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ALLÁ DEL DECRECIMIENTO Y DEL COLAPSO
No
está claro que hayamos salido de la crisis del 2008: se mantiene el
riesgo de crisis y la democracia cede protagonismo. Sin embargo,
crece la conciencia de la necesidad de avanzar hacia otro modelo
económico y empresarial más sensible a la exigencia de
democratización de las empresas y la economía, en el doble sentido
de participación de las partes interesadas, incluidos claro está
los trabajadores, y a la orientación social y solidaria de los
objetivos de la producción de riqueza (1).
Nos
centramos en la orientación social y solidaria, rasgo necesario de
toda democracia, abordando dos ideas, o metáforas, de fondo que
condicionan profundamente cualquier intento de orientación
democrática de las políticas económicas. Por un lado, existe una
oposición entre los partidarios del crecimiento y quienes destacan
los límites del crecimiento y proponen el decrecimiento. Por otra
parte, ante acuciantes riesgos globales y existenciales algunos
adoptan una postura optimista, fuertemente tecnológica, que prevé
un mundo mejor, y quienes consideran que el colapso es inevitable y
que lo más que podemos hacer es gestionar el fracaso.