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1.9.26

Quien camina sin rumbo desafía al tiempo y mantiene la chispa de la conciencia

CAMINAR ES RESISTIR                           

UNA PROPUESTA AMBULANTE

Caminar es uno de los últimos actos de resistencia en un mundo que ha convertido el tiempo en una mercancía. Mientras la ciudad nos obliga a medir cada minuto en función de su utilidad, el flâneur –ese caminante sin causa– se desliza entre las grietas del sistema, eligiendo el extravío en lugar del destino. 

No le interesa la dictadura de los relojes, sino el ritmo impredecible de sus pasos, la textura del suelo, la forma en que la luz tiñe una esquina. Como advirtió Walter Benjamin, para ese paseante ocioso, la multitud es su velo, la trinchera desde la que observa sin ser devorado por la maquinaria del mercado.

12.6.24

Si algo se sale de la rutina, fluyamos que el mundo sin sorpresas no merece vivirse

VIVA LA RUTINA                                       

LA ESPONTANEIDAD HA MUERTO

Existe un experimento que se lleva a cabo en las escuelas de medio mundo. Consiste en pedirle a los alumnos que llamen o escriban a sus padres para darles este mensaje: «Te quiero», y esperar a ver cuál es la respuesta de los alucinados progenitores, que en la mayoría de los casos no lo ven venir.

Porque estos progenitores, y si tienes hijos adolescentes lo entenderás mejor, no están acostumbrados a que su prole mande este tipo de mensajes. El adolescente medio se comunica habitualmente con monosílabos y solo habla para pedir cosas o emitir algún sonido gutural de otra galaxia para dejar claro que está bien. Pues bien, hace unas semanas fui objeto de este experimento y tengo que reconocer que caí en la trampa.