8/3/11

COM ENS CONTROLEN

Matrices más comunes en el control social

La naturaleza es muy económica y no hace nada de más. Si observas, cada elemento de la creación tiene su propósito, su misión, no existe nada en la naturaleza que no tenga una función concreta. Cualquier organismo que estudies (e incluso aquellos considerados “no vivos”), cumplen una función determinada.

La economía de los procesos automatizados
Pero además la naturaleza entiende que el ahorro de energía en los procesos es fundamental, y por ello los órganos procesadores como nuestro cerebro, automatizan los procesos más comunes al máximo. Así cuando un proceso se repite una y otra vez, el cerebro tiende a automatizarlo para ahorrar energía y recursos. Este principio es el que hace por ejemplo que un estímulo repetido fije una respuesta automática sin tener que pasar por todo el circuito una y otra vez.

Esta maravillosa capacidad es muy útil en el aprendizaje y lamentablemente la más explotada para el control social. Sabemos por ejemplo la eficacia de los jingles publicitarios o los slogans…la repetición hace que la respuesta ante el mismo estímulo, se fije eternamente en los circuitos cerebrales y se vuelva automática. Es el principio de los hits musicales y también el de la adicción en las membranas de cada célula.

En el control social podemos encontrar varios procesos que por haberse automatizado ya obtienen una respuesta automática de la sociedad, estímulos que ya ni siquiera el individuo se plantea. Damos por sentado innumerables paquetes de información que recibimos, sin que ésta pase por el filtro de la conciencia.

Uno de estos procesos es justamente el de la recepción de la información: una persona puede hoy en día obtener credibilidad absoluta en lo que dice, sólo pagando una campaña publicitaria diseñada para lograr ese objetivo. Un producto o una idea, pueden lograr un eco viral en segundos, si la información apela a los canales ya automatizados de recepción. Estos circuitos son bien conocidos por los que se dedican al marketing político.

Los gestos, ademanes, miradas y tonos de voz de los discursos están perfectamente estudiados. Todo político relevante tiene un asesor de imagen que le dirá cómo entonar, hacia dónde mirar y en qué momento hacer una pausa en el discurso. Los canales en el receptor ya están “arados” de antemano.
La sutileza y el nivel tecnológico al que han llegado las técnicas subliminales es realmente impresionante. Cada cultura tiene matrices de recepción diferentes y a continuación voy a mencionar las más comunes en nuestras sociedades occidentales.

La Matriz de la División
No fue Maquiavelo quién inventó la técnica, pero sí fue quien reveló masivamente el proceso: “Divide y Reinarás”, una de las matrices más utilizadas para el control social.
El ser humano es un mamífero, y como tal, su actuación tiende a responder a la conducta de la manada, es una estrategia de supervivencia, ya que el apoyo grupal le es fundamental para conservar su buena salud y su capacidad reproductiva. Es un animal social, necesita del contacto con sus congéneres y además, cuenta con varios sistemas de identificación, los que se revelan en gran medida en la adolescencia, cuando se manifiesta una búsqueda de la identidad, necesaria para su posterior desarrollo dentro del grupo.
El control social aprovecha esta matriz de identificación para producir el efecto contrario, el de la división. Se impide que el individuo se identifique con toda la humanidad, insistiendo en que se separe de sus congéneres, provocando la división cada vez en subgrupos más pequeños, evitando la utilización de la matriz noosférica que asegura la supervivencia de la humanidad como una unidad, la especie humana y su simbiosis con el planeta Tierra.

La matriz de la división está tan instalada en el subconsciente, que ya no nos damos cuenta cuando intentan dividirnos, porque este proceso de división se ha automatizado en nuestros cerebros. Nos resulta normal que nos dividan en subgrupos y no reaccionamos en absoluto ante ello, aunque ésto nos lleve a la destrucción.

Es más, hemos institucionalizado la división por ejemplo en la política, creyendo que la democracia existe, cuando en realidad es una ilusión proyectada desde los grupos de poder: los que gobiernan son siempre los mismos, pero el pueblo piensa que tiene opciones y así, no reacciona ante este poder único, hoy ostentado por una élite y sus multinacionales.
El pueblo piensa que existen una derecha y una izquierda, hasta se especula con un centro y varias alternativas, todas ellas irreales a la hora de ejercer el poder: éste está en una sola mano, administrado sin la participación de la masa.
El 90% de los humanos creemos que existen las razas, cuando biogenéticamente no existe tal división, ya que cada uno de nosotros pertenece a la misma especie y a una única historia genética, que se remonta a nuestros ancestros incluso no humanos. Todo ha quedado unido e interconectado desde los sucesivos big-bangs que dan origen a los universos.
La fijación de la matriz de la división es tal, que en la actualidad nos es difícil encontrar gente que advierta el proceso en forma consciente. Por ejemplo, en la discusión de la nueva ley anti-tabaco, se prioriza la división entre fumadores y no fumadores (incluso se impulsa a la sociedad a denunciarse unos a otros), en vez de priorizarse la prohibición de las substancias tóxicas en la industria tabacalera. En vez de prohibirse a las tabacaleras agregar venenos a la picadura de tabaco natural, se prohíbe el acto de fumar.
Insisto en el tema del tabaco, sin defender su consumo, ya que es obvio que es perjudicial para la salud y muy grave que no se respeten los derechos del no fumador, que tiene que soportar en sus narices estar siendo intoxicado por los demás. Sin embargo, en las campañas anti-tabaco se criminaliza al fumador, ignorando completamente su condición de persona enferma, y se solicita al resto de la población a denunciarle ante las autoridades.
Las compañías tabacaleras así, quedan indemnes frente al delito que cometen a la salud pública con los aditivos que agregan a sus productos, de modo que sigan adelante y continúen representando una buena fuente de ingresos al erario público a través de los impuestos. No se les penaliza por agregar venenos a la picadura de tabaco natural.

Las matrices de división se explotan con distintos arquetipos y slogans, tan adoptados ya por la masa, que pasan desapercibidos y penetran directamente al inconsciente colectivo.

Por ejemplo el vestir, es un ejemplo de condicionamiento muy potente. Una vez salí toda trajeada de dar una conferencia y me dirigí a un almacén a comprar unos kleenex. Era un local de inmigrantes, el único abierto en la zona ese día sábado por la tarde. Había varias mujeres saharauis con sus hijos haciendo la cola para pagar, y ante mi sorpresa todas me dejaban pasar hacia la caja sólo porque yo vestía un traje, por lo que debía ser una “persona importante” que tuviese más derecho que ellas.
Hasta hace muy pocos años, una vestidura de cura, médico o toga de abogado, significaban una reacción de respeto, sumisión y credibilidad sin límites en la sociedad.
Aunque el sentimiento sea el mismo hacia su divinidad adorada, se nos divide en distintas religiones, se nos divide en nacionalidades incentivando el patriotismo, lo que produce guerras, destrucción y muerte.
El lenguaje es un medio para comunicarse, sin embargo en algunas regiones se impulsa a hablar una lengua local de poco uso, en detrimento de otras más utilizadas que permiten la comunicación. Se nos divide también en el lenguaje.
Se nos divide en sectores económicos, en clases sociales. Cuando un sector está molestando demasiado al poder establecido, se generan leyes que puedan ahogar su actividad.
La unidad, que es nuestro principio natural, es así abolida casi completamente, sin que nos demos cuenta siquiera de cómo funciona la estrategia de Maquiavelo. Ni hablar de vegetarianos, veganos y otras ideologías, porque hasta nos tienen divididos en qué tipo de alimentos consumimos, convirtiendo a cada “usuario” de dichas ideologías en un militante activo de la división.

La Matriz del Miedo
Un pueblo débil, es más fácil de gobernar. El miedo causa la disminución de la capacidad protectora del sistema inmunológico. Es una reacción inmediata, ya que el cuerpo usa la energía que consume el sistema inmunológico para propiciar las reacciones de la huida, el enfrentamiento o la parálisis.
El miedo ha sido la matriz más utilizada en todos los tiempos para debilitar el poder de la masa y su capacidad de reacción.
Además de paralizar el sistema inmunológico, el miedo paraliza la acción en la mayoría de los casos. Ya vemos cómo la información se nos presenta de un modo parcial, a pesar de que en el mundo todo el tiempo están ocurriendo hechos maravillosos, se nos muestra la realidad parcial, lo negativo, para seguir alimentando nuestro miedo.
El uso del miedo para el control social viene ya desde la época en que el jefe de la tribu utilizaba a su “brujo” vestido con máscaras y ropas capaces de asustar a la población, para que éste dijese que se iba a la guerra con la tribu vecina “porque así lo querían los dioses”.
Además, el miedo es uno de las emociones que dispara automáticamente los niveles más altos de ATENCIÓN, y con ella, se quedan con nuestra energía. Allí donde pones tu atención, va tu energía.

La Matriz de la Sexualidad
La dinámica evolutiva de nuestra especie prioriza la reproducción, y los circuitos relacionados a la sexualidad son muy profundos y arraigados. Cualquier imagen que denote sexualidad, llamará nuestra atención de inmediato.
Ya conocemos este recurso hartamente explotado en la publicidad, de forma manifiesta y también subliminal.
La sexualidad ha pasado a ser un elemento de consumo, un producto vendible y altamente rendidor en los mercados internacionales, gracias a fundamentalmente su represión por parte de las religiones.
La “Ley Seca” impuesta por las religiones ha dado como resultado la aparición de todo tipo de perversiones que hoy mismo se pueden comprobar hasta en los mismos medios que la han relegado a convertirse en “un pecado”.
El ejercicio natural de la sexualidad garantiza no sólo la salud física y mental de la población, sino también la circulación de la energía vital. Cuando ésta se censura, se criminaliza y se convierte en “pecado”, se debilita a la población a través de los sentimientos de culpa y se lleva a la perversión a través de su práctica basada en esos sentimientos negativos hacia algo tan natural.
Es impresionante como las religiones someten al individuo a la separación de su Ser con la naturaleza.
Al reprimir  y criminalizar la sexualidad humana, se está impidiendo la evolución, la salud y el despertar espiritual. El despertar espiritual no es más ni menos que el reconocimiento del Ser en la UNIDAD. Algunas religiones impiden la sexualidad antes del matrimonio, edades en las que está más desarrollada, propiciando la división (no contacto, no comunicación) , agresividad, la frustración y el desarrollo de las personas como seres integrales.
Vemos la contrapartida en una oferta impresionante y exagerada, en la estimulación sistemática de la sexualidad en los niños, cuando aún no están preparados para ejercerla o desarrollarla, creando una confusión enorme y un desarollo enfermo de una función básica para cualquier organismo.

La Matriz de la Distracción
Cualquier sistema requiere de energía para funcionar. El sistema de poderes también, y esa energía es tomada directamente de la ATENCIÓN que nosotros le propiciamos a todos los estímulos con los que nos invaden.
El mamífero tiene conciencia de sí mismo, y presta Atención natural a su Ser la mayor parte del día. Si observamos a un mamífero en sus actividades cotidianas le vemos totalmente atento a su medio ambiente pero siempre desde su centro: el mamífero utiliza varias horas del día para su acicalamiento, para alimentarse e interactuar con la manada.
Poco le importa lo que haga el entorno si esto no va a afectarle directamente. No pondrá la atención en otros seres a menos que éstos le estén atacando directamente con una clara intención o vayan a proporcionarle alimento.
No se acercará a estímulos que no comprometan directamente a su supervivencia, sino que concentrará su atención y por lo tanto su energía en mantener su propia salud.
Pero a nosotros nos distraen de nosotros mismos. Impedir a través de las distracciones, del entretenimiento y la hiperestimulación, de que realicemos las funciones básicas para la supervivencia.
Se nos impide el conocimiento de los propios recursos con los que estamos dotados para la auto curación por ejemplo, propiciando la dependencia de otros sistemas de salud que sean económicamente aprovechables.
Se nos estimula al consumo de productos que no necesitamos, los que consumimos automáticamente porque ya han sido instalados en los circuitos a través de la repetición.
Se ridiculiza la espiritualidad, o lo que es peor, se institucionaliza para poder centralizarla en el poder de una sola mano.
Se impide que el individuo se conozca a sí mismo, llevándolo a poner su atención en la vida de los famosos o de los políticos y modelos de turno, arquetipos fabricados para que se imite su conducta.
¿Qué modelos nos están proponiendo los mercados últimamente?
Deportistas que necesitan doparse para cumplir con las expectativas, artistas que terminan en clínicas de desintoxicación, parejas como Victoria y Beckam, muy bien parados en los paradigmas del consumo desenfrenado de las marcas de lujo.
Gadgets para todo, con tal de que la conexión con dispositivos externos paralice la posibilidad de la introspección que nos lleve al verdadero conocimiento.
Las Wii para el ejercicio virtual ,de modo que no podamos obtener información de experiencias reales.
La ridiculización de la búsqueda interna, propiciando que nos unamos a pequeños grupos, cada vez más subdivididos y más alejados del autoconocimiento.
La adoración a los ídolos, a las banderas y a los símbolos del poder, y la identificación con arquetipos que de ninguna manera representen el poder individual con el que todos estamos dotados, y el que sistemáticamente intenten esconder, censurar e impedir que surja desde el principio de la UNIDAD de la que todos formamos parte.
Y así, condicionados por estas matrices, nos peleamos a la primera de cambio, cuando no estamos de acuerdo con la idea de otro, la que generalmente es siempre una idea impuesta, condicionada y manipulada no por esa persona, sino por los entes que le dominan.
Y así también, nos convertimos sin saberlo siquiera, en militantes que despliegan aún más cualquier campaña viral digitada desde arriba, nos hacemos portavoces de ideas que ni siquiera filtramos y seguimos automatizando las matrices que nos condicionan al nivel de esclavos que cumplen muy bien su papel, sin darse cuenta siquiera de la gran jaula de cristal en la que estamos viviendo.
La forma de liberarse no es la reacción violenta o la militancia, porque no hay militancia que valga si el individuo antes no hizo su propia revolución interior.  El militante que sigue ciegamente una ideología, sin tolerar que otros seres humanos puedan tener opiniones y perspectivas diferentes, no es más que un individuo al que se le ha capturado su atención en una sola dirección. Se ataca a la diversidad, fuente de vida y evolución.
La militancia deja de ser necesaria cuando una gran número de individuos ha llegado a su concenciación individual. Así, la acción se hace colectiva por el principio de masa crítica, sin mediar ningún tipo de liderazgos o ideologías, más que la expresión natural de la colectivización de una nueva conducta aprendida que beneficia a la evolución de la especie.

Bianca Atwell 

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