LAS COSTUMBRES DE AYER.
EL MIEDO, HOY
El COVID-19, exaltado por toda la parafernalia icónica e informativa del
amarillismo de los medios de comunicación, ha incrustado miedo o pánico en la
gran colectividad social.
Encerrados en nuestra casa, vemos el mundo a través de ventanas.
Cuando abrimos aquella que da a la calle, nuestra mirada está confinada por las
imágenes que vemos y oímos en la tele, la tablet, el móvil o la radio. Las que
vemos a través de las ventanas de la casa, son calles y plazas vacías. ¿Vaciadas?
Matrix nos rodea. Está por todas partes. Incluso
ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al
encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la
iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus
ojos para ocultarte la verdad. Morfeo.
Vemos como pasa alguien camino del super, hacia el kiosko, regresan con sus
compras, otros pasean al perro o al niño. Los del perro, y algunos con niño,
manipulan el móvil con una mano. Caminan por la vida mirando a través de esa
minúscula ventana, mientras con la otra sujetan la correa-cadena del perro, al
que dan la libertad de mear a dos o tres metros, mientras otros agitando la
pantallita se olvidan del niño en la bici, del confinamiento en la casa. Los
que van al super llevan puesta la mascarilla y, en general, guantes. Marchan
hacia la compra sitiados por el miedo al contagio.