VIVA LA RUTINA
LA ESPONTANEIDAD HA MUERTO
Existe un experimento que se lleva a cabo en las escuelas de
medio mundo. Consiste en pedirle a los alumnos que llamen o escriban a sus
padres para darles este mensaje: «Te quiero», y esperar a ver cuál es la respuesta
de los alucinados progenitores, que en la mayoría de los casos no lo ven venir.
Porque estos progenitores, y si tienes hijos adolescentes lo entenderás mejor, no están acostumbrados a que su prole mande este tipo de mensajes. El adolescente medio se comunica habitualmente con monosílabos y solo habla para pedir cosas o emitir algún sonido gutural de otra galaxia para dejar claro que está bien. Pues bien, hace unas semanas fui objeto de este experimento y tengo que reconocer que caí en la trampa.


