LOS OBEDIENTES
La gente es muy obediente —verdaderamente lo somos— hace lo que se le pide —o lo que se nos pide—, no sabiendo que lo es, o a veces sí porque creen —creemos— que hacer lo correcto es obedecer. El sistema adquirido, obtenido, impuesto por la costumbre es bastante efectivo, sus engranajes funcionan suavemente.
Los medios de comunicación en general se han convertido, o ya lo eran, en auténticos brazos armados del verdadero poder. Añaden desde sus estrados un condimento necesario, el mantenimiento del núcleo del conservadurismo, cada cual debe permanecer en su lugar, no seamos tan tarugos de mezclarnos, luchemos los iguales contra los iguales como amebas tontucias, ocupémonos exclusivamente de nuestras pequeñas vidas que están siendo atacadas por lo que toca informativamente cada día, el miedo es el arma por antonomasia de la ofensiva reaccionaria.

