TERCER PASO: SER TRIBU
Pertenecer a una tribu
espiritual, donde todos fuésemos hermanos, explica la sutil realidad detrás de
los acontecimientos, ¡bendito Mundo! Ancianos y niños, mujeres y hombres,
diferentes razas, todos hermanos; pequeños y mayores, alumnos y maestros, todos
somos lo mismo: almas.
Esta es una conclusión que llegó hablando con mi hijo y expusimos en voz alta: “Todos Hermanos, hasta dentro de nuestra propia familia, tú y yo, experimentando diferentes circunstancias, aparentemente, porque al final terminan resultando las mismas; así todo cobra sentido y las piezas encajan, como advertían nuestros Hermanos Mayores, entre ellos Jesús”.
Lejos de su tribu, desorientado, entre luces y sombras, el ser humano transita a ciegas por el mundo confiando su destino a las decisiones de unos charlatanes…
