9/8/13

Hacemos huerta, cultivamos y comercializamos plantas aromáticas, tenemos un restaurante y hacemos divulgación de la cultura agroalimentaria de la comarca

LA COOPERATIVA SAMBUCUS, arraigada en la tierra y la acción social
Siete socios con orígenes diversos son el alma de esta empresa solidaria de la comarca de Osona
La cooperativa hace también tareas de inserción laboral y de formación profesional para jóvenes

Iniciativa, imaginación y arraigo en la comarca son tres características de la cooperativa Sambucus. Su socia Mireia Franch define el espíritu que decidió a sus impulsores crear este tipo de empresa: "si se tratara de unir capitales habríamos hecho una sociedad de acciones, pero como se trataba de unir trabajo hicimos una cooperativa ", afirma .
De donde surge el nombre de Sambucus?
Sambucus es el nombre en latín del saúco, una hierba aromática muy habitual en la comarca de Osona (Barcelona). Nos pareció una buena denominación para una entidad que tiene a gala su arraigo en el mundo agroalimentario, en la comarca en su población.
Os definís como una cooperativa de trabajo y de inserción social, vinculada a la producción agraria ya la gastronomía local. Muchas cosas a la vez no?
Esto comenzó a finales de 2011. El Ayuntamiento de Manlleu y el Consorcio del Lluçanès tenían en aquel momento una gran preocupación porque una parte de la población no quedara excluida del mercado laboral. También tenían clara la capacidad revitalizadora que tiene el trabajo al aire libre y la necesidad de revalorizar el trabajo en el campo haciendo, al mismo tiempo, una tarea productiva y empresarialmente sostenible. Y fueron ellos quienes nos propusieron llevar adelante el proyecto. Se quería también dar una oportunidad de trabajo a personas que por unas causas u otras podrían quedar excluidas del mercado laboral. Y hacerlo con unas producciones vinculadas a la cultura agroalimentaria de la zona.

¿La cooperativa qué hace, pues?
Muchas cosas, hacemos huerta, cultivamos y comercializamos plantas aromáticas, tenemos un restaurante y hacemos divulgación de la cultura agroalimentaria de la comarca.
¿Cuántos socios tiene?
En la cooperativa de trabajo asociado somos siete y aproximadamente tenemos cuatro personas contratadas en el apartado de inserción laboral, que van rotando. Empezamos el 26 de diciembre de 2011. Los socios son: un ingeniero agrónomo responsable de la gestión agraria. Un experto en huerta. Una ingeniera agrónoma responsable del área de hierbas aromáticas. Un cocinero, chef del restaurante. Un jefe de sala del restaurante. Una experta en trabajo social, que se encarga de de área gastronómica y social y una economista que se encarga de gerencia y área laboral.
¿Y empezaron en plena crisis?
Si, en plena crisis, y éramos, además gente procedente de lugares diversos dentro de la comarca y con trayectorias profesionales y personales también diferentes. Había una persona con formación agroalimentaria. También hay gente como el cocinero que ha hecho su formación en el Celler de Can Roca o yo misma que tengo como origen laboral el mundo de las cooperativas y la gerencia de empresas.
Es curioso, porque una de las primeras cosas que abristeis fue el restaurante. 
Esta actividad nos fue también sugerida por el Ayuntamiento de Manlleu. El consistorio había hecho la restauración del mercado municipal de la ciudad fruto del plan de barrios de la Generalitat. Querían dinamizar la zona, conocida como l'herm, que está un poco alejada del centro de la población. Nos dijeron si queríamos presentar una propuesta para encargarnos del restaurante. Lo hicimos y allí estamos. Hay que decir que no habíamos pensado iniciar el proyecto por el restaurante, pero las cosas fueron así. El ayuntamiento tiene interés en dinamizar esta parte de la población y el mismo mercado, lo que hace que, casi cada semana, haya en nuestro restaurante actividades.
Y la tarea del campo, ¿cuando la empezasteis?
Plantamos hacia marzo o abril. Primero lo hicimos en una hectárea y luego pudimos ampliar hasta tres más. Hacemos productos de temporada con cultivos ecológicos. Y los distribuimos de dos maneras. Una, hacemos cestas con productos que eligen nuestros clientes y que nosotros mismos repartimos. En la comarca son conocidos nuestros cestos ecológicos con productos de la huerta.
¿Los cestos son suficientes para distribuir la producción?
No, también tenemos dos puestos en los mercados municipales de Vic y Manlleu. Allí estamos dos veces por semana. Sirven de puntos de recogida también de los pedidos de cestas. Así que tenemos tres vías de distribuir nuestra producción: los cestos, las paradas de los mercados y el restaurante.
Además, ahora empiezan a servir a través de la tienda en línea...
Si, hemos puesto en marcha este nuevo servicio para que la gente pueda realizar sus pedidos de forma ágil y agradable. La mayor parte de lo que se puede comprar son nuestras verduras y hortalizas ecológicas, pero también comercializamos otros productos como frutas que hacen otros agricultores ecológicos.
Tengo entendido que últimamente han decidido entrar en otro ámbito, el catering. ¿Cómo es esto?
Surgió como un complemento del restaurante. Estamos en un momento en que la gente no sale mucho a comer fuera de casa. Por lo tanto, pensamos que sería una buena idea poner en marcha un servicio que suministre comidas allí donde se demanden. Al igual que en el restaurante esto nos da la posibilidad de dar salida a nuestros productos. Poca gente puede decir que se surte de su propia huerta, con la garantía de que esto le da al consumidor. ¡Los nuestros sí son productos de kilómetro cero!
Volvamos al inicio si le parece. ¿Decíais que había inquietud por hacer de su cooperativa una herramienta de inserción social?
Sí, y las administraciones, hay que decirlo, lo tuvieron muy claro desde el principio. Se quería que la empresa hiciera una tarea de rehabilitación de aquellas personas que podían quedar al margen de la sociedad porque o no hubieran encontrado trabajo o lo hubieran perdido. Y nosotros compramos la idea al cien por cien.
Hemos visto en este tiempo como las personas que vienen a trabajar con nosotros no sólo aprenden un oficio, sino que adoptan hábitos de socialización y ven dignificada su vida. Quizás por eso nos vienen a ver a menudo escuelas de la comarca con las que ensayamos de dar el paso, la transición, de la formación al trabajo. Es, en definitiva, una experiencia muy estimulante también para nosotros.
¿Como empezasteis, económicamente me refiero?
El capital inicial fueron 10.000 euros por cada socio. Después nos hemos movido para conseguir préstamos que nos permitieran hacer otras inversiones. Los hemos obtenido fuera del circuito tradicional de la banca. Uno procedió de la red agrosocial de la fundación de Caixa Catalunya. El segundo nos lo dió la fundación privada contra el paro creada en 1981. Pero también recibimos ayudas directas de gente de la comarca, una casa rural, la Rierola, nos ha permitido poner en marcha una huerta en el jardín de su casa. Y la heredad Vinyoles, el Ermen y Pepa, colaboran muy decisivamente con nosotros en el cultivo de hierbas aromáticas y su transformación en infusiones y condimentos.
Es la segunda vez que oigo hablar de hierbas aromáticas. ¿Qué hacen con ellas?
Este es un producto nuevo, también vinculado con la tradición agraria de Osona. Pensamos que valía la pena crear una línea de productos de este tipo, que liga también con Sambucus, el nombre de la cooperativa. Por lo tanto, ensayamos crear infusiones y condimentos aprovechando las hierbas aromáticas que cultivamos. !Hace un mes que lo comercializamos y pensamos que nos ha quedado muy chulo! Hemos diseñado un packaging bastante original y hemos empezado a vender. Además, como elemento distintivo hemos puesto en marcha un secador solar. Ya recibimos visitas de grupos interesados ​​en el mundo agrario y ecológico interesados ​​en esta experiencia.
¿Y como distribuís las hierbas?
La idea es venderlas en todas partes, porque es un producto que tiene poca competencia. Pero, no nos ponemos fronteras y si podemos, pensamos incluso en exportar, porque es un género que no se daña.
Volvamos a cosas más concretas. ¿Habéis pensado en mecanismos que eviten que vuestros salarios se diferencien?
Francamente todavía no podemos tener este debate. De momento nuestra cooperativa va económicament e muy apretada. El efecto entorno, con la crisis, nos afecta. Sin embargo nosotros también aprendemos de los errores para corregirlos. Pensábamos que la crisis sería más corta y resulta que es más larga y dura de lo que nos habíamos imaginado.
¿La respuesta de la gente de la comarca es esperanzadora?
Si mucho. La gente nos ve con simpatía. Lo estamos notando ahora al inicio del período de vacaciones. Muchos grupos de empresa han pensado en el restaurante para hacer la comida de final de temporada. Y en esto influye aparte de la calidad de la cocina y los precios ajustados, que la gente entiende la filosofía que hay detrás de nuestro proyecto. Decir, por último, que comenzamos a organizar cenas relacionadas con actividades cívicas de la comarca. Hablando de periodismo, aquí se hizo en junio pasado una cena para presentar la revista Alternativas Económicas, y fue un éxito.


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