LA FILOSOFÍA QUE MORDÍA AL PODER
¿Por qué llamaban “perros” a los cínicos?
Mucho antes de que “cínico” se asociara con significados
como frialdad o hipocresía, hubo quienes vivieron como perros salvajes: libres,
desobedientes y fieles solo a la verdad. Este es el origen de una filosofía
desnuda, incómoda y radical.
Hubo un tiempo en que pensar era una forma de habitar el
cuerpo, y no una simple acumulación de palabras bellas. Un tiempo donde la
filosofía no era una vitrina ni una ceremonia de solemnidades, sino una forma
cruda de mirar al mundo sin bajar los ojos. En ese tiempo, mientras los
discursos se vestían de toga y los templos se llenaban de oro, alguien decidió
desnudarse. Alguien decidió ladrar.
A los cínicos les llamaron “perros” no por metáfora, sino por desprecio. La palabra misma —kynikós, del griego antiguo— significa literalmente “como un perro”. Y no es casual.



