ES LA IDENTIDAD, ¡ESTÚPIDO!
Cuando en 1992, James Carville le contestó a un periodista incapaz de comprender la naturaleza de los problemas: “es la economía, ¡estúpido!”, no imaginaba que esta frase se convertiría en el slogan que llevaría a Clinton a ocupar la Casa Blanca.
Vivimos en una sociedad absolutamente enferma y está muriendo. Y la causa debemos buscarla en primer lugar en nosotros mismos. Decía Jung, que las cosas que te suceden no son las que te definen sino la interpretación que tu das a las cosas que te suceden.
Mi intención no es otra que la de expresar una opinión, en libertad, sin necesidad de juzgar lo que otros puedan, en ejercicio de esta misma libertad, opinar al respecto.



















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