14.3.22

Un poemario fundamentalmente decrecentista, como observación, actitud y anhelo

EL SOL DE LOS LOBOS                                

El Sol de los Lobos será el tercer poemario que publique la poeta y actriz Laura de la Fuente, tras Cuadernos para náufragos y En mi tierra de nadie. Bajo el sugestivo subtítulo “Poemas hacia un desvanecimiento de la poesía”, reúne 30 poemas elaborados de 2018 a 2021, con un tono entre cenital y esperanzado que, en último término, es un canto a la vida.

La primera sensación que puede tener el lector es que la vida se ha rebasado, indudablemente. Pero a este momento terminal lo sigue la voluntad de construir una vida nueva, como se plasma en el poema de tal nombre, en cuyos cuatro últimos versos expone la autora:

Para una vida nueva me acuesto cada día
entre los escombros de la luz y del temblor;
recorro de memoria cenizas río arriba

y me entierro viva 

11.3.22

Toda esa guerra sin más armas que la confianza y el respeto ganado por ellas mismas

 BASTIÓN DE TERNURA                        

El archivo de cotizaciones dice que eso nunca fue trabajo, que no merece demasiada atención, pero es una obviedad que el oficio del amor no descansa.

“Canta, oh diosa, la cólera funesta”. Así empieza el canto apócrifo de La Ilíada y sobre la divina cólera se vertebra el héroe, así nace la épica y así la concebimos. Una ofensa terrible, una traición, despierta la ira de Aquiles y el griego mata, y otra vez mata, casi invulnerable, mata, y después muere. Así se pasa a la Gran Historia desde entonces y desde siempre. 

Poco o nada han cambiado la lista de virtudes necesarias para poder ascender al Monte Olimpo. Los medios y las ficciones, los grandes oradores, los medianos y los mediocres. Todos entonan odas al heroísmo entendiéndolo como el momento fugaz de la lucha, fetichismo de lo macho que dibuja el perfil del lobo solitario, peligroso e inexpugnable.

10.3.22

Tomar conciencia que el problema es la descomposición de los valores occidentales

 PENSAR OCCIDENTE MÁS ALLÁ DE LA GUERRA 

Cuando apenas nos reponíamos de lo que parecería ser el fin de la pandemia, al menos tal como la hemos conocido hasta ahora con confinamientos y todo tipo de limitaciones, el eje se traslada a la guerra en Ucrania.

Una mezcla de intuición y deseo indicaría que la guerra no puede durar mucho y que en todo caso se llegará a un acuerdo más o menos inestable en el que los enfrentamientos sean más acotados y, en tanto tales, permanezcan invisibles a los ojos de Occidente como sucedía hasta ahora. Pero incluso si ese escenario se produjera y cesara la guerra, una segunda intuición indicaría que este episodio está enmascarando otro tipo de conflictos que perdurarán más allá de este caso puntual. 

En otras palabras, una vez pasada la narrativa digna de Netflix en la que un desastre humanitario es presentado como si fuera una serie donde unos son Hitler y otros la reencarnación de Churchill y de Gaulle, habrá que hacer frente a una serie de interrogantes que la pandemia ha acelerado.

9.3.22

Esperamos un agravamiento de la crisis económica, aunque no sabemos cuantificarlo

 ESTAR Y NO ESTAR EN GUERRA     

No hace falta ser experto en física cuántica para haber oído hablar de la paradoja del gato de Schrödinger, un experimento complejo, difícil de explicar, que traemos aquí a colación en su versión pop, simplificada, esa que dice que si encerramos a un gato en una caja, donde puede activar, o no, un mecanismo que le causará la muerte y que no controlamos desde fuera, nunca sabremos si está vivo o muerto hasta que abramos la caja. E incluso, en ciertas circunstancias (que no soy capaz de explicarles) podríamos pensar que está muerto y vivo a la vez.

Es a esta imagen paradójica a la que me acojo para explicar una situación no menos sorprendente que la descrita, y sin relación alguna con la física: nuestro país y la Unión Europea están y no están en guerra con Rusia y, además, ambos escenarios se dan simultáneamente, lo que sin duda nos sitúa en una realidad inquietante y perturbadora que, como estamos viendo, alimenta nuevos episodios de una tendencia que va a más en nuestras sociedades: el empeño en recortar el terreno de lo decible y de lo pensable en nombre de una creciente moralización pública.

8.3.22

Las estrategias de los campesinos podrían triplicar el empleo rural y eliminar el hambre

 ¿QUIÉN NOS ALIMENTARÁ?             

¿LA AGROINDUSTRIA O LA RED ALIMENTARIA CAMPESINA?

Un nuevo informe del Grupo ETC cuenta una impactante historia de dos sistemas alimentarios

Se nos dice que es la gran agroindustria, con sus llamativas soluciones tecnológicas y su influencia financiera, la que salvará al mundo del hambre y la malnutrición generalizadas y ayudará a los sistemas alimentarios a capear los impactos del cambio climático. Sin embargo, un nuevo informe del Grupo ETC muestra que, de hecho, es una red diversa de pequeños productores, denominada Red Alimentaria Campesina, la que alimenta al 70% del mundo, incluyendo a las personas más hambrientas y marginadas.

Basándose en una amplia variedad de fuentes, el informe concluye que es la Red Alimentaria Campesina la que tiene la diversidad, la resiliencia y la huella ligera necesarias para adaptarse con éxito al cambio climático. La agroindustria mundial, en cambio, es una de las principales fuentes de emisiones de carbono, y es vulnerable por su uniformidad genética.

7.3.22

La salud y el sentido de la vida no dependen del consumo, sino de nuestras relaciones

LA TECNOLOGÍA EN LA GRAN TRANSICIÓN

El desarrollo de la tecnología tal y como se produce hoy en día no está contribuyendo a ese cambio hacia un bienestar equitativo dentro de una biosfera saludable. Sin embargo, algunos aspectos de la innovación tecnológica podrían reutilizarse para impulsar una Gran Transición, y los intentos de hacerlo merecen toda nuestra atención y apoyo.

No obstante, el resultado general del actual despliegue de nuevos inventos es simplemente reforzar el marco político y económico bajo el que se están creando las tecnologías. Es difícil imaginar cómo podría ser de otra manera, ya que los esfuerzos de investigación e innovación (I+D) se basan principalmente en dos premisas: (1) que el conocimiento se divide en disciplinas separadas, y (2) que ese conocimiento sólo es útil si puede aprovecharse para obtener mayores niveles de acaparamiento y control (de las personas, los recursos naturales, la propiedad intelectual, el tiempo futuro, etc.), permitiendo el rendimiento financiero de las inversiones.

4.3.22

No estaremos sanos en un planeta enfermo. Debería preocuparnos la salud del planeta

PLANETA Y HUMANOS

MISMA SALUD, MISMA ENFERMEDAD

Cada vez parece que estamos más preocupados por nuestra salud y, a pesar de todos los avances de la medicina, no estamos más sanos. De hecho, han aparecido nuevas enfermedades y otras ya existentes han aumentado mucho su incidencia. La mayoría de estas enfermedades no son por falta de higiene o por no disponer de tratamientos. Son enfermedades producidas por nuestro estilo de vida.

El ser humano y todos nuestros complejos mecanismos biológicos han evolucionado y se han adaptado durante cientos de miles de años a su entorno, un entorno que poco tiene que ver con el que hemos creado durante los últimos 150 años. Ha sido un cambio tan radical y tan rápido que, al igual que el planeta, no hemos podido adaptarnos. Vivimos, en definitiva, en un mundo para el cual no está hecho nuestro organismo pero que, como con la Tierra, creemos que podemos alterar a nuestro antojo sin consecuencias y que, en caso de que haya alguna ya vendrá la ciencia a arreglarlo.

3.3.22

La alegría, además de expresar una voluntad de resistencia, es un afecto subversivo

PRODUCCIÓN DE AFECTOS Y VIDA INTELECTUAL

LA ALEGRÍA COMO SUBVERSIÓN

La coincidencia entre vocación y profesión es una aspiración muy difícil de cumplir. Incluso se le llega a llamar “privilegio”. Por eso llama tanto la atención, especialmente en la vida académica, el contraste de quien alcanza esa situación con las pasiones tristes. Pero, ¿por qué se nos vuelve tan rara la alegría?

La alegría es un elemento que tiende a brillar por su ausencia en los análisis y discusiones que solemos tener en torno a las profesiones culturales en general y al mundo académico o universitario en particular. Dicha ausencia refleja algo que hemos asumido con demasiada naturalidad: lo que hacemos no tiene que ver con la alegría, preocuparse por ella está fuera de lugar y hasta tiene algo de impertinente. 

Si esto es así, ¿no habría de resultar extraño y digno de mayor reflexión el hecho de que cuando por fin una vocación se concreta en profesión la alegría nos resulte extemporánea y prevalezca la frustración? ¿No nos dice eso algo de cómo está organizada nuestra vida profesional? ¿No habla también de nuestra resignación a que “las cosas son así” y no pueden ser de otra manera?

2.3.22

Sólo estamos nosotros, la tripulación de la nave espacial Tierra, atravesando el espacio

ADMINISTRACIÓN CONSCIENTE DE LA TIERRA

Acostumbrarse a estar a cargo

Las decisiones que tomen las personas que viven hoy determinarán el destino de la vida en la Tierra durante los próximos siglos. Es hora de asumir la responsabilidad de nuestro planeta.

La noticia de la semana pasada sobre el estudio del punto de inflexión en Nature debería hacernos reflexionar seriamente. Cada vez está más claro que las decisiones que tomen las personas vivas hoy determinarán el destino de la vida en la Tierra durante los próximos siglos.

Dicho así, suena casi absurdo, como una premisa de ciencia ficción: "¡Tenían el poder de controlar el mundo!". Y, sin embargo, es cierto. Tras una explosión de varios siglos en número, poder e impacto, el homo sapiens es ahora la fuerza dominante en el planeta, modificando sus sistemas biofísicos mediante cambios en el uso de la tierra, el agotamiento de los recursos y el cambio climático. Vivimos en el Antropoceno, una era geológica moldeada por los humanos.

1.3.22

Los pequeños productores de alimentos tienen las soluciones para alimentar al mundo

LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS DEL MUNDO ESTÁN EN CRISIS

Las finanzas públicas tienen un papel clave en la agricultura. En lugar de apuntalar los intereses corporativos, deberían aprender de los productores locales.

En 2017, los habitantes de Zagora (Marruecos) salieron a la calle en lo que se conoció como la "revolución de la sed". Exigían agua potable y el fin del uso excesivo del agua por parte de las grandes empresas agrícolas. En una zona ya de por sí árida, que sufre frecuentes sequías y olas de calor debido al cambio climático, gran parte del agua disponible se utilizaba para cultivar sandías para su exportación a Europa. Los residentes se habían quedado con un suministro insuficiente, poco fiable y no potable. Veintitrés de los manifestantes fueron detenidos.

En Marruecos, el riego para la agricultura consume casi el 90% del agua dulce disponible anualmente. Esta intensa extracción se remonta a la época colonial, cuando las autoridades francesas sustituyeron la khettara -sistema de riego tradicional desarrollado y gestionado por las comunidades locales- por estructuras de uso intensivo de agua que permiten la producción para satisfacer la demanda de los mercados europeos.