EL CAMBIO CLIMÁTICO
ESCÁNDALO CIENTÍFICO,
POLÍTICO Y FINANCIERO
Tanto el lamentable gobierno de Su Majestad como gerifaltes
de las taifas afectadas siguen igual que el famoso tonto de la
linde con la consabida matraca del cambio climático. Una mohatra
científica y un abuso político, económico y empresarial, que lo mismo vale para
un roto que para un descosido.
Que hay inundaciones con resultados funestos, cambio climático, que descarrila un tren por la corrupción o la desidia, cambio climático. Que ahora toca temporada de incendios, cambio climático, Que a algún excelentísimo señor ministro de la Corona y secretario de Organización del partido gobernante se le recalienta su natural libidinoso, pues cambio climático. Que si la Complutense se presta a perpetrar una cátedra para trapicheos, cambio climático.
Ahora para quitarse de encima sus posibles responsabilidades
toda la abigarrada fauna política de la Monarquía canta a coro, “los incendios
son por el cambio climático”. Incluso el gobierno de la Corona se dispone a
crear otro “comité de expertos” de padre desconocido acaso sacados de un
vertedero de la infamia.
Como el que no se consuela es porque no quiere, la estafa
climática no es solo propia de este achicharrado reino sino que forma parte del
proceso de destrucción programada en Occidente al que venimos asistiendo
incluso con bendición “democrática”. Según las estimaciones del experto en
medio ambiente Bjorn Lomborg los diferentes gobiernos habrían gastado unos 16
billones de dólares en todo el mundo para alimentar el tenderete industrial del
“cambio climático” ¿Y para qué?
Seguramente ni una sola vida se ha salvado ni se salvará gracias a esta lamentable y descomunal mala asignación de recursos. Al contrario, la guerra contra los combustibles fósiles seguros y abundantes habrá costado innumerables vidas en los países pobres y los haya empobrecido aún más al bloquear el acceso a energía asequible.
Desde que comenzó la supersticiosa
cruzada contra el calentamiento global hace unas tres décadas la temperatura
del planeta no habría aumentado ni en una décima de grado. Se han gastado 16
billones de dólares engordando la gusanera de la plutocracia pero sin beneficio
social apreciable. Pero cabe preguntarse qué oportunidades de auténtico progreso
hubiera habido de haber utilizado tan enorme suma en beneficio de la Humanidad.
Para colmo, en todo caso los esfuerzos en la corrompida UE sirven de poco si no son generalizados en todo el planeta. En la UE de la corrupta von del Leyen y demás títeres nacionales nos están suicidando para nada. Veamos algunos datos. China aumenta en solo un año 78 GW de generación térmica con carbón, más que lo que el abandono o desmantelamiento de las centrales europeas en veinte años. O lo que otra potencia emergente, la India, ha aumentado en diez. Y China va a seguir aumentando su generación térmica convencional.
Los efectos de esta política de devastación en la UE ya se están
viendo con el arrasamiento de su productividad, su agricultura y su industria.
En efecto, la industria automovilística europea se encuentra en crisis. La
Volkswagen va a cerrar cuatro fábricas y despedir a cien mil empleados en
Alemania. China está tomando el relevo con los coches eléctricos y cachivaches
solares. Todo ello mientras resulta ser el mayor emisor de CO₂
del planeta.
Contrariamente a lo que habitualmente se afirma, son muchos
los científicos, también premios Nobel, académicos, ingenieros y expertos que
no suscriben el dogma del calentamiento global antropogénico vinculado a la
combustión de combustibles fósiles. Pero la calentológica es una nueva religión
supersticiosa, atea y esclavizadora, considerada hasta ahora muy conveniente
para la implantación del NOM, seguida de modo increíble ¡hasta por el Vaticano!
Conviene recordar aquí la naturaleza más política que
científica del IPCC. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el
Cambio Climático fue creado en 1988 por la ONU a iniciativa del G7
encabezada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, que querían reducir la
influencia de los sindicatos mineros en sus respectivos países. Edenhofer, uno
de sus altos funcionarios, ha confesado que: «Debe quedar claro que, de hecho,
estamos redistribuyendo la riqueza mundial a través de la política climática».
Pero pese a la lamentable propaganda oficial la locura del
cambio climático afortunadamente va remitiendo. Greta Thumberg ya forma parte
de la Paleontología. En octubre pasado la Alianza Bancaria Net Zero cerró
después de que JPMorgan, Citigroup, Bank of America, Morgan Stanley, Wells
Fargo y Goldman Sachs lideraran la salida masiva de otros bancos. La Shell y la
BP han vuelto a ser compañías petroleras. Muchas otras empresas están
abandonando sus objetivos climáticos.
Probablemente, entre las principales razones de la presente
rectificación de la plutocracia se encuentra el problema de la IA. En efecto,
además de agua para refrigeración la IA consume mucha electricidad. Los
potentes servidores de los centros de datos no sólo consumen una enorme
cantidad de electricidad, sino que exigen una disponibilidad eléctrica no
del 80 %, sino del 99,99 %, las 24 horas del día. Un apagón como el del 28
de abril de 2025 en España provocado por las renovables es inadmisible ya que
un corte que afectase a las aplicaciones de IA, tendría consecuencias
tremendas.
Sin embargo, tanto la energía eólica como la solar se
caracterizan por su intermitencia. Se estima que en la UE, el factor de carga
medio de la energía eólica sería el 25 % y el de la energía solar del 12 %. De
manera que la mayor parte del tiempo estas instalaciones no producen
electricidad. No se puede construir una economía sensible sobre bases tan
precarias, por no hablar de los costes derivados. Y es que aunque, en ciertos
casos, el kWh producido pueda ser barato, el impacto en la logística del
sistema eléctrico en su conjunto encarece la factura de los consumidores o
incluso obligaría a restricciones forzosas.
Como ahora estamos volviendo a contemplar horrorizados por
los incendios, otra cuestión fundamental son los intentos de destruir los
sistemas agrarios existentes y la gestión tradicional del suelo por parte de la
población rural, hoy acosada y menguante. Se introducen políticas devastadoras
supuestamente ecologistas perpetradas por ignorantes o criminales, utilizando
ONG colaboracionistas y con el bochornoso silencio de las instituciones
científicas, universidades y colegios profesionales que debieran denunciarlo.
O la escandalosa represión de las actividades populares de
gestión y uso tradicional y racional del suelo. Para agravar más la situación
actual de nuestro agro y con la coartada de los incendios el gobierno ha
ordenado prohibir la recogida de las cosechas de forma indiscriminada sin
valorar la peligrosidad real en cada lugar y momento.
Pero este tema capital del sabotaje del sector agrario
merece otro comentario.
Alfonso de la Vega
https://eldiestro.info/2026/07/el-cambio-climatico-escandalo-cientifico-politico-y-financiero/

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