3/10/22

Conocer el nivel de control ejercido por un puñado de empresas es fundamental

LOS BARONES DE LA ALIMENTACIÓN MUNDIAL

Los barones de la alimentación del mundo son los principales actores de la cadena agroalimentaria industrial. Examinamos las principales corporaciones que controlan cada uno de los 11 sectores industriales "agroalimentarios" clave: semillas, agroquímicos, genética del ganado, fertilizantes sintéticos, maquinaria agrícola, productos farmacéuticos para animales, comerciantes de productos básicos, procesadores de alimentos, Big Meat (las grandes corporaciones de la carne), venta minorista de comestibles y entrega de alimentos. Las clasificaciones se basan en las cifras de ventas de 2020.

Nuestros resultados muestran que muchos sectores agroalimentarios están ahora tan "concentrados" que están controlados por sólo cuatro o seis empresas dominantes, lo que les permite ejercer una enorme influencia en los mercados, la investigación agrícola y la elaboración de políticas, lo que socava la soberanía alimentaria.

El año 2020 fue un año horrible para la seguridad alimentaria y la salud, pero una bonanza para las grandes empresas de alimentación y para las grandes corporaciones de la agroindustria (Big Ag)

30/9/22

Generación que nos ilumina aquellas zonas que todavía están oscuras en la sociedad

¿GENERACIÓN DE CRISTAL?                     

No. Generación que se queja y eso nos molesta

Los llaman la generación de cristal haciendo alusión a su flaqueza, a su debilidad. Los observamos con mirada adulta y dejamos de escuchar. «Yo, a tu edad, no lloraba tanto». Y se nos olvida que nosotros, a su edad, también nos quejábamos de lo mismo, aunque lo llamábamos de otra manera.

Quizá por eso el escritor y dramaturgo Nando López ha escrito Cuál es tu lucha. 15 vidas reales tejidas, una novela coral que recoge los testimonios de chicos y chicas (y chiques, porque para ellos debe existir un tercer género) de entre 14 y 18 años que nos hablan de sus batallas y de sus preocupaciones. Porque una voz sola puede perderse entre tanto ruido, pero 15 suenan más fuerte, más alto, más rotundas.

Cómo se gestó el proyecto

La idea de la novela, cuenta el escritor, fue un trabajo en equipo en el que participaron sus editoras, Berta Márquez y Xoana Bastida, y él mismo. «Surge, por un lado, porque es coherente con mi trabajo, ya había escrito teatro-documento en obras como Malditos 16 y Nunca pasa nada

29/9/22

Abordar objetivos uno a uno es menos estresante que enfrentarse a una pila a la vez

TIENES TODA MI ATENCIÓN               

MONOTASKING: La revolución de hacer una sola cosa a la vez

Una advertencia antes de empezar: este artículo no vas a leértelo del tirón. No te sientas mal, que casi nadie podría. Ni siquiera se ha escrito sin que la autora mirase el email y el Whatsapp cada pocos minutos. Aun así, deberías intentarlo, porque en realidad las personas no estamos hechas para el multitasking (o multitarea); una costumbre extendida, pero poco productiva y muy estresante, ya que hacer mil cosas al mismo tiempo significa no prestarle atención a ninguna.

Hay una práctica revolucionaria contra ese frenético juego de malabares que nos pone de los nervios. Se llama monotasking (o monotarea) y consiste en hacer una sola cosa sin interrupciones ni distracciones hasta haberla terminado o, al menos, hasta haberla realizado durante un rato significativo. Esto va más allá: es la base de una filosofía que utiliza la atención plena para rebelarse y replantearse la vida, el trabajo y todo lo demás.

28/9/22

El problema del ordenador es que siendo muy estúpido ya se ha apoderado del mundo

ESTUPIDEZ ARTIFICIAL                      

Hace unas semanas, un diario titulaba: “Un robot se ‘convierte’ en racista tras un fallo en sus pruebas”. El modelo de Inteligencia Artificial, creado por OpenAI y usando una red neuronal «CLIP», asoció razas específicas a los crímenes, identificó a los hombres de raza negra como delincuentes en un 10% más de casos que los blancos e incluso afirmó que los médicos solo podían ser caucasianos. 

A raíz del sesgo del resultado, Andrew Hundt (becario postdoctoral en Georgia Tech) advirtió en un comunicado de prensa sobre la investigación que «corremos el riesgo de crear una generación de robots racistas y sexistas; algunas personas y organizaciones han decidido que está bien crear estos productos sin abordar los problemas». Sin duda, los algoritmos pueden generar muchos problemas (ya los generan), pero conviene aclarar la confusión esencial del encabezado del artículo.

Una creación artificial no puede ser racista, porque para ser racista hay que odiar y sentir disgusto, y nada que sea artificial siente. Tampoco puede un robot, un  chatbot o un algoritmo ser del Real Madrid ni progresista, y en fin, ningún pedazo de hardware y/o software puede «ser» nada. Creer que las mujeres o los extranjeros son inferiores o merecen menos, jamás es una conclusión intelectual que no incorpore sentimientos; toda creencia incluye, además de intelección, voluntad y emociones.

27/9/22

Hay muchas formas para avanzar por este camino. Que sepas que todas están alineadas

EL FUTURO ES DECRECIMIENTO       

¿Un libro en el que se explore el decrecimiento desde una perspectiva explícitamente crítica del capitalismo y que, al mismo tiempo, vea en los sistemas de dominación el problema más acuciante al que nos enfrentamos?

Ese es, precisamente, el libro que pretenden Matthias Schmelzer, Andrea Vetter y Aaron Vansintjan, con el texto que tenemos entre manos: The Future is Degrowth. A Guide to a World beyond Capitalism (Verso 2022).

Y es cierto que lo han logrado. En un recorrido que parte de un detenido análisis de lo que significa crecimiento –porque “necesitamos definir y tener muy claro lo que queremos decir con la palabra ‘crecimiento’ antes de que podamos empezar a hablar de decrecimiento”— y que termina con la afirmación de que “el decrecimiento nos da las herramientas para doblar los barrotes de la economía capitalista y poder liberarnos”, los autores, al asumir su propio reto, producen un texto profundo, en ocasiones reiterativo, en cualquier caso imprescindible, para quienes quieran ahondar en la teoría y la praxis decrecentista.

26/9/22

Cuándo comenzamos a concebir la tierra como propiedad y no como parte de nosotros?

PRINCIPIO DE RECIPROCIDAD         

¿Cuándo olvidamos el principio de reciprocidad, ese que dice que si cojo frutos devuelvo semillas?

Era el típico hombre muy mayor. Con su pantalón de hombre muy mayor, su camisa blanca de botones blancos ligeramente nacarados y unas manos de esas que saben entender la rugosidad de los troncos de los árboles. Estaba en el mismo parque que yo. Un parque dentro de una ciudad inmensa. Clonc. Silencio. Clonc. Clonc. Silencio. Me paré a mirarle.

Con una mano sostenía un bote que había sido una lata que, en algún momento, debió contener un alimento que no supe identificar. Con la otra iba recolectando, una a una, las aceitunas que estaban a su alcance en el único olivo del parque. Clonc. Fue llenando la lata. Sin prisa. Como disfrutando de un chapuzón en un río de montaña en verano. Dejó muchas olivas todavía en el árbol. Antes de irse sacó de la lata algunas y las tiró al suelo al lado del olivo. Ploc. Ploc. Ploc. Las olivas sobre la tierra suenan casi a lluvia.

23/9/22

Para salvar el mundo, tendremos que reducir drásticamente el consumo de energía

LA LÓGICA ILÓGICA DEL AMBIENTALISMO RADICAL

En los últimos años ha habido un aumento repentino y dramático en el activismo asociado con el tema del cambio climático, que se ha hecho más ostensible con el movimiento Extinction Rebellion. Las personas que se oponen a la agenda de este movimiento a menudo son acusadas de negar la realidad o la gravedad del cambio climático cuando en realidad existe una amplia gama de posiciones entre los críticos de la agenda radical que Extinction Rebellion impulsa. Pero lo que llama la atención es una especie de negación que se encuentra entre muchos ambientalistas (aunque no todos, para ser justos).

Esta negación no es conscientemente deshonesta, en el sentido de aseverar a sabiendas un argumento falso. Se trata de negarse a confrontar ciertos hechos y, lo que es más importante, las implicaciones que tienen esos hechos en las consecuencias de las políticas que defienden. Algunos pensadores ambientales los confrontan honestamente y han descubierto lo que esto significa, pero son una minoría.