LA DISIDENCIA QUE NO SE VE
Hace unas semanas, estuvimos en ‘Ay Carallo’ haciendo un directo sobre geoingeniería. La charla fue intensa, apasionada y, sobre todo, bien documentada. En medio del intercambio de ideas, un comentario destacó por encima de todos los demás: una petición y un recordatorio de nuestra «obligación» de hacer un llamamiento a la movilización.
Esa frase me hizo pensar, porque la verdad es que no es la primera vez que me enfrentaba a una cuestión tan compleja: ¿realmente tenemos la responsabilidad, nosotros, los comunicadores con un medio, de llamar a la acción? Y más importante aún: ¿hasta qué punto la responsabilidad de movilizar no recae también en quienes no tienen una plataforma, pero sí una voz -como es el caso de una actividad en Internet, aunque sea tras cuentas anónimas-?
