UNA BÚSQUEDA INTELIGENTE
Desde hace años vengo leyendo con admiración los artículos
de Ross Douthat en el New York Times. Se trata de un escritor y analista
político, nacido en San Francisco en 1979 y graduado en Harvard. Se convirtió
al catolicismo a los diecisiete años, tras una infancia en la que su familia
pasó por la tradición episcopaliana y varias congregaciones evangélicas y
pentecostales.
Desde el pasado año mantiene un podcast semanal bajo el título «Interesting Times» donde ha hecho largas entrevistas a personas relevantes de la cultura estadounidense desde el vicepresidente Vance hasta el director de la NASA, pasando por expertos en política, sociología de la religión, informática, etc. Las entrevistas se transcriben en la web del periódico y provocan a menudo interesantes comentarios.
Por ejemplo,
el pasado mes de abril con ocasión de la Semana Santa, Douthat entrevistaba al
autor ateo Bart Ehrman,
erudito del Nuevo Testamento, y la entrevista suscitó 750 respuestas de los
lectores. Douthat tiene una enorme capacidad para razonar con personas muy
diversas y construir unos diálogos muy interesantes.
En las últimas semanas he leído su fascinante libro Creer:
Por qué todo el mundo debería ser creyente, que publicará en
castellano Ed
Rialp. Está maravillosamente escrito, con elegancia y sencillez, y su
defensa de la búsqueda religiosa resulta muy persuasiva. «El tema de este libro
—escribe Douthat en las páginas finales— es el «encouragement»: animar a
la gente en general a acercarse a la religión, sugerir que es mejor empezar por
algún sitio, aunque no sea el lugar por el que empezaría yo, con la confianza
de que la providencia de Dios recompensará en última instancia todo tipo de
esfuerzos y acogerá todo tipo de creencias sinceras.
El libro está del todo inserto en la cultura estadounidense multirreligiosa y en este sentido contrasta con la cultura hispanoparlante tradicionalmente católica. Me parece que este contraste lo hace todavía más interesante para nosotros, pues el libro de Douthat no pretende una apologética del cristianismo, sino una defensa de la genuina búsqueda religiosa en un mundo que parece cada vez más apartado de Dios.
Uno de los temas
recurrentes de este libro es que, si la perspectiva religiosa es correcta, sus
méritos —y con ellos la obligación de tomarse la religión en serio— deberían
resultar evidentes para cualquier persona normal, para alguien que no sea ni un
genio ni un místico, pero que viva la vida humana y observe el orden básico del
mundo.
Frente a la aburrida atonía secularista, Douthat alienta a
sus lectores a que se planteen en serio la dimensión religiosa de su vida, pues
en el fondo es la única capaz de conferir un pleno sentido, por ejemplo, al
sufrimiento humano que a todos de una manera u otra nos afecta. Douthat cuenta
a nivel personal cómo «gracias a un desafortunado encuentro con una enfermedad
transmitida por una garrapata» [enfermedad de Lyme],
ha pasado gran parte de la última década viviendo tanto en el mundo próspero y
exitoso de Nueva Inglaterra como «en el mundo desarreglado, con dificultades
económicas y atormentado por el dolor de aquellas personas que padecen
enfermedades crónicas que nuestro sistema sanitario no sabe cómo curar. No creo
que te sorprenda saber que la fe religiosa de diversos tipos —cristiana, judía,
panteísta, New Age, lo que sea— es mucho más frecuente en el ámbito del
sufrimiento constante que en el de la prosperidad y la comodidad» ¡Qué
testimonio más interesante!
A lo largo del libro Douthat va desgranando con brillantez los argumentos en favor de la religión mostrando a la vez la insuficiencia de los argumentos materialistas negadores de la vida del espíritu. A mí, en la estela del científico y filósofo estadounidense Charles Peirce, el razonamiento que más me interpela es el mostrar la complejidad del cosmos y su afinidad con la mente humana.
«La idea de que el cosmos fue concebido a
propósito, de que la mente es más fundamental que la materia, de que nuestras
mentes, en particular, mantienen una relación especial con el mundo físico y su
Causa originadora… Todas estas ideas han visto reforzada, y no debilitada, su
verosimilitud tras siglos de logros científicos». También para Peirce el
formidable desarrollo de las ciencias es el argumento más persuasivo en favor
de la particular sintonía de los seres humanos con el Creador.
Bienvenido sea este importante libro de Ross Douthat que
puede despertar o avivar en sus lectores el afán de búsqueda inteligente del
sentido religioso de la vida.

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