre 2013
Hola amig@s,

Hace unos días llegó un juguete a mi pueblo, una pala excavadora capaz de hacer unos agujeros enormes en el suelo en un plis. Hicimos una balsa, limpiamos un antiguo depósito, sacamos escombros de un lugar, rebajamos la calle para quitar futura humedad en una casa... Una maravilla!!! Con un juguete así, levantábamos el pueblo en cuatro días. Bueno, no todo fue de color de rosas, hubo algunos problemillas. Tomar decisiones en tan poco tiempo no es fácil, el alquiler de la pala costaba un riñón y no podía perder ni un minuto, y había que decidir. No hubo tiempo para hablar con todos los vecinos, consensuar una decisión, y algunos se enfadaron con las decisiones tomadas.

Esta es nuestra dinámica habitual en el pueblo, enfadarnos por lo que hacen otros y no reconocer, o no prestar suficiente atención a lo que hacemos nosotros y afecta a los demás. O al menos, ha sido la dinámica habitual durante muchos años. Una pena. Tal vez algún día nos atrevamos siquiera a pensar que nadie hace las cosas para fastidiar, que cada uno hace lo que puede en cada momento, que la respuesta de una persona a una situación nueva es el resultado de un saber acumulado por esa persona durante años y que, por tanto, es la mejor respuesta que es capaz de dar en ese momento.

Ojalá fuéramos capaces de ver que si nuestra respuesta es diferente se debe simplemente al hecho de que nuestra experiencia vital es diferente, pero no por ello somos mejores ni peores que los demás. Que nadie merece ser juzgado porque lo que hace o dice no nos gusta. Ojalá pudiéramos escuchar las explicaciones de los demás con atención, respeto y empatía, y desde ahí hablar asertivamente para decir cómo vemos nosotros las cosas, qué hubiéramos hecho en una situación dada, qué sentimientos nos ha generado lo ocurrido, o que propuesta tenemos para resolverla.

Todos aprenderíamos de una comunicación así, una comunicación sin juicio moral ni castigo, empática en la escucha y asertiva en la expresión de nuestra opinión.
  
Un cordial saludo, Ulises
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BOLETIN DICIEMBRE

31.10.13

Los años van pasando, y aún sin respuestas, la vida sigue.

SELBA Boletín Noviembre 2013
Hola amigos,

Van pasando los años, ya van unos cuantos. Y de momento, todo sigue igual. Ninguna verdad se me reveló con absoluta claridad. No sé quién soy, no sé qué hago en este mundo, no sé por qué estoy vivo ni para qué me sirve ser consciente de ello. 
Tener consciencia de mi propia existencia es algo que, de hecho, me fascina. Todo el mundo es consciente de sí mismo, todo el mundo es consciente de algo, pero nadie que yo conozca es absolutamente consciente de todo. ¿Para qué tener conciencia si no sirve para comprender, si ni siquiera asegura una acción recta y amorosa? Salvo que la conciencia no sea ningún final, no sea algo acabado, sino algo por hacer, algo que se halla en proceso de llegar a ser. Una conciencia imperfecta que evoluciona, sin embargo, hacia horizontes más amplios, de mayor conocimiento y compasión. 
Tal vez como individuo no sea gran cosa, pero ¿y si fuera un elemento más, tan único como prescindible, de esa gran conciencia universal que va emergiendo lentamente desde la materia y la vida a través de una humanidad que apenas ahora está despertando a su destino? ¿Y si el siguiente paso a esta conciencia individual, todavía pobre, todavía lejos de su máximo esplendor, fuera una conciencia colectiva, alimentada y soportada por millones de seres humanos en permanente conexión, una conciencia común para una nueva esfera del ser, esa noosfera de la que ya otros nos hablaron antes? Sin duda, esta es mi esperanza. Y de alguna manera, a ella me aferro.
Mientras llegan las respuestas, vivo los días con calma, feliz de poder amar y ser amado, de ver salir el sol cada mañana y ponerse al atardecer, de tener un cobijo donde refugiarme y sentir que a mi alrededor reina la paz. Seguro, dentro de mis dudas, de que no cabe otro futuro para la humanidad que el de la paz. De que esta conciencia, de la que ignoro casi todo, seguirá evolucionando hasta preñarse completamente de amor y hacer que la paz lo sea todo en la Tierra. Los años van pasando, y aún sin respuestas, la vida sigue.

Un cordial saludo, Ulises

25.10.13

Lo que empezó como un simple huerto orgánico, ha cuajado con el tiempo en un modelo de comunidad sostenible único en el planeta

FINDHORN, EL ESPÍRITU DEL FUTURO

Carlos Fresneda visita la Fundación Findhorn, un proyecto que empezó en los sesenta como un simple huerto ecológico y que ha evolucionado con el tiempo hasta convertirse en un modelo de comunidad sostenible único en el planeta.

Escocia es diferente. Edimburgo despunta en el horizonte y algo empieza a agitarse. El terreno se vuelve más agreste, el viento sopla fuerte, el clima se hace aún más cambiante. Todo se intensifica en los sentidos y en la mente. Y la extraña vibración se hace aún más fuerte subiendo hacia las Tierras Altas, rumbo al lejano norte, donde se produce esa mágica fusión de paisaje y paisanaje.

Aquí, en la bahía de Findhorn, a tiro de piedra de la remota Inverness, echaron raíces en 1962 Peter y Eileen Caddy y su amiga Dorothy Maclean. Se conocieron cuando trabajaban en el hotel Cluny Hill de Forrest y sintieron algo así como “la llamada espiritual de la naturaleza”. Acabaron viviendo en una modesta caravana, y cultivando todo lo que podían en un terreno -hasta entonces baldío- que no tardó en convertirse en uno de los mayores reclamos del norte del Escocia, por los repollos de 20 kilos y demás prodigios vegetales.

Medio siglo después, el legendario huerto de Peter, Eileen y Dorothy (que aún vive por aquí cerca a sus 92 años) sigue dando sus frutos en el mismo lugar, junto a la mítica caravana verde, en un mágico jardín comestible protegido ahora por los duendes y por un cartel en la puerta donde puede leerse: “Amor en acción”. Así le llaman aquí al “trabajo”.

La Fundación Findhorn tiene algo del otro mundo posible. Lo que empezó como un simple huerto orgánico y como un santuario donde se venera a la naturaleza, ha cuajado con el tiempo en un modelo de comunidad sostenible único en el planeta, alimentado por el espíritu de sus más de 300 habitantes y por una población flotante de 3.000 visitantes al año, venidos de todas las partes del mundo para participar en cursos de permacultura, desarrollo sostenible, meditación activa, cambio de conciencia, activismo sutil, transición y “resiliencia”…

El principio de co-creación con la naturaleza, que tanto impregnó a sus tres fundadores, sigue vivo al cabo de las décadas. Pero todo lo demás ha evolucionado con los tiempos y ha sabido trascender el estigma de lo “alternativo”. Aquí se demuestra de una manera palpitante y práctica eso que llaman “el espíritu del futuro”.

En Findhorn se inauguró en 1989 la primera turbina eólica que aportaba el 20% de la energía, reemplazada ahora por tres aerogeneradores con una potencia total de 750 kilovatios (la mitad de la energía se vende a la red). Los habitantes de la ecoaldea fueron también pioneros en la instalación de placas fotovoltaicas, muy útiles en las largas horas de sol del verano septentrional.

En 1995 se construyó en un invernadero la primera “Máquina Viva”, ideada por el biólogo canadiense John Todd, para depurar de un modo natural hasta 65 metros cúbicos de agua al día (el equivalente a las aguas residuales de 330 personas). En el 2002 entró en funcionamiento el Eko, la moneda social usada en las más de 30 empresas y organizaciones vinculadas a la fundación. Y en el 2010 se inauguró la caldera de biomasa, para calentar todos los edificios comunes durante los largos inviernos.

“El secreto de Findhorn está quizás en su capacidad para cambiar constantemente, que es precisamente la primera ley de la naturaleza”, sostiene Mari Hollander, que lleva vinculada a la fundación desde los años setenta. “Los tres fundadores supieron soltar las riendas y pasar el testigo a las siguientes generaciones. No hemos tenido 'gurús'. No practicamos un credo en particular, aunque nos guíamos por unos valores, lo que aquí llamamos el 'terreno común', que van desde una práctica espiritual (la que sea) a la no violencia, pasando por el espíritu de servicio, el crecimiento personal, la cooperación y la no violencia”.

16.8.13

Queríamos cambiar la manera de ver el futuro, crearlo

Cinco universitarios griegos construyen una ecocomunidad para huir de la crisis


En un país con un 62,5% de desempleo juvenil, un grupo de cinco universitarios dejan sus ciudades en Grecia para vivir de un modo autosuficiente en el campo, al norte de la isla de Evia.

Panagiotis, o Panos como le llaman los que lo conocen, nació y creció en Atenas, donde estudió ingeniería electrónica en el Instituto Tecnológico de Piraeus. Tras trabajar algunos años en sectores relacionados con su carrera decidió emigrar de la capital a un pequeño pueblo de la isla de Evia. "En algún momento decidí que quería cambiar mi vida. Quería trabajar en un ambiente que me diera motivos para hacerlo y eso no pude encontrarlo en la gran ciudad", asegura. En un país con un 27% de desempleo, atizado fuertemente por la crisis y dónde existe una importante desafección política, cada vez son más los jóvenes que deciden buscar nuevos modos de supervivencia por su propia cuenta.

Ahora, a los 30 años, Panos se dedica plenamente al proyecto que empezó junto con otros jóvenes en 2008: la construcción de una ecocomunidad autosostenible. "Queríamos cambiar la manera de ver el futuro, crearlo", dice. Así es como este ingeniero y tres jóvenes más, también con estudios universitarios, constituyeron la ONG 'Free and Real'. "Al principio decidimos viajar y ver si había algún tipo de comunidad de este tipo en Grecia. No encontramos ninguna así que decidimos crearla", explica. Eso les llevó también a visitar otras ecocomunidades en países dónde esta tendencia ya existía, como España o Portugal, dónde tomaron nota para su proyecto, al que definen ahora como una "escuela de sostenibilidad".

A casi 200 kilómetros de Atenas, Panos y el resto de los jóvenes viven ahora en unos terrenos cerca del pueblo de Agios, en el norte de la Isla de Evia. Lejos del ajetreado ritmo de la ciudad ahora su vida discurre en el campo, entre cultivos, bosque y seminarios de temas relacionados con la sostenibilidad. Él y cuatro miembros más de 'Free and Real' trabajan de manera permanente en lo que ellos llaman el cuartel general, una construcción hecha en los terrenos que un hombre del pueblo decidió cederles porqué no los usaba. Si bien no pagan nada por estos terrenos, el coste de la construcción de la ecocomunidad, que ronda los 100.000 euros, escapa de sus bolsillos. Por eso, para financiar el proyecto, pusieron en marcha una campaña de crowdfunding –recaudación de fondos a través de Internet- y recurren a algunas subvenciones de instituciones públicas y privadas. Además, según explican, también son pequeños negocios quiénes contribuyen ya sea con dinero o material de construcción. "Un ejemplo -dice Panos-, la última llamada que hemos recibido ha sido de parte de la compañía Black & Decker, que quiere donar algunas herramientas eléctricas".

3.8.11

COM CREAR COMUNITAT

El arte necesario para crear COMUNIDAD
Nos buscamos continuamente y no nos encontramos. Nos llamamos desesperadamente y sólo recibimos el eco de nuestro grito agónico. Y todo porque no presentamos fisuras y, compactos y lisos como bolas de billar, nuestros contactos son simples golpes de una dinámica que mantiene ocultos los afectos. Hasta que explotamos y desparramados en miles de trozos sobre el plano de nuestras vivencias, dedicamos el resto de nuestras vidas a reconstruir con dolor una triste réplica de lo que un día fuimos.
Nuestros yoes se endurecen en la medida que la sociedad se endurece. Nacidos para soñar lo imposible hemos dado vida a un sistema que nos transforma en su propio sueño, para algunos una horrible pesadilla. Nos quiere a todos iguales y nos hace pensar que somos únicos y que no necesitamos a nadie. Nos endurecemos al hacer de cualquiera un competidor, un enemigo. Cerramos el flujo emotivo que acompaña a todo ser vivo y dejamos que nuestras emociones se nos pudran por dentro. Las de los otros, simplemente no las sentimos. Nos llegan como información, como noticia. Al final, nuestro débil cascarón no aguanta más, se rompe.
Rehechos, nos buscamos de nuevo. Esta vez para compartir de verdad, decimos. Para crear una comunidad o unirnos a una existente. Una comunidad que permita un libre flujo de afectos, con sus tensiones y sus momentos de paz, con sus alegrías y tristezas. 

25.7.11

CRÒNICA D’UNA EXPERIÈNCIA GRATIFICANT


El col·lectiu CAN PIELLA ha organitzat aquest darrer cap de setmana unes “Jornades per a l’autogestió” on s’aplegaven temàtiques diverses en formats de xerrada i de taller. Prendre part en algunes d’aquestes activitats va ser una experiència intensa i estimulant.

Rehabilitar un espai rural -esdevingut una “illa” envoltada de polígons industrials- es de per sí una proposta engrescadora i no menys agosarada si tenim en compte el seu estat d’abandonament. D’altra banda, plantejar-s’ho com una ocupació unilateral afegeix més amplitud si cal al repte.

Passats dos anys es pot constatar el treball fet a partir de la voluntat de persones convençudes del que volien fer i de com ho volien fer. És admirable i digne de recolzament per a qui està delerós d’un sistema de vida humanitzat, autosuficient i reconciliat amb el medi natural.

Només un dia d’estança va suposar un munt d'aprenentatges de tota mena i d’energia intercanviada. La realitat de Can Piella és un exemple a seguir i un projecte que cal agraïr als qui l’estan duent a terme. Per a la seva continuïtat els cal però el suport de tots i ho podem fer signant a la seva web. (clica aquí)

CAN PIELLA


21.7.11

ECOVILES DINS LES CIUTATS

Ecoaldeas en la ciudad
El movimiento de ecoaldeas está arraigando con fuerza en el mundo. La Red Global de Ecoaldeas (GEN: Global Ecovillage Network) tiene más de 15.000 afiliados en todo el mundo.

En los países del Sur, donde todavía mucha gente vive en pequeñas comunidades, que son ecoaldeas de hecho, el objetivo principal del GEN es ayudar a estas personas a resistir la influencia de la occidentalización, que supone un mayor consumo de tecnología extranjera y el aumento de la deuda, y consolidar una forma de vida que de por sí es mucho más sostenible que la que se vive en los países occidentales. Gracias a los nuevos conocimientos que aportan la permacultura, la bioconstrucción, la economía solidaria, etc., que el GEN difunde en el Sur a través de los Centros de Vida y Aprendizaje (Leaving and Learning Centres), se pretende aumentar también la calidad de vida de los pueblos del Sur con un impacto mínimo sobre el entorno, a la vez que recuperan o reafirman su autonomía y capacidad de decisión.
 
En el Norte, incluyendo aquí países desarrollados y en desarrollo, la situación se invierte. La mayor parte de la gente vive en las ciudades y de manera totalmente insostenible, para muchos, incluso miserable. Las ciudades del Norte se han convertido en sumideros de ingentes recursos, que en la mayoría de los casos son traídos de lugares lejanos aumentando el gasto en transporte y la contaminación por dióxido de carbono. La huella ecológica de las ciudades occidentales es varias veces superior al terreno que ocupan. Ted Trainer, investigador australiano de la Universidad de Nueva Gales del Sur, afirma en un artículo que si todos los pueblos del mundo vivieran como vivimos en Europa o Estados Unidos, se necesitarían ocho Tierras para satisfacer tanta demanda de recursos. En los países ricos estamos utilizando unas cinco hectáreas de tierra productiva por persona para satisfacer nuestras necesidades, cuando si tuviéramos que dividir toda la tierra productiva del planeta por la población mundial, apenas nos corresponde una hectárea.