BIENVENIDO AL NO-LUGAR
La nueva película
de Backrooms, dirigida por
Kane Parsons, ha traído de vuelta la inquietud que producen los llamados
espacios liminales, esos lugares que se sienten familiares y a la vez
desconocidos. Pasillos infinitos, fluorescentes, moquetas sin contexto, salas
vacías. Pero antes de que internet los convirtiera en terror, el antropólogo
Marc Augé ya había puesto nombre a esos lugares de tránsito —aeropuertos,
centros comerciales, autopistas, hoteles— en los que podrías estar en cualquier
parte y, precisamente por eso, sentir que no estás en ninguna.
No han inventado todavía una medida de tiempo ni de distancia que explique que, sentada frente a la puerta B42 del aeropuerto Madrid Barajas, Toronto esté más cerca que Madrid. Y sin embargo, estoy casi segura de que es así: en los aeropuertos, las distancias se miden en horas de escala y las horas de escala en el dinero que se puede gastar en cafés.





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