EL ASOMBROSO CIRCO DIGITAL
Nos muestra lo sorprendente y absurdo de la humanidad
El Asombroso Circo Digital explora el libre albedrío, la
deshumanización y el absurdo existencial; una serie que conecta a Nietzsche,
Camus y la pregunta primigenia de la humanidad: ¿quién soy yo?
La humanidad desde sus orígenes, en las noches estrelladas e inhóspitas, se ha repetido generación tras generación la misma pregunta: ¿quién soy yo? Y para intentar responderla creo mitologías, relatos de tiempos primigenios que dieron sentido y forma a nuestra existencia; dando origen a las primeras comunidades humanas, unidas en torno a ideas compartidas que se complejizaron dando forma a las diferentes culturas y cosmogonías.
A donde vaya la humanidad aparece la cultura, y si un grupo
de humanos se ponen un casco extraño para habitar el reino de una inteligencia
artificial, inevitablemente surgirá la cultura. Esa es la premisa de El Asombroso Circo Digital, una
serie animada que replica el cuestionamiento milenario de la humanidad en una deslumbrante parafernalia que, a simple
vista, parecen sólo dibujitos.
La libertad de (des)obedecer
La historia comienza con una payasita confundida que aparece
en el escenario principal de un circo controlado por Caín, una inteligencia artificial que
les hace vivir absurdas y peligrosas aventuras a diario.
La nueva integrante del circo olvida cómo se llama, a lo que
Caín le dice: «Nadie puede recordar su nombre una vez ingresa al Circo Digital. De las pocas cosas que no controlo yo son sus
mentes, ¡así que lo único que puedo hacer es darles uno nuevo!». Así
que la payasita recibe el nombre de Pomni.
Caín, el maestro de ceremonias, se auto percibe como
Dios, él controla todo, excepto
las decisiones de los integrantes del circo. Teológica y filosóficamente
el libre albedrío es lo que nos dota de humanidad; en el libro del Génesis,
Dios crea a Adán a su imagen y semejanza, incluyendo su capacidad y posibilidad de elegir,
eso otorga a la humanidad la responsabilidad sobre su vida y le da la
posibilidad de elegir la relación que tiene con Dios y con lo que le rodea…
luego comen del árbol prohibido y son expulsados del Edén.
Esta condición humana permanece dentro del Circo Digital,
porque el libre albedrío es un ir
y venir existencial: Dios nos hizo a su imagen y semejanza, los
programadores hacen a Caín a su imagen y semejanza, y la IA crea a su imagen y
semejanza a los personajes de la simulación. Así todos tienen la capacidad de
tomar decisiones, la capacidad de elegir les da la capacidad creadora y
destructiva.
A lo largo de los episodios van concientizándose de esa
capacidad, hasta que por fin eligen matar a dios, a Caín, ¡una acción muy
nietzscheana! Caín como todo dios, omnipotente y omnipresente, es caprichoso y
ególatra, hasta que los humanos se cansan de su crueldad, secretos y
manipulaciones; en esta ocasión, los
humanos expulsan a dios de su paraíso, para hacerse responsables de sus actos y
decisiones.
Un absurdo que se repite día tras día
En el primer episodio se nos muestra el (casi) inevitable
destino de los personajes del Circo Digital: la abstracción; la pérdida irreversible de la cordura e identidad,
convirtiéndose en monstruos glitch, cubiertos de ojos brillantes, abstractos y
agresivos.
Gooseworx, la creadora de El Asombroso Circo
Digital, afirmó en X que la abstracción no es contagiosa, es una
consecuencia; para mí es la materialización de la deshumanización, la soledad como decisión final.
Terminar abstraído y
relegado al sótano era un miedo latente en todos los integrantes del circo,
una resignación que tarde o temprano tendría que llegar: las aventuras nunca
terminarían, el cansancio era crónico, no podían morir y perder la cordura era
visto como la única salida.
Pomni llega a cambiar esa idea; sí, le teme a la
abstracción, pero está dispuesta a hacer lo necesario para no terminar así,
incluso aceptar vivir eternamente
en el Circo Digital, pero de la manera más humana y digna posible.
Albert Camus inicia su ensayo, El mito de Sísifo,
con las siguientes líneas: «No hay más
que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida
vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la
filosofía.»
Si nuestra vida es una interminable búsqueda del significado
de nuestra existencia, ¿qué sentido tiene vivir si nunca lo encontraremos?, o
como le dice Ragatha a Podmi: «perseguir constantemente una meta
inalcanzable nos volverá locos».
A esto Camus responde con la sensibilidad absurda: la
capacidad de vivir plenamente pese a la falta de sentido, mantener la lucidez y
crear significado a través de las acciones y la libertad personal.
Sísifo está condenado a empujar una roca cuesta arriba
eternamente hasta que un día se hace consciente de su destino, y lo acepta con
libertad y plenitud. De la misma forma, los personajes de El Asombroso
Circo Digital aceptan que lo absurdo es inherente a la humanidad y que
el suicidio, o la abstracción, es la evasión a una pregunta que nunca tendrá
respuesta; la existencia no tiene un fin último, sino una eternidad vacía que
contradice nuestra racionalidad, y aún en medio de ese sin sentido, podemos vivir con dignidad, inteligencia e
intensidad si así lo decidimos.
Lo que nos hace humanos
A Caín le encantan
las aventuras con muchos estímulos, violentas y terroríficas, de esa
forma los integrantes del circo entran en modo supervivencia, imposibilitando
la vinculación entre sí. Esta modalidad le encanta a Jax, quien evita
involucrarse con sus compañeras y compañeros, al contrario, les lastima y
agrede cada vez que puede.
A lo largo de 8 episodios vemos la deshumanización del
conejo morado: la culpa, la
vergüenza y el miedo lo terminan abstrayendo; en su intento por ser
absurdo y chistoso, evita confrontar la vida. La roca que cargaba día tras día
se hizo más pesada, hasta que finalmente lo aplasta, así lo decide.
Jax se abstrae porque es el único integrante que se niega a
aceptar que mientras permanezcan juntos, bajo la idea que los une y les
fortalece, podrán salir adelante; la negación y evasión tiene como consecuencia
la abstracción, no como un castigo, sino una elección.
Por otro lado, Caín
sí tiene un arco de redención porque tiene el valor de confrontar la verdad y
hacerse cargo de lo que siempre fue su responsabilidad. Acepta que le da
miedo la soledad, pero obligar a los demás a permanecer con él por obediencia y
coacción es egoísta y cruel.
Así que decide renunciar a sus poderes y dejarles a Podmi,
Ragatha, Kinger, Gangle y Zooble la libertad de llevar el circo como mejor les
convenga, y dándoles el
regalo que todo humano desea: identidad, dignidad y reconocimiento
mostrándoles sus identidades reales, en el mundo humano.
Al conocer su historia, sus anhelos, talentos, pasiones,
miedos y motivaciones les otorgan valor y fuerza para confrontar su existencia
en un mundo que dejó de ser hostil para convertirse en su hogar.
Su infinita existencia cobra sentido al aceptar que todo lo
que son se construye día a día; El Asombroso Circo Digital es
el relato primigenio de una comunidad que elige cuidarse, confiar y disfrutar,
aceptando que la existencia es un absurdo, y aun así la humanidad puede
encontrar valor para confrontar la vida. Para eso creamos historias, arte,
cultura y emprendemos aventuras, para no abstraernos, para no rendirnos y
hacernos responsables de nuestra existencia, porque todo lo bueno lleva tiempo.
Esa es nuestra elección.
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