2/3/17

Más tecnología para minimizar nuestra adicción a la tecnología

TECNOFILIA Y ORGANOFOBIA

Bésame mientras me matas, querida máquina


«Las primeras 40 horas fueron las más complicadas. De aquí a pocos minutes volveré a tener móvil y todo volverá allí donde estaba [...]. Creo que el mono dura 48 horas. La palabra que utilizaría es vacío. Me fui apuntando las veces en que tenía necesidad del móvil. El domingo, en 5 o 6 horas, tuve el impulso de usar el móvil más de 20 veces y el día siguiente 40. Cuando hablo de impulso de móvil me refiero a ponerme la mano en el bolsillo, notar la vibración incluso cuando no existía y sintiéndome pensando que ahora haría esto o lo otro con el móvil. La gran mayoría de veces que quería utilizar el móvil no entendía bien el por qué".
Xavi Bundo, director del programa Via Lliure de la radio catalana Rac 1 después de dejar su móvil una semana en una caja cerrada con un temporizador.

1. Introducción
Numerosas son las historias de sirenas y sirenitas, desde la guerrera de Varsovia hasta el cuento de Hans Christian Andersen llevado al público de masas por Walt Disney, pero ninguna es tan conocida como aquella en la que los cantos de la Sirena más perfecta que la imaginación puede dar seduce a un puñado de marineros con una voz angelical e hipnótica para acabar devorándolos en lo más profundo del mar.

Hoy en día determinadas tecnologías nos bombardean con cánticos de sirena de todos los colores, olores y sonidos imaginables, especialmente desde la revolución digital de las tecnologías de la información por medio de la electrónica. Casualmente, esta semana el canto de sirena mundial se concentra en Barcelona en el Mobile World Congress (MWC para los hípsters). En él se ponen encima de la mesa las últimas novedades del mercado del teléfono inteligente y de nuevas tecnologías asociadas a éste.


El mismo periodista Xavi Bundó, director del programa Rac 1, acabó ayer un experimento que consistía en encerrar su Smartphone en una caja con un temporizador durante una semana. Justo al abrirse la caja comentaba “Ahora es el momento en el que el móvil me querrá matar”. Los oyentes imaginaban que tendría más de 1000 mensajes whatsup. “Vamos ya por las 500, 600… Iremos un momento a publicidad porque el móvil está entrando en pánico. “Vamos ya por las 767. ¿No puedo leer todo esto verdad? Dadle al móvil 2 minutos porque está agobiado.” Pasados los dos minutos se reveló la cifra final. 1308 mensajes whatsup. “Ya tengo la cifra: 1308 whatsup. ¿Cuánto tiempo me pasaría leyendo todos estos mensajes?

Fue una escena realmente divertida pero que al mismo tiempo es muy sintomática de nuestros tiempos y de cómo una parte importante de la población ha integrado las tecnologías de la información de forma importante a sus vidas. Al final del suspense sobre el número de mensajes recibidos uno de los contertulios explica que de hecho existe ya el antimóvil que, actuando como sustituto, el NophoneLos autores comentaban lo siguiente en un reality show donde distintos “tiburones millonarios y multimillonarios” deciden en que propuestas invertir: “te permite siempre tener un rectángulo de plástico frío y suave que agarrar sin privarte de tus actividades en tu entorno. No experimentes nunca más el inquietante sentimiento de la piel con la piel cuando cierres tu mano”.

Hemos llegado al extremo en el que, en un sistema civilizatorio que está estructuralmente programado para el crecimiento en forma de expansión del valor de cambio y por tanto de su metabolismo (uso de energía y materiales) ,  necesitamos más tecnología para minimizar nuestra adicción a la tecnología, creando nuevos mercados más allá de los límites del mercado mismo. Es una situación realmente cómica y esperpéntica al mismo tiempo. Es como la persona que sabe que es alérgica a los frutos secos, pero no puede resistirse a comérselos cada noche junto a su plato favorito y que prefiere ir cada día a urgencias o tomarse una pastilla, sabiendo que su estómago a la larga acabará destrozado.

Creo que es importante matizar que la cuestión de la tecnologización creciente de la sociedad no debe focalizarse exclusivamente sobre el consumo final (generalmente en debates ecologistas se suele reducir a ésta cuestión) sino que tiene que ver también con la producción y por tanto con el empleo y los bienes intermedios. Es decir, no solo tenemos dependencia en nuestras satisfacciones finales en forma de bienes y servicios de la tecnología, sino que es impensable pensar hoy en día en un sector laboral en el que no haya llegado un nivel de sofisticación tecnológica inmenso que el sistema suele auto justificar de forma sencilla: es necesario pues aumenta la productividad, el crecimiento y aporta empleos de calidad con salarios crematísticos más elevados (cosa que es cierta) y esta es la única manera de salir de la crisis. No hay alternativa. No es aceptable que alguien diga que está dispuesto a ganar menos dinero si a cambio se puede preservar la tierra en la que vivimos para que futuras generaciones puedan seguir habitándola en coexistencia con otras especies.

En los dos artículos anteriores sobre esta serie de tecnología introducimos la importancia de tener una perspectiva biofísica desde el metabolismo social por un lado y una de su evolución histórica por otro y en este tercer artículo quisiera intentar esbozar brevemente en la espinosa cuestión de nuestra relación emocional, psicológica y espiritual con la Tecnosfera, esa propiedad emergente de nuestra civilización que está ocupada canibalizando a la biosfera a pasos agigantados. ¿Cuáles son las "estrategias" que usa pues la Tecnosfera para lograr acelerar nuestra dependencia a sus cantos y tentáculos biodepredadores?

2. Microdinámicas que nos llevan a la Macroruina: una teoría multi escala del némesis tecnológico

El punto de partida de este artículo es una teoría ampliada a partir de los trabajos de Dmitry Orlov, Bodhi Paul Chefurka, Carolyn Baker, Theodore Kaczinsky, Carlos de Castro, Sofía, Evgeny Morozov, Mario Giampietro y algunos apuntes psicoanalíticos de psicologia de masas y que sirven como apoyo a mi tesis de máster sobre metabolismo social y posibilismos tecnológicos a distintas escala y niveles dentro de éstas. 

La hipótesis principal de este artículo, siguiendo la reciente propuesta de Dmitry Orlov en combinación con algunas enseñanzas de neurología, psicología y de las ideas de metabolismo social multi-escala de Mario Giampietro (ver apartado último para saber másy otras tantas de neuropsicología y psicoanálisis, es que la tecnosfera tiene una propiedad emergente que es innata y estructural también en la modernidad y su idea de progreso (materializada en capitalismos liberales, socialdemocracias, comunismos, fascismos y híbridos entre todos estos). Dicha idea se fundamenta en la idea de expandirse explotando a los diversos agentes a diversos niveles dentro de las escalas tanto temporales como espaciales para lograr su objetivo: el dominio y control total sobre la biosfera. El hecho de que opere a distintas escalas (temporal, geográfica, política) y distintos niveles dentro de ésta (micro, meso, macro o corto, medio y largo plazo) hace inoperativa e imposible una definición de sostenibilidad impredicativa (fuera de un determinado contexto) y ese es uno de los motivos por los que es una palabra tan semánticamente abierta y apropiable por cualquier actor e ideología. Además complica para los propios agentes la comprensión del sistema en su conjunto y por tanto emergen organizaciones e ideas búnker o silo en los cuales no se ven los problemas y limitaciones de las soluciones propuestas en toda su complejidad.

La tecnosfera consigue su objetivo fundamentalmente explotando los deseos y necesidades (algunos perjudiciales para la propia persona y otros útiles) de una persona o colectivo apelando generalmente a cuestiones emocionales que operan de forma muy subconsciente, dado que la memoria emocional pare ser el primer nivel de codificación de la información que tenemos los seres humanos a la hora de interpretar información y generar recuerdos (más sobre este en apartados posteriores). La tecnosfera lo va conquistando todo a partir de mil y una estrategias prácticamente personalizadas, haciéndonos más y más dependiente mientras nos camufla las repercusiones negativas que tiene sobre el todo, tanto a nivel espacial en el corto plazo como a nivel temporal en el futuro. 

En este sentido pues no veo como culpable de nuestra grotesca y dolorosa situación mundial a nadie, a ninguna corporación ni a ningún individuo o incluso grupo particular pues cada uno juega su papel dentro de las dinámicas posibles dentro del sistema. Dada la tendencia de los sistemas vivos y no vivos complejos como huracanes, erupciones volcánicas… a intentar aumentar su eficiencia en la disipación de energía y a expandirse, la tecnología no es más que una manera muy eficiente de  aumentar la capacidad de disipar energía y así aumentar la complejidad social (entendida por ejemplo como un aumento de la especialización en el trabajo y capacidad de consumo de bienes y servicios), aunque en nuestro caso lo hace a costa de la depredación de la vida, mientras que un bosque amazónico no (¿Quizás vamos demasiado rápido de forma inconsciente?).              

Estas dinámicas pueden tener su origen en una interpretación termodinámica de nuestra civilización como apuntaba hace ya unos años Bodhi Paul Chefurka de manera que nuestra civilización (cualquier civilización expansiva) actuaría como un motor de combustión,  como una estructura disipativa que de forma inconsciente y “programada” a un nivel incluso más profundo que el genético determinaría de forma probabilística cuasi determinista cada decisión que hacemos, todo en el marco de la segunda ley de la termodinámica y bajo el Principio de Potencia Máxima de Lotka-Odum.

Hace unos meses Bodhi y un servidor tuvimos una discusión en Facebook en la que le argumentaba que, aunque la termodinámica pone límites hay otros muchos factores que ponen límites y que no por eso desaparece la agencia individual o colectiva y debemos entrar en un determinismo pesimista-colapsista. De hecho, es el reconocimiento de que hay límites en una escala espaciotemporal concreta la que nos otorga libertad, entendiendo que la vida como tal busca también trascender los límites y expandirse pero que no lo puedo hacer a cualquier precio y de cualquier manera como lo hace nuestra civilización global. Si no somos capaces de aceptar esto es mejor que nos extingamos como especie y que dejemos a las amebas, seres más simples tomar el mando (hasta que aparezcan de nuevo formas más complejas de vida), como lo hacía Georgescu Roegen de forma irónica en su imprescindible artículo Energía y Mitos Económicos. 

3. Plano colectivo y plano individual. Dos ejemplos de explotación emocional a distintos niveles

Un par de ejemplos pueden ayudar a entender mejor esta cuestión de cómo la tecnosfera “juega” a distintos niveles (de lo macro a lo micro) a través de la escalas espaciotemporales  imponiendo su voluntad a través de esa explotación a través de los discursos que apelan muy a menudo a lo emocional y lo establecido socialmente aprovechándose de unos supuestos beneficies locales (nivel micro dentro de la escala política-geográfica) pero con repercusiones globales negativas (nivel macro dentro de la escala político-geográfica).

El primer caso es el de la reciente controversia sobre la explotación de uranio en Narsaq, Groenlandia. Esta pequeña población de la isla norteña acusa una pérdida de población del 10% en una década y el mayor desempleo de toda la isla. Antes era un lugar donde prosperar gracias a la pesca de gambas con una incipiente industria que cerró hace 6 años y que ahora es un matadero de corderos. Solamente la apertura de una escuela primaria y de un hotel parecen mantener en vida a Narsaq. Sin embargo las prospectivas de una nueva mina de uranio pueden hacer cambiar esta situación y The Guardian narra magistralmente las implicaciones que puede tener su desarrollo:

"Lo que el resto del mundo ve como una ruina, es visto como oportunidad para los políticos locales. El derretimiento del hielo hará algunos minerales más accesibles y revelará otros que todavía son desconocidos. La atención que el cambio climático ha suscitado en Groenlandia también ha hecho al país más codiciado para las destinaciones turísticas. En la última década, ha habido un gran incremento en el número de cruceros que se detienen en la costa, y hay planes para construir nuevos aeropuertos".

Es decir, el cambio climático y la creciente demanda de minerales raros y uranio hacen que una población local decida intentar explotar eso y así conseguir la ansiada “independencia como país”, eufemismo para no tener que depender de los grandes subsidios procedentes de Dinamarca. De materializarse el proyecto, la tecnoesfera aumentaría su complejidad, colonizando tierras que jamás han sido contaminadas e incluso podrían llegar a atraer más investigadores y turistas en avión y cruceros a la vez que se genera contaminación local y más emisiones asociadas que bingo, empeoran el cambio climático y cierran el ciclo de retroalimentación positiva. La buena voluntad local para atraer inversiones en una población diezmada por las dinámicas de demanda globales y el colapso de los ecosistemas locales se materializa a través de eslóganes que siguen alimentando las dinámicas crecentistas destructivas de nuestro planeta. Ib Larsen, el manager de operaciones de la empresa minera que debe explotar la concesión afirmó:

You cannot live in a museum – you have the right to sustain your people. Is it OK for Europe to cut down forests, but object to one project in Greenland? It’s not a banana republic. This country is huge – one or two mines will not destroy its purity”.

Una o dos minas no pero una o dos minas aquí y una o dos allí quizás sí, amigo Larsen. Un político local, Qujaukitsoq dice: 

It’s a question of mentality, and whether you decide to be part of a progression or a passivity. Are we hesitant? No. We have no reservations about creating jobs.”

Así pues, el argumento se apoya en las ideas de progreso y de trabajo, dos palabras que van al corazón de cualquier persona. El progreso y el trabajo no son negociables bajo la actual estructura socioeconómica. La realidad es que, desgraciadamente, muchos de los cambios climáticos unidos a los procesos de colonización de la isla que tanto daño han hecho a los inuit como suele explicar la activista inuit Sheila Watt-Cloutier. 

El segundo caso es un ejemplo de tipo personal. Reconozco que soy un melómano, hasta puntos que han llegado a ser patológicos. Mi amor por la música viene de muy lejos y es probablemente una combinación de una pasión que ha estado presente en mi familia desde muy pequeño, pasando por una especial sensibilidad que tengo hacia esta, el haber estado apuntado a clases de música de niño y el haberme acompañado siempre en momentos complicados, especialmente en la adolescencia.

Así pues mi gusto por la música, como el gusto de otra persona por otra actividad es una emergencia compleja de factores ambientales, culturales y probablemente innatos. De muy pequeño no tenía más remedio que ir a centros comerciales y pasarme horas escuchando fragmentos de canciones de algunos de mis artistas favoritos, pero con la aparición de spotify pude acceder a lo que siempre fue mi sueño, un conjunto ecléctico de artistas que me permite escuchar múltiples géneros musicales a una velocidad cuasi instantánea. Dado que siempre he sido muy ecléctico, ha cubierto un deseo-necesidad que ha sido (y sigue siendo) muy importante para mi estabilidad emocional y psicológica (y por tanto física).

Sin embargo uno no puede quedarse ciego ante las grandes repercusiones biofísicas y ambientales que tienen el hecho de que pueda acceder a spotify, que solo es posible como software gracias a un hardware monstruoso de ordenadores, servidores, grandes infraestructuras eléctricas, dispositivos electrónicos donde usar la aplicación y la proliferación de artistas en una era en que cualquiera con un ordenador y un mínimo conocimiento de cómo funciona una suite de composición como Logic Audio, FL, Pro Tools y un teclado vía USB tiene la capacidad de generar un contenido inimaginable hace apenas unos años.

Este no es una cuestión trivial pues dado que prácticamente la totalidad de las horas activas de nuestra vida nos las pasamos conectados (sea en el trabajo o fuera de éste) cuando uno se empieza a plantear los impactos negativos de todas estas “maravillosas” tecnologías las contradicciones empiezan a aflorar y uno se siente en un profundo estado de disonancia cognitiva muy perturbador. 

4. Sedúceme mientras me ahogas tecnosirena: control total y explotación emocional 

1.  Evoluciona históricamente: desde el homo habilis se puede considerar que los hombres hemos co-evolucionado con la tecnología. En sus inicios la tecnología era una herramienta para mediar nuestras relaciones con el entorno natural, pero a partir del paso a las civilizaciones agrícolas dominadoras la tecnosfera va tomando forma…

2. Desacralizando de manera deshumanizante y con incrementos en la complejidad: mientras que en el pasado muchas culturas mantenía una relación sagrada con su entorno y su tecnología (como por ejemplo los pueblos inuit del norte Canadá y Groenlandia) actualmente la vemos como un mero instrumento para satisfacer nuestras necesidades egoístas y desvinculadas del marco medioambiental en un contexto urbanita de alta enajenación del mundo natural...

3.   Sobrepasando sus propios límites y conquistando a la naturaleza y al propio hombre de manera que…

4.   Si te identifica como amenaza te neutraliza como nos muestra el caso de Ted Kaczinsky, en prisión de por vida y con sus escritos embargados hasta 2049 después de dedicarse a amenazar medios de comunicación y personas con sus ideas anti-industrialización (cabe decir que a menudo violentas). 

5.   Y busca cualquier resquicio para expandirse, explotando tus deseos/carencias emocionales y físicas, muy a menudo en el plano subconsciente o mostrándote los beneficios a corto plazo y generalmente en el plano individual...

6.   Aborrece y odia la convivialidad comunitaria. Intenta siempre desarticular tribus indígenas, grupos y familias. La proliferación de la familia nuclear, el homus smartphonus y sus derivados individualistas son perfectos para que se siga expandiendo. Donde hay grupos fuertes, libres y autónomos dispuestos a morir uno por el otro no prospera…

7. Trata a la vida como una máquina hobbesiana y lo camufla de forma astuta. Pensemos en como a menudo la industrialización animal se camufla en el  marketing o en alta cocina, en largas cadenas de suministro, en las mejoras optimizadoras de bienestar animal (que suelen depender de más tecnología) … En algunas ocasiones parece que perece como en la numeración de los huevos de una gallina ha estado superesclavizada, semiesclavizada o subesclavizada pero siempre como maquillaje para…

8.   Aparentar que tiene un rostro humano y que siempre sirve nuestras necesidades

9. A menudo disfrazándose en palabras tangibles que alimentan el progreso  Conceptos como impresión 3D, robotización, ciudades smart, automatización, realidad virtual y aumentada, big data, autocuantifiación, gamificación, IA, algoritmos, digitalización etc, todo ellos ligados a...

10.  Metaconceptos intangibles que sirven como mito y que llegan a distintas ideologías y tendencias políticas: internet de las cosas, economía colaborativa, economía del conocimiento, cuarta revolución industrial, sociedad del coste marginal cero…

11. Teniendo en su centro el reduccionismo ontológico y epistemológico generalmente a un número medido en dinero. Difícilmente observaréis análisis multicriterio más profundos, las cuantificaciones en materiales o energía y los límites que imponen jamás son mencionados e incluso menos aspectos cualitativos de tipo ético o psicológico…

12.  Y así nunca te enseña sus raíces más profundas. No oirás en tertulias una crítica voraz a la minería o la agricultura o la pesca (que son las que generan el excedente energético necesario tanto a nivel endosomático como exosomático de nuestro metabolismo social: si hay críticas serán puntuales e irán dirigidas a la optimización o la cuestión social, no biofísica)…

13.  Cuando se cuestiona la tecnología desde las tecnologías el discurso siempre se centrará en tecnologías que usamos en el día día en nuestro consumo (ordenador, teléfono…) y tenderá a ofrecer soluciones tecnológicas a sus problemas que pueden generar más problemas como muestra el ejemplo anterior de Northword (que consume más recursos plásticos para empezar)…

14.  Si en un lugar no puede prosperar se larga a otro o se cambia de vestido y aunque en el primero se pueda entender como victoria, en su conjunto se sigue expandiendo. Esto se conoce como displaced impacts (impactes desplazados) y lo cuenta el ecólogo Charles A.S Hall en su libro Energy and the Wealth of Nations (energía y la riqueza de las naciones) cuando afirma que después de que políticos locales aceptaran que los sistemas de refrigeración de una central nuclear cerca del río Hudson usaban tanta agua que trituraban peces decidieron provisionarse a partir de una central hidroeléctrica en Quebec que acabó inundando miles de hectáreas de tierra en el Norte de Quebec contribuyendo a la destrucción de las tierras de caza y recolecta de las que tribus indias Cree dependían y envenenándoles con mercurio interceptado por rocas inundadas finalmente alcanzando la cadena alimentaria…

15.  Y cuando el discurso no funciona pasa a la acción violenta, especialmente en los países que no tienen la suerte de ser “democráticos”. La policía, el complejo industrial-militar-corporativo… son instrumentales para el acaparamiento de tierras por ejemplo que está teniendo lugar en muchos lugares de África gracias a los crecientes caprichos y necesidades de una sociedad China que no para de crecer y por si no fuera poco…

16.  Se fundamenta en el patriarcado, en una imposición de valores naturalmente masculinos propios de nuestra civilización basados en la expansión, la movilidad, el individualismo exacerbado y que adquieren su simbología en tecnología como las armas o dispositivos con formas fálicas y de expresión hacia afuera en contraposición con aquellas que tienen valores más redondos y relacionados con la conversación y a la naturaleza como una vasija o un útero…

17.  De manera que lo que busca es el control total y la tecnologización creciente de todos los sectores y estamentos sociales mediante la manipulación de los propios seres humanos que pasan a ser peones al servicio de la tecnoesfera (dada que esta no es autopoiética, no se puede reproducir por ella misma por ahora) y que por tanto muere matando la biosfera inconscientemente.

5. Complejificación y desacralización en la era de la megamáquina asesina

     Este seguido de ideas se materializan de forma empírica en nuestros distintos sectores económicos. Nos fascinan las máquinas más y más grandes que son capaces de extraer más y mejores recursos mineros, el discurso del progreso en la agricultura nos lleva a reducir los problemas agrícolas a tecnologías más Smart que optimicen el riego con sensores inteligente, desarrollen organismos modificados genéticamente y apliquen drones para optimizar los sistemas de monocultivo que ya de por si son anti-naturales (¿vemos monocultivos en un bosque amazónico?) todo para seguir aumentando la productividad por hectárea y seguir dándole una patada en el culo a los campesinos en la tierra, que deben ser sustituidos por la Tecnoesfera. También se materializa en el negocio de la salud donde se prefiere buscar soluciones específicas en forma de pastilla en vez de indagar en raíces de tipo más holístico en enfermedades como la obesidad, la diabetes o los trastornos psicológicos. Y así podríamos seguir ad infinitum en un mundo que parece que tiene que pasar con la inevitable proliferación de la Megamáquina, esa tecnofilia que quizás existe porque somos organofóbicos, porque hemos heredado una concepción de la natural como enemigo y de los valores humanos (amor, intuición, solidaridad) que nos han hecho prosperar como especie hasta hace bien poco como algo a desconfiar y minimizar.

De esta manera hemos llegado al punto de que:
  1. no entendemos las tecnologías que usamos,
  2. los que crean nuestras tecnologías no entienden la mayoría de tecnologías necesarias para su tecnología gracias a la hiperespecialización,
  3. no tenemos control sobre éstas, sino que nos controlan a nosotros y finalmente
  4. han cambiado nuestra relación histórica con la tecnología pasando a explotar nuestras necesidades y deseos compulsivos socavando nuestra autonomía, libertad y autosuficiencia colectiva.

    No he visto todavía a nadie acariciando o teniendo en alta estima a un pedazo de plástico frío con agujeros aunque no podemos decir lo mismo del martillo que ha pasado de generación de herrero a generación de herrero o de aquella vasija cerámica decorada y de gran valor artístico para nuestra abuela.

6. Realidad aumentada y cruda realidad. Psicología de masas en la época digital

     Un reciente artículo de José Ramón Ubieto analizaba algunas de las claves de la psicología de masas en nuestra era digital recientemente. A partir de ideas psicoanálitcas de Freu o el heterodoxo Jaxques Lacan el autor apuntaba a que la subjetividad del homo globalizatus debía buscarse en sujetos desorientados en busca de una referencia identitaria y que a falta de encontrarla en viejas glorias políticas o religiosas (como el catolicismo, el comunismo como alternativa, culturas pre-modernas que ya han sido prácticamente exterminadas en su totalidad…) se cimientan en el hedonismo radical, en el placer que se materializa en las múltiples caras (añado) de la Tecnosfera. El éxito de ideas como la de cazar Pokemon por las calles de una ciudad sirven para generar una comunidad virtual que coopera pero en la que se reproducen valores fundamentales del sistema (tienes que ser el mejor cazador y el que más arriesga saltándote todo límites pues el límite te lo pones tu). Comunidades virtuales dan respuesta a la no aceptación de ciertas realidades a partir de un doble mecanismo de indignación-identificación del culpable como teorizaba Eric Laurant. El odio se instrumentaliza com respuesta a menudo al odio a la propia realidad o a uno mismo como nos muestra día tras día el caso del Estado Islámico que recluta jóvenes que muy a menudo provienen de familias donde el padre no es un referente (y este se busca de forma más horizontal por ejemplo en los hermanos que pueden ser captados por células terroristas).  

     Las múltiples identidades que muchos reclamaban en los 60 y 70 en ese movimiento contracultural han sido finalmente manipulados por la creciente Tecnosfera ofreciendo microcosmos culturales disfrazados de diversidad (los ismos: veganismos, fetichismos, hipsterismos…) que son muy útiles para ofrecer salidas individualizadoras a un problema de pérdida de identidad y dolor emocional-psicológico.

     La Tecnosfera pues parece que nos reduce a meros números con todo un seguido de estrategias de los más sutiles a partir de dinámicas micro que emergen en un todo destructor de lo ecológico y lo social. En el próximo artículo hablaré de posibles estrategias en el plano emocional tanto colectivas como individuales que autores como Claudio Naranjo, Dmitry Orlov, Carolyn Baker o la red de transición España proponen para poder volver a tener una concepción de límites en la tecnología que permita resacralizarla, que noquee a la Tecnosfera (o incluso la elimine) y que por tanto nos permita esbozar las primeras líneas sobre que podemos empezar a hacer ya para ganar en autonomía, libertad y autosuficiencia.  


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