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10.10.25

Hagamos un esfuerzo, el Imperio del Bien nos espera para la lucha. La utopía es posible.

MARCO LEGAL PARA UNA GRAN MENTIRA

La del «climacambiático» y otros engaños: Ley de Movilidad Sostenible

¡Lo que vale un voto! En este caso, y parece que va siendo costumbre, el voto ausente del Partido Popular le permitió a Pedro Sánchez sacar adelante el proyecto de “Ley de movilidad sostenible”. Los lectores, máxime aquellos que hayan leído mi libro  Agenda 2030, una conjura contra la humanidad, ya saben el choteo que nos traemos con estos conceptos germinados en la sopa de la ingeniería verbal en forma de neolengua de la subcultura woke: sostenible, inclusivo, multicultural, resiliente y alguno más por ahí.

Pues bien, ya tenemos aquí la leyecita de la “movilidad sostenible”. La frase del día es que tenemos que alcanzar la neutralidad climática. ¿Qué quiere decir esto? Pues nada y todo; que cualquier ocurrencia es posible. En principio, que no podremos desplazarnos a voluntad, ni utilizar los medios de transporte que elijamos, como veníamos haciendo, es decir, que, si el Senado no lo remedia, que no lo hará porque sirve más bien para poco o nada, nos convertirá en los esclavos premium del siglo XXI. Y la cosa no ha hecho más que empezar.

16.5.25

Abrazar las incomodidades de la libertad, o ceder al encanto de un “mundo feliz” vacío

LA NOVELA ‘UN MUNDO FELIZ’             

YA ES UNA REALIDAD POR MUCHOS MOTIVOS

Un Mundo Feliz, publicado en 1932 por Aldous Huxley, es una novela distópica que imagina un futuro donde la humanidad ha renunciado a la libertad individual a cambio de una estabilidad social y una felicidad artificial. En este Estado Mundial totalitario, los gobiernos ejercen un control absoluto sobre cada aspecto de la vida humana: desde la concepción hasta la muerte. 

Los ciudadanos son diseñados genéticamente, condicionados psicológicamente mediante hipnopedia y pacificados con una droga llamada Soma, que elimina cualquier malestar. Este sistema elimina el dolor, el conflicto y la individualidad, pero a costa de la creatividad, el amor auténtico y la esencia humana.

12.11.24

Comodidad no es lo que quiero. Quiero poesía, peligro real, libertad, quiero bondad

HUXLEY Y LA MESCALINA                   

¿Quién fue el novelista, parapsicólogo y buscador místico Aldous Huxley? ¿Desde dónde desarrolló una crítica tan viva hacia el statu quo, un interés tan entusiasta por el alcaloide conocido como "mescalina" y una búsqueda tan profunda de ese "Eso" divino?

La disposición mental, artística y moral de Aldous Huxley puede ser considerada, o sintomática de su época, o muy adelantada incluso para los tiempos que corren y las ideologías vigentes.

Nacido en Godalming en 1894 y muerto en Los Ángeles en 1963, Huxley renació y murió en vida mil veces a ambos lados del charco. Entre esas inflexiones, reposaría ideas y experiencias que lo ayudarían a escribir cerca de cincuenta libros y a desarrollar un pensamiento sobre la trasformación constante de la filosofía, las religiones y la consciencia, nuevamente acelerada a mediados del siglo XX.

7.11.24

Luchar por seguir siendo humanos, con tecnologías de dimensiones humanas

LOS MEJORADOS                                      

Desde que nacemos, vivimos embarcados en la obsesión de mejorar. Mejorar en la infancia, en los estudios. Mejorar en el trabajo, mejorar nuestros ingresos, mejorar en la vida cotidiana, en nuestras relaciones personales y de pareja. Mejorar también a nuestros hijos, a nuestros padres y a nuestros animales de compañía. Y también queremos mejorar nuestros cuerpos. 

Pero no nos quedamos en lo personal y familiar. Queremos mejorar nuestros entornos inmediatos. Nuestras familias, nuestros barrios, nuestras ciudades y hasta los campos que las rodean. Nuestras viviendas y los parques por los que paseamos. Hasta los lugares de ocio, queremos mejorarlos.

27.3.24

No perdamos la pulsión: El futuro solo será mejor si nos creemos que puede serlo

¿APAGAN LOS RELATOS DISTÓPICOS LAS UTOPÍAS?  

En los últimos tiempos nos abruma la proliferación de relatos distópicos que inundan las pantallas y las librerías de las ciudades. Aunque la narrativa distópica se hace relevante en el siglo XX (George Orwell, Aldous Huxley, Ray Bradbury y  José Saramago), ha sido entrado el siglo XXI cuando este “género” se ha instalado definitivamente entre nosotros.

Todos reconocemos series y películas de ficción recientes que reproducen un futuro deshumanizado y carente de esperanza: Black Mirror, Los juegos del hambre, Los 100, Humans, El cuento de la criada, Years & Years, El juego del calamar, etc.

El contrapunto utópico

Pero las expresiones distópicas se pueden entender mejor como fruto de una cierta deconstrucción de su opuesta, la utopía. Históricamente, el pensamiento utópico se ha relacionado con la imaginación de un escenario ideal en el que se dibujan aquellos deseos a los que aspiran los seres humanos, individual y colectivamente, para ser más felices o sentirse mejor.

21.3.24

El riesgo que corremos nosotros y nuestros datos al dejarlos en manos de una empresa

EN NOMBRE DE LA LIBERTAD            

Las imágenes se repiten: la empresa Worldcoin desembarca intempestivamente en un país para llevar adelante un proyecto de escaneo del iris a cambio de criptomonedas equivalentes a entre 30 y 50 dólares. Miles de personas convocadas por redes sociales asisten. Primero hay curiosidad. Luego se encienden las alarmas.

En Argentina, por ejemplo, al iniciarse el año fue noticia las largas colas de jóvenes que en distintos puntos del país esperaban su turno. Allí había una radiografía de la crisis: clases medias bajas y clases bajas, pero también a veces simplemente jóvenes desinformados o aburridos, exponían sus ojos a un instrumento llamado Orb, el cual se encontraba custodiado por un empleado de la compañía que no tiene sede en el país.

13.10.20

La gente, del estado de comodidad, se relajó tanto que se olvidó del Gran Hermano

DE UNA GLOBALIZACIÓN BASADA EN «UN MUNDO FELIZ»…

… a una sociedad totalitaria como la de «1984»

El curso que siguió el mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial acercó a la humanidad al futuro descrito en la distopía de Aldous Huxley Un mundo feliz, los actuales constructores del «nuevo mundo» están construyendo un modelo de sociedad totalitaria, que supera al dibujado por Orwell en la novela 1984.

Durante tres o cuatro años el mundo ha experimentado un cambio radical. Muchos lo asocian con la llegada a la Casa Blanca del presidente estadounidense Donald Trump, que ha revisado radicalmente muchos dogmas de la política estadounidense y mundial. La reversión se ha vuelto aún más tangible en relación con la llamada pandemia del coronavirus, que comenzó a principios de 2020.

El curso que siguió el mundo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial acercó a la humanidad al futuro descrito en la distopía de Aldous Huxley Un mundo feliz   (1932). El proceso para avanzar hacia este futuro «feliz» se aceleró a finales de las décadas de 1980 y 1990. El período de la Guerra Fría había terminado, la Unión Soviética y la comunidad socialista colapsaron y el movimiento hacia el futuro continuó bajo la bandera de la liberalización general y la globalización.

1.10.20

Homo deus, una especie tecnológica aumentada, podría someter al Homo sapiens

EL DESTINO DEL SER HUMANO

Convertirse en el órgano sexual de las máquinas?

UNA IDEA QUE QUIZÁ NO ESTÉ TAN LEJOS DE MATERIALIZARSE 

Marshal McLuhan, el profético teórico de la comunicación, observó que la relación entre el hombre y la tecnología era complicada pero nunca pasiva o neutral. Según McLuhan, es posible afirmar que no sólo nosotros usamos a nuestras herramientas, sino que también nuestras herramientas acaban usándonos a nosotros. 

Esto nunca ha sido tan claro como en la actualidad, con las redes sociales y el llamado  dataísmo. La línea entre el usuario y el producto se ha vuelto invisible. Una persona puede usar Facebook para comunicarse, pero Facebook usa la información del usuario para ofrecer contenido a otros usuarios y vender publicidad. 

El consumidor es también el producto y el productor del contenido. Más aún: la información de los usuarios es usada por los algoritmos no sólo para crear mejor contenido sino para predecir su comportamiento y, en última instancia, posiblemente para manipularlo. A la par, los mismos algoritmos usan el contenido de los usuarios para "comunicarse" con otros algoritmos e intentar "aprender".