EL HOMBRE REPTILIZADO DEL SIGLO XXI:
El mejor
autómata de todos los tiempos
Reaccionar impulsivamente es una competencia cerebral que tenemos de fábrica los humanos desde tiempo inmemorial. Este mecanismo suele estar ligado a emociones antiguas como el miedo o la rabia, que nos han servido en tiempos ancestrales en lo que era un mundo paleolítico dominado por reptiles gigantes.
Cuando
nos demandan una respuesta violenta ante una amenaza, real o construida o ante
una situación diaria ese reptil interior no tiene ninguna duda en amplificar la
escalada violenta.
En la actual
cultura de la inmediatez y comodidad creemos fantasiosamente en la certeza y
benevolencia de nuestras reacciones impulsivas no reflexionadas. Estamos en una
suerte de era del opinionismo percepcional donde frases como me parece que, me gusta, me apetece o me encanta,
son la base para decisiones centrales de nuestra vida y sociedad. Apoyando a
esa superficialidad optimista se une el factor velocidad. En esta actual
cultura trabajocentrista buscamos además con locura correr más, pensar más
rápido, jactándonos de ese fastthinking creemos ser más eficientes.








