Nuestro
destino, profundo, secreto e ignorado
La
ley general del despliegue del Universo,
que tiende hacia organismos y entes cada vez más complejos, rige en
todos los estadios de la evolución. Una molécula es la unión y
coordinación de múltiples átomos, una célula viva es la unión y
coordinación de múltiples moléculas bioquímicas.
Por
ello es muy razonable suponer que el siguiente paso de la evolución
en la categoría de la Inteligencia que hemos alcanzado, será
probablemente la unión o coordinación de múltiples inteligencias
individuales: eso es lo que intuyó Teilhard
de Chardin denominándolo
la “Cristogénesis”,
concepto que puede también denominarse Supermente, Gran Mente
Global, o el cristiano “Cuerpo de Cristo”.
En
cada etapa sucesiva del proceso evolutivo general, que empezó en la
sopa de quarks en el Big Bang, cada nivel evolutivo lleva incorporado
en su diseño, los anclajes, (innecesarios para su uso en ese nivel),
pero que serán precisos para realizar el siguiente salto evolutivo.



