INTERESES DESTRUCTIVOS Y BULOS
Las empresas gigantes tienen más poder, más intereses
—también destructivos— y, sin duda, tienen más fácil difundir bulos, pagar
medios e invadir nuestro espacio con su manipuladora publicidad.
Como nos enseñó Jacinto
Benavente (Nobel de Literatura 1922), los intereses económicos y
personales a menudo prevalecen sobre la ética. Con estos cimientos, «destruir»
será aceptable para conseguir los objetivos marcados.
Las grandes empresas suelen tener un departamento de sostenibilidad en el que se estudia cómo ocultar la destrucción (léase contaminación, sufrimiento animal, machismo, maltrato laboral, etc.).









