EL SUEÑO DE VIVIR DE LA TIERRA
En el País Valencià hay un sector agrario emergente de gente
joven, formada y comprometida, que se abre paso a contracorriente y que apuesta
por un sindicalismo agrario transformador con el que cambiar el modelo
alimentario y hacer frente a uno de sus problemas fundamentales: el acceso en
la tierra.
“Los bienes naturales son el centro de todas las disputas del planeta”. Con esta afirmación empezó el discurso de un ganadero vasco jubilado, Paul Nicholson, conectado vía telemática ante una sala con más de 30 jóvenes que le escuchaban en Alboraia (Horta Nord, València). Jóvenes que han apostado por dedicarse al campo: a la horticultura, al sector del vino, a la fruta, a la transformación de alimentos... pero que también han apostado por militar activamente en una organización agraria, en la Coordinadora Campesina del País Valencià (CCPV-COAG), conscientes de aquello que Nicholson explica: “La mercantilización de los alimentos, de la naturaleza y de la biodiversidad choca directamente con la agricultura campesina y con su papel de defensa de las raíces, la tierra, el agua y la vida”.









