HAY VIDA AFUERA DE LA ECONOMÍA
El 3 de mayo de 2014 moría en Chicago, a los 83 años, el economista Gary Becker, ganador en 1992 del Premio Nobel en su especialidad. Al estudiar el comportamiento humano desde la óptica económica Becker había llegado a la conclusión de que toda experiencia y todo vínculo pueden entenderse como una transacción.
Todas las personas, según sostenía, orientan sus conductas y decisiones en términos de ganancias y pérdidas, de beneficios y perjuicios, especialmente materiales, y por lo tanto cualquier humano, independientemente de su edad, su condición económica, su posición social, su acervo cultural, su profesión o actividad, su sexo o género, su nacionalidad, su etnia, su religión, es posible de ser estudiado por la economía. Y se convertiría así en lo que algunos consideran como el más alto grado evolutivo alcanzado hasta hoy, el homo economicus.









