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LA FELICIDAD TE HACE INFELIZ
Se
llevan las experiencias, nos venden viajes inolvidables, sensaciones
gastronómicas, amistad y “me gusta” virtuales. Frente a esa
necesidad de experimentar novedad constante que nos ha convertido en
drogodependientes emocionales, Ruiz defiende en su último ensayo, El
arte de pensar (Berenice), promover el pensamiento crítico, conocer
las circunstancias y saber interpretar el contexto:
“Simplificar
significa pensar. No actuemos tan impulsivamente. Si educamos más en
entender las circunstancias propias y del otro, y no tanto en el ego,
la gente empezará a construir su felicidad y no a exportar modelos
de felicidad”.
Nos han
condenado a ser felices por obligación, y lo que es peor, por
imitación.
- Suena
grave.
Lo es,
porque la felicidad se ha convertido en un instrumento de tortura.
Nos venden que la felicidad es algo instantáneo y fácil de
adquirir. Se trata de una felicidad postiza y a la venta que nos
convierte en drogodependientes emocionales.
- Me está
asustando.
La
palabra de moda es tendencia: el viaje que no te puedes perder, el
último gadget, el restaurante del momento con su cocina fusión, el
imprescindible mindfulness...
Adictos a
las experiencias vibrantes. A un consumo de emociones constante
porque la oferta es infinita, lo que lo convierte en una tortura. Se
trata de dosis perfectamente empaquetadas que nos mantienen sometidos
y enganchados a una actividad incesante; esa es la idea de felicidad
que ha calado.