23/12/15

Mostrar a los ciudadanos que hay “otra economía”

LA ECONOMÍA SOCIAL Y SOLIDARIA SE HACE UN HUECO EN UN FEUDO DEL CONSUMISMO

Estamos en el año 2016. Toda la plaza de Catalunya ocupada por las multinacionales de la moda y la distribución... ¿Toda? ¡No! Un grupo de irreductibles resiste, al menos estos días. Y es que la emblemática y céntrica plaza de Barcelona acoge la primera Feria de Consum Responsable, de Economía Social y Solidaria, que se inauguró este mismo sábado y que se alargará hasta el 4 de enero.

La de Catalunya no es cualquier plaza para los que viven en Barcelona o pasan por la ciudad. Centro neurálgico y simbólico, punto de encuentro, nudo de transporte público y enclave entre las calles más comerciales -entre el Paseo de Gracia, la calle más exclusiva de la ciudad, y el Portal del Ángel, consagrada a las principales cadenas internacionales de moda, sobre todo a Inditex-. Aloja a El Corte Inglés, Apple, Fnac y los grandes bancos. Y el centro de esta plaza también ha visto pasar concentraciones y manifestaciones -entre otras, las del 15M-, así como otros acontecimientos significativos de la capital catalana. En los últimos años, durante la campaña de Navidad, se había instalado una pista de hielo, demandada por algunos comerciantes de la zona, pero que había generado controversia. Pues en este escenario, rodeado por los grandes templos del consumo masivo, está teniendo lugar durante estos días la primera Feria de Consumo Responsable, Economía Social y Solidaria que organiza el Ayuntamiento de Barcelona.


Durante 16 días, cualquiera que se acerque a la plaza podrá encontrar, en las 36 casetas que se han instalado, propuestas de la economía social y solidaria en un sentido amplio, desde fundaciones y empresas de inserción a iniciativas de la ESS más transformadoras -del tipo de las que se dan cita cada año en la Fira de Economia Social de Catalunya, FESC-. Algunas estarán sólo unos días, mientras que otros permanecerán en la misma caseta durante toda la feria. En total serán 65 las iniciativas que expondrán sus productos y servicios en la feria. Según Xavi Rubio, técnico del Comisionado de Economía Social del Ayuntamiento de Barcelona, han tenido que hacer “encaje de bolillos” para dar cabida a todos los proyectos que pidieron una plaza en la feria. Al final, añade, sólo se ha dicho que no a unos pocos, y porque se pusieron en contacto con la organización cuando todo estaba ya casi cerrado.

Rubio explica que esta feria es la evolución de la que se celebró hasta el año pasado en otro punto de la ciudad, Jardinets de Gràcia. Allí se reunían fundaciones y empresas de inserción que trabajan con personas con capacidad diversa a nivel mental. En la nueva feria, se ha ampliado la tipología de proyectos que pueden participar y también estarán presentes tanto fundaciones y empresas de inserción que trabajan con personas con otro tipo de discapacidad como, en general, cualquier entidad de la economía social. También se ha alargado la duración y estará abierta del 19 de diciembre al 4 de enero desde las 10 a las 21 horas, exceptuando los días de 25, 26 y 1. Se ha cambiado a un lugar más céntrico y se ha diseñado un programa de actividades, sugeridas en muchos casos por las propias entidades participantes, que se estrenaron este fin de semana y se retomaran del 23 al 31 de diciembre. Para la programación matutina se han preparado talleres de reciclaje, de generación alternativa de energía y actividades lúdicas y humorísticas para todos los públicos. Y por las tardes ser harán degustaciones de vino, aceite y cervezas artesanas, presentaciones de libros y publicaciones, debates sobre los medios de comunicación críticos y espectáculos musicales, además de un taller de reparación de bicicletas.

Una nueva propuesta para la plaza

Esta feria se enmarca dentro de la propuesta global que ha hecho este año el nuevo equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona para la plaza de Catalunya. La novedad principal, y también la que ha levantado más polémica, sobretodo entre algunos comerciantes, ha sido la decisión de no instalar la pista de hielo. La plaza será el escenario este año de actividades pensadas para público de todas las edades y tradiciones culturales. Además de un espectáculo de luces y otro teatral diarios, habrá actuaciones de hip hop, actividades de danza, deportes o música.

Dentro del proceso de reflexión sobre qué hacer en Navidad en la plaza, surgió la idea de la feria de consumo responsable, que se trabajó desde el Comisionado de Economía Social. Rubio afirma que la cita tiene como objetivo dar visibilidad tanto a cada una de las iniciativas que estarán presentes como al sector en su conjunto. Es decir, mostrar a los ciudadanos que se acerquen que hay “otra economía” que hace posible otro tipo de consumo en muchos ámbitos, desde la alimentación a la energía, pasando por la ropa, la cultura y el conocimiento, la restauración, la formación, la comunicación y la información crítica, el ocio, el turismo, las finanzas, los seguros, la salud, los cuidados o la telefonía. Según dice, es una propuesta modesta y está rodeada de los grandes templos del consumo masivo, pero invita a los ciudadanos a que “si tienen que consumir, lo hagan en proyectos de modelo social”.

El técnico del consistorio asegura que la feria tiene vocación de continuidad, pero que esta se abordará en una reflexión conjunta con el sector. Se tiene que decidir de manera responsable y en co-participación si va alineada con otros acontecimientos de la economía social y solidaria que se celebran en la capital catalana, además de evaluar si las entidades participantes están satisfechas con el formato.



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