2.10.26

Contrarresta el sinsentido que se experimenta frente a las amenazas existenciales

NOSTALGIA                                                

¿LA FELICIDAD MÁS TRISTE QUE EXISTE?

Recordamos aquel verano en la piscina, pero nos olvidamos de la soledad que sentíamos en ocasiones cuando nuestros amigos estaban fuera. No olvidamos lo que nos hizo sentir aquel viaje, pero sí que dejamos a un lado el estrés que supuso llegar al aeropuerto con media hora para facturar. Es el truco de la nostalgia, una contradicción emocional que nos habita de forma inevitable.

La historiadora y socióloga Stephanie Coontz lo entendía así: «la gente tiende a romantizar el pasado como una forma de lidiar con la complejidad del presente». Y es que sí, la nostalgia nos hace imaginar un pasado maquillado. Es como si la memoria estuviera editada; es decir, el cerebro ensalza los mejores momentos y elimina todo el ruido porque solo busca una cosa: consuelo. 

1.10.26

Ningún padre cría y educa a sus hijos buscando su aplauso; si lo hiciera, los destruiría

UNA VIDA TRANQUILA Y SOSEGADA

Me alegra mucho comunicar a mis lectores que mi primer libro, Una vida tranquila y sosegada, acaba de ser publicado por Unión Editorial. En él me pregunto si funciona el sistema político-económico en Occidente y si nuestras autoridades facilitan que los ciudadanos podamos llevar «una vida tranquila y sosegada», como exhortaba san Pablo hace dos mil años. Este artículo es un fragmento del mismo. Espero que disfruten leyéndolo como yo he disfrutado escribiéndolo.

Individuo contra Estado: el principio de subsidiariedad

El principio de subsidiariedad es uno de los principios rectores de la sociedad más relevantes para que los ciudadanos podamos vivir una vida tranquila y sosegada. Sin embargo, continúa siendo poco conocido entre el público e ignorado por el poder político, pues el principio de subsidiariedad le marca sus lindes, y, como por su propia naturaleza, el poder tiende a expandirse, es natural que le incomode. El asfixiante rol que el Estado ha ido obteniendo en las sociedades occidentales en perjuicio del legítimo ámbito de libre actuación del individuo es consecuencia de esta ignorancia dolosa.