15/11/11

¿Qué vas a hacer en las próximas elecciones?


Elecciones: Una Farsa Monumental

¿Qué vas a hacer en las próximas elecciones? Pues ya están acercándose y es posible que, al igual que una gran parte de los españoles, no lo tengas muy claro. Incluso es más que probable que, seas de los que aguardan al último minuto para tomar una decisión.
Bien, para que no tengas la desafortunada idea de esperar a encontrarte delante de las papeletas para elegir tu voto (como sucede con las compras impulsivas de los supermercados), voy a publicar este texto con la intención de ayudarte a decidir y saber cuales van a ser las consecuencias de tus actos.
Ante todo ten claro que no solo tú estarás pendiente de las elecciones, ya que los políticos estarán frotándose las manos unos o poniéndose nerviosos otros. ¡Comienza la fiesta del reparto de poder en España!. En lo que respecta a ti y a mí, como españoles típicos que somos, es evidente que no tenemos muchos caminos a seguir, ya que actualmente únicamente podemos:

A) Votar al partido político elegido.
B) Votar, pero a nadie en particular (voto en blanco).
C) Abstenerse de votar.

En España el voto es un derecho pero tenemos que asumir que nuestros políticos no son más que unos fantoches dirigidos por otros más poderosos (llámese mercados, Bilderberg, Iluminati, Banca, elige lo que quieras), tenemos que dejar claro que a la hora de votar simplemente vamos a poder elegir que tipo de fantoche tendremos. Ojo, que también puede pasar que el fantoche resulte ser un tipo decente que intenta ayudar a sus ciudadanos, aunque entonces directamente se lo cargan (como a J.F. Kennedy y otros). En cambio si el fantoche agacha la cabeza y obedece las órdenes sin rechistar, obtendrá suculentos premios de por vida (no hay más que observar a nuestros ex-presidentes).
En resumidas cuentas, tenemos que  saber que a pesar de las elecciones, los cambios serán mínimos. Como introducción y para ir abriendo boca, voy a hacer mi pequeña reflexión sobre lo que es y representa el voto.

El voto

El voto representa tu parcela de poder en el país. Puedes decidir utilizarlo o no. El día de las elecciones es el momento en que de manera directa y clara ejercitas tu derecho a decidir quién será tu jefe. Hasta aquí la explicación oficial. Ahora bien, lo que nadie cuenta es que según como se mire, el acto de votar tiene otro lado oscuro del que nadie habla: Si asumimos que el voto representa nuestra pequeña parte de poder en nuestro país, también tendremos que aceptar como algo evidente que cuando votamos, en realidad estamos cediendo nuestro poder de decisión, nuestro derecho a actuar y decidir e incluso parte de nuestras libertades a otras personas.
El voto al fin y al cabo no es más que una fórmula para delegar todos los poderes y derechos políticos que posee el ciudadano de cualquier país en otras personas que se van a dedicar exclusivamente a hacer uso de ellos.
En este punto voy a aprovechar para desmentir lo que ya considero una “leyenda urbana”: Mucha gente piensa que si algo va mal en el país, moralmente no tienes derecho a manifestarte ni a protestar si no votaste anteriormente, puesto que desperdiciaste la ocasión de hacerlo en su momento. Eso es falso, nunca pierdes el derecho a protestar, de hecho si siguiéramos esa filosofía, realmente quien perdería su derecho es aquel que votó, puesto que delegó sus poderes en otros. Por lo tanto aunque decidas no participar en las elecciones, continuarás manteniendo intactos tus derechos de protesta y huelga, pese a quien pese.

El Dueño de un país

Bien, entonces ya tenemos un poco más claro el concepto del VOTO. Vamos ahora con otra definición, puesto que parece que hay mucha gente confundida (sobretodo nuestros mandatarios).
Un país no pertenece a los políticos, ni siquiera a un gobierno: Un país pertenece a sus ciudadanos, que cuando ejercitan su derecho a voto, lo hacen para delegar sus poderes, su pequeña porción de propiedad nacional en otras personas. Como no podemos gobernar todos a la vez (aunque en realidad con las nuevas tecnologías sí que podríamos), se utiliza este sistema para concentrar lo de todos, en unos pocos.
Evidentemente no todos pensamos de la misma manera, ya que unos se sentirán atraídos por la verborrea de algún dirigente, otros preferirán elegir un partido político afín a sus ideologías y otros sencillamente preferirán no prestar atención a nada que tenga que ver con política (lo que considero un craso error). Una vez que tenemos claros estos conceptos vamos a explicar que opción de las tres posibles planteadas al inicio, deberías seleccionar para cumplir tus objetivos, sean los que sean.

TU ELIGES: VOTO, VOTO EN BLANCO O ABSTENCIÓN

Hay cuatro posibles caminos que puedes tomar cuando se acercan unas elecciones. En función de lo que desees tendrás que elegir una u otra opción. Creo que no existen otros caminos. Por supuesto que estas no son las verdades absolutas, pero creo que se aproxima bastante a nuestra actual coyuntura.

1) Quiero que salga ganadora una determinada fuerza política

Deberías elegir la opción A (votar). Si lo que deseas es que gane tu partido político, simplemente deberás votar el día de las elecciones al que más te guste, así de sencillo. Muy probablemente esa será la opción mayoritariamente elegida por los españoles, puesto que siguen creyendo que viven en una democracia y que aún se pueden producir cambios con una votación cada 4 años y con los mismos “barones” de los partidos década tras década. Pues has de saber que con tu voto estás dando carta blanca a ese partido para hacer con él lo que quiera, de hecho ya ni siquiera se molestan en cumplir mínimamente su propio programa electoral. Aún así, el que la mayoría de personas vote a un determinado partido político no es lo peor, puesto que gobierna y ya está. El problema viene cuando no obtienen una mayoría aplastante: Todos sabemos las estafas a las que nos tienen acostumbrados nuestros políticos, ya que una vez que obtienen los votos, los utilizan sin ningún escrúpulo para negociar y obtener todo tipo de prebendas, incluso pactando con los que deberían ser sus rivales políticos.

2) No me gusta ningún político, pero quiero que se vaya el actual

Deberías elegir la opción A ó la C (votar o abstención). Si eso es lo que deseas, probablemente tu seas de los que elegirán el llamado “voto de castigo”, es decir, votarás al -en teoría- enemigo del partido político que no quieres que gane, que suele ser el que se encuentra actualmente en el poder. Viene a ser una especie de cualquiera será mejor que tú, por lo que votarás a cualquier otro. Si hay un adversario político definido, sin duda esa será tu elección, ya que de esta manera piensas que le harás el mayor daño posible. Por ejemplo, en España, el que se encuentre descontento con el gobierno actual (PSOE) votará casi sin dudar al Partido Popular, ya que en teoría son rivales irreconciliables (nada más lejos de la realidad). Si deseas más información, lee al respecto la entrada ya publicada sobre autocompetencia (o bipartidismo). La otra opción es abstenerse, de la cual hablo más abajo.

3) No me convence nada de lo que hay

Deberías elegir la opción B (voto en blanco). Si tu deseo es que alguien gobierne con el sistema actual, pero ninguna de las opciones te convence demasiado debes introducir en la urna el sobre de la papeleta vacío. De esta manera aportas tu granito de arena al sistema, pero sin especificar nada en particular. Este método de participación tiene la característica de que suele beneficiar al partido mayoritario. Esto es así debido al método de recuento elegido en España llamado método D’Hondt.
La particularidad de este sistema es que a la hora de repartir las parcelas de poder (escaños) se tienen en cuenta todos los votos, tanto los que designan a un poder político como los que han votado en blanco. De esta manera el recuento final beneficia claramente a la opción que más votos haya obtenido, perjudicando al resto. Si seleccionas esta opción, significa que estás completamente de acuerdo con el sistema establecido, aunque no te guste ningún partido político. Es decir, que si votas con la papeleta en blanco en realidad estás votando al partido ganador, sin siquiera saber quién va a ganar.

4) Quiero un cambio real

Para provocar esto, deberías elegir la opción C (abstención). Atención, haz esto sólo si realmente quieres cambiar El Sistema. Esta tercera opción es la más temida por los políticos. Si sigues cualquier campaña en unas elecciones en cualquier parte del mundo, comprobarás que lo que siempre piden y buscan todos sin excepción es que haya una fuerte participación ciudadana. ¿Porqué? Porque esto refrenda el sistema, alimenta su poder, y como ya habrás deducido, sin votos no hay poder. Recuerda que un voto es en realidad una entrega de poderes a otros. Es llamativo que en algunos países de Sudamérica te veas forzado a votar, obligado a apoyar un sistema con el que es posible no estés de acuerdo. Esa obligatoriedad garantiza la entrega de tu poder sin posibilidad de quedarte fuera de un sistema que consideres erróneo o que pueda estar corrupto.
De todas maneras, sea obligada la participación o no, cuando haces uso de tu voto estás apoyando todo el sistema sin ambages de ningún tipo. No hay blanco ni negro, si vas a votar, estás aceptando los términos establecidos, literalmente como si firmaras un contrato. Si estás aceptando y apoyando todo el sistema político actual, ¿porqué iban a querer los políticos cambiar algo que les beneficia claramente?
Ahora bien, ¿como funciona el sistema de votos? Te voy a poner un ejemplo muy sencillo: Los votos/gente son ovejas, los políticos pastores y el cercado, el sistema:
Cuando las ovejas se encuentran dentro del redil, no importa realmente con qué pastor se encuentren, ya que si no están con uno, están con otro y tarde o temprano, de una manera u otra, todos los pastores se benefician de su leche, de su lana y les mantienen los prados limpios. Si se encuentran solas también da igual, ya que estando dentro del cercado es decir, votando aunque sea en blanco, las tienen controladas, siguen obteniendo beneficios de ellas y no se pueden ir muy lejos, así que realmente no les importa.
El problema viene cuando las ovejas no quieren estar dentro del redil. Ante ese panorama los pastores están realmente preocupados, ya que no las tienen a la vista y no las pueden utilizar porque han decidido marcharse fuera. Eso no les gusta nada y de hecho les da pánico. No hay cosa peor que un pastor (un político) sin ovejas (sin gente, sin apoyos, sin votos). Tener unas ovejas que se han escapado del rebaño y que andan libres y sin control no les gusta nada a nuestros pastores.
Si participas en las elecciones votando de una manera u otra, les estás dando legitimidad y les estás apoyando: Apoyando el sistema político de castas, apoyando los privilegios que se han adjudicado a sí mismos y en definitiva, apoyando de una manera firme todo lo que es hoy día la política: Corrupciones, amiguismo, sobornos, abusos, robos, malversación, derroches y privilegios autoasignados.
En estas elecciones este que os escribe no va a votar. ¿Porqué?
  • Porque estoy seguro que ningún político será lo bastante honesto para aprobar un recorte de sus beneficios y privilegios.
  • Porque seguirán anteponiendo sus propios intereses a  los de los demás.
  • Porque si hay bastante dinero de por medio, seguirán corrompiéndose.
  • Porque no impedirán jamás los desmanes de sus amigos los banqueros que están desvalijando a una gran parte de las familias españolas.
  • Porque estoy asqueado de ver como unos desaprensivos se aprovechan de muchas buenas personas que aportan sus impuestos esperando que nadie se quede con el dinero de todos.
Ya por el año 2006 había estudios que indicaban que ‘La corrupción se ha infiltrado en la vida pública y ha hecho nido’, esto último dicho por Roban Codees, director de política e investigación en Transparencia Internacional. Al respecto no te pierdas el “Mapa de corrupción en España“.
Pues bien, si participas activamente en las elecciones, significa que estás de acuerdo con todo el sistema; que los poderosos salgan indemnes de sus fechorías, que literalmente nos roben nuestro dinero o que pisen a cualquiera con tal de permanecer ellos a flote.
Por último voy a exponer otro ejemplo donde intento demostrar que aunque tengas mayoría absoluta, no es lo mismo gobernar con más votos que con menos.
  • Tenemos una habitación con 103 personas divididas de la siguiente manera.
  • Hay 3 que son políticos (PP, PSOE y OTROS)
  • El resto (100) son ciudadanos normales y corrientes que van a elegir a sus mandatarios.
  • Imaginemos que en las siguientes elecciones va a ganar el PP.
Escenario 1: Gana el PP por mayoría aplastante. Gobierna con comodidad y hace lo que le viene en gana. El resto de partidos se queda a verlas venir.
Escenario 2: Gana el PP por los pelos. Gobierna a trancas y barrancas y para poder sacar adelante sus leyes se verá obligado a pactar frecuentemente con otras fuerzas políticas, que obtendrán grandes beneficios de ello. En este escenario el mercadeo de los votos de los ciudadanos llega a un punto en que dan ganas de vomitar. Por supuesto, aunque hayas votado al PP, ellos pueden luego usar tu voto para pactar con CiU, los nacionalistas o con quien les de la gana. Ello es así porque una vez que les entregues tu voto, tu opinión ya no cuenta. He puesto como ejemplo el PP, pero puedes sustituir esas siglas por las del partido político que quieras, POR EL QUE QUIERAS, ya que no se libra ni uno.
Escenario 3: Este escenario es el mejor, gana el PP por mayoría aplastante, pero la participación es apenas del 20%. De las 20 personas que han votado, una lo hizo en blanco y otras dos a cada uno de los restantes. Ello quiere decir que de las 100 personas que hay en esta habitación imaginaria, sólo han apoyado al partido ganador 17 personas. Sí, es cierto, el PP ha ganado las elecciones por abrumadora mayoría, pero ¿Qué pasa con esas 80 personas que no han votado? Evidentemente no es lo mismo gobernar esa hipotética habitación sabiendo que te apoyan 80 de las 100 personas que hay, que gobernar con unos ridículos 17 votos.
Frente a un escenario de estas características es cuando los gobernantes se empiezan a poner realmente nerviosos, ya que hay un montón de gente que no ha apoyado a nadie. No apoya el sistema establecido, es decir, “su” sistema. Son personas que no quieren participar de esa farsa, porque ya están hartos.
Si no estás de acuerdo con el sistema político establecido, no debes utilizarlo bajo ningún concepto, puesto que en el momento que lo utilizas le estás dando implícitamente tu pleno apoyo y aceptación.

No participes en esta farsa



OTRAS PROPUESTAS:

No hay comentarios: