DISEÑANDO UN REINICIO
El primer confinamiento global de la historia ha llegado a su fin y
volvemos a salir a la calle. Sin embargo, la epidemia sigue su curso. El
peligro de causar la muerte a ese 5% de personas más vulnerables ante el
covid-19 sigue existiendo. Seguimos siendo responsables de hacer todo lo que
podamos para evitar el contagio. Nos movemos entre la prudencia y las ganas de
hacer aquello que echamos de menos hacer.
Cada uno de nosotros ha vivido el confinamiento en diversas circunstancias
laborales y personales. Salimos de este en diferentes condiciones, con
distintos problemas que determinan lo que nos gustaría hacer, cambiar, dejar
atrás o conseguir. Muchos sufrirán la desigualdad de recursos para seguir
adelante y verán su estado de bienestar e incluso sus vidas amenazados.
Por ellos, espero que se abran debates en todos los sectores que organizan
nuestra vida. Por ellos y por nosotros mismos, todos tenemos ahora el deber de
cuestionarnos el sistema en el que vivíamos, para corregir lo que hemos visto
que no funciona: la distribución de la “riqueza”, la gestión de la “pobreza”,
el consumo excesivo, la contaminación descontrolada, el trato de seres vivos
como productos y su injustificada explotación; en definitiva, el respeto hacia
los ciudadanos, hacia los animales no humanos y hacia el planeta.









