CÓMO NO DESPERDICIAR TU VIDA
«Que no parezca que he
vivido en vano», susurró el astrónomo danés Tycho Brahe en su lecho de
muerte, sin darse cuenta de que las tablas astronómicas que dejaba se
convertirían en el portal a través del cual Kepler llegaría a las leyes del
movimiento planetario; sin darse cuenta de que la medida de una vida no
desperdiciada no es lo que la sobrevive, sino cómo se vivió: cuánta integridad,
autenticidad y vitalidad creativa llenaron esos días contados, esas horas
irrepetibles.
La mayoría de nosotros no dejaremos tras de nosotros una visión revolucionaria sobre la naturaleza del universo, pero también olvidamos que, independientemente de lo que dejemos atrás —una línea de ADN, un gran libro, un ala de hospital—, es solo, en las brillantes palabras de la poetisa Muriel Rukeyser,











