4/3/11

ADAPTAR L'ECONOMÍA A LA SOCIETAT

La Economía de la Vida Equilibrada 

Puede que a Adam Smith no le guste, pero parece que una economía que funcionó para los Isleños del Pacífico durante miles de años tiene algo que enseñarnos sobre como vivir hoy en día. Por varios años estudié la economía de la descolonización en las Islas del Pacífico. Llegué a la siguiente conclusión: lo que realmente se necesita es la descolonización de la economía en sí.

La cultura de las Islas del Pacífico (y en realidad de la mayoría de las culturas indígenas) está basada en valores que simplemente no encajan con el modelo neoclásico de la “racionalidad económica”, basada en el materialismo y en el interés propio individualista como las principales fuerzas motivadoras.
Esta cultura (en particular su propiedad comunitaria de tierras y la falta de espíritu individualista acaparador) a menudo se menciona como un impedimento para el desarrollo económico. El razonamiento parece ser: ya que la realidad de las sociedades del Pacífico no encaja en el modelo de desarrollo, las sociedades deberían ser cambiadas. Pero por supuesto la verdad es lo contrario: el modelo debe cambiar para adaptarse a la sociedad.

Yo llamo al modelo más apropiado “Pononomía”, de la palabra hawaiana “pono”, que significa bondad, rectitud, equilibrio. Aparte de ser culturalmente más apropiado, también es ecológicamente más sustentable.

Una conversación imaginaria entre Adam Smith y “Bula Vinaka”, una isleña típica, ilustra la diferencia:

Smith: La magia del mercado es ésta: cada persona, actuando en su propio interés, maximiza el bienestar total. El carnicero te provee a ti con chuletas de cerdo, no porque le gustes, sino porque desea tu dinero. Y tú le das dinero porque quieres las chuletas de cerdo. Ambos mejoran su situación (de otra manera no hubieras hecho el trato). Esto se replica a lo largo de toda la economía, y todo el mundo está mejor.

Vinaka: Que cada persona actúe en su propio interés es un comportamiento mezquino. En nuestra cultura, cuando alguien tiene algo extra lo regala a los demás. Incluso regalamos cerdos enteros, no sólo las chuletas. La forma de maximizar el bienestar es redistribuir las cosas, de forma tal que los bienes y el dinero fluyan como el agua a donde más se necesiten.

Smith: Otro aspecto mágico del mercado es que la oferta y la demanda están siempre en perfecto equilibrio. Si hay escasez, el precio subirá. Mayores precios incitan a los productores a producir más, y así la escasez es aliviada. Por ejemplo, cuando el precio de los cocos sube, tú produces más, ¿verdad?

Vinaka: No, cuando el precio de los cocos sube, produzco menos. El último año tuve que cortar 70 cocos para pagar la escuela de mis hijos. Ahora el precio ha subido, ¡y sólo tengo que cortar 50!. Alguien más puede cortar los cocos restantes y pagar la escuela de sus hijos también.

Smith: Pero la magia del mercado te permite acumular gran riqueza. Convierte a la tierra y a los recursos naturales (que son en sí mismos inútiles) en bienes de valor.

Vinaka: La tierra no es inútil. Es invalorable. Allí es donde viven los espíritus de nuestros ancestros. Es lo que le pasamos a nuestros hijos. No nos pertenece, cuidamos de ella. Los “propietarios” de la tierra son los derechos espirituales investidos en la gente, no la gente en sí misma. Cuando decimos vanua, lo cual es un pedazo de tierra, queremos significar la tierra y la gente juntas.

Smith: Pero nuestro sistema es mucho más eficiente. Un hombre trabajando todo el día puede hacer, digamos, 14 alfileres. Ahora, trabajando juntos, cada hombre realizando una tarea por separado (un hombre cortando alambre, otro poniendo las cabezas de alfiler), se pueden producir 14.000 alfileres cada día.

Vinaka: ¿Quién necesita 14.000 alfileres?. Para mí, la división del trabajo es algo como esto: estando tú solo, te lleva todo el día hacer 14 alfileres. Trabajando juntos podemos hacer 14 alfileres en aproximadamente 20 minutos. Entonces podemos regresar a casa y relajarnos. O ir a pescar algún pez para la cena. Cuando tienes producción masiva acaparas demasiadas cosas, te comes la Tierra y extingues sus especies, como a los salmones y las ballenas. Rellenas nuestras lagunas con basura de McDonald's.

Smith: Pero limpiar la basura también genera trabajo, así todo el mundo es más rico. Cada transacción singular contribuye al producto nacional bruto, o riqueza, y genera puestos de trabajo. ¿No te preocupa el desempleo?

Vinaka: No estamos particularmente interesados en trabajar todo el día, durante todos los días. Nos contentamos con aprender lo que se necesita para satisfacer las necesidades básicas. Tú necesitas un concepto para “lo suficiente”. Necesitas valorar la libertad y el ocio. La gente no desea trabajos, quiere comida y un techo. Y si puedes cultivar tu propio alimento y construirte un techo, no necesitas un trabajo.

Es una lástima que tu “educación” haya impedido a tus hijos saber cómo vivir. Es desafortunado que tu economía defina a nuestro feliz estilo de vida (el cual ha sobrevivido por miles de años) como un estado de desempleo.

A medida que el resto del mundo comienza confrontarse con los peligros del exceso de trabajo, puede que encuentres que las culturas indígenas del mundo, como la de las Islas del Pacífico, saben algo acerca de cómo vivir.

Regina Gregory
Honolulu, Hawai.
http://www.ecoinflexiones.org/

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