ALGO HA FALLADO EN NUESTRA FORMA DE VIDA
La mayoría de nosotros lo sentimos.
Hay un momento que mucha gente describe cuando nos encuentran. No es exactamente emoción. Más bien alivio. Como si algo que habían estado guardando en silencio —la sensación de que algo fundamental había fallado en nuestra forma de vida— finalmente tuviera un nombre. No porque busquen algo nuevo, sino porque lo que existe ya no tiene sentido.
No nos propusimos crear un movimiento. Empezamos con la tierra. Un terreno en el sur de Francia que reflejaba nuestra forma de gestionar la tierra: más control que relación. Ese cambio, del control a la relación, resultó ser mucho más que agricultura y silvicultura.









