14.3.23

Hay cosas que podríamos dejar de hacer y nuestra vida no empeoraría.

DECRECIMIENTO: LA PALABRA MÀGICA

PARA SALVAR EL MUNDO Y SUS CULTURAS

La reducción del consumo de recursos y energía afecta a tantos ámbitos que supone el gran fenómeno cultural del presente y el futuro. Y no va a ser opcional.

El 24 de noviembre de 2022 se celebró el último encuentro del ciclo Diálogos por un consumo sostenible, organizado por el Ministerio de Consumo con el objetivo de “abordar los retos y desafíos de sostenibilidad de las personas consumidoras”. Esa cita de cierre se tituló “Decrecimiento para salvar la vida”, un encabezado que subraya la importancia capital del concepto sobre el que orbitan las expectativas políticas, económicas y sociales más discutidas en el primer cuarto del siglo XXI: cómo se invierten las prioridades para que exista un futuro. 

Los argumentos suenan desde hace décadas y se han ido abriendo paso desde los movimientos sociales hasta capas más amplias de la población. O se reduce significativamente el consumo de recursos y energía o no habrá tal porvenir. Vivir dentro de los límites del planeta es un imperativo, algo no opcional, o no habrá tal vida. 

13.3.23

La conciencia moral de uno reconoce una conducta distinta a la costumbre de obedecer

LA POLITIZACIÓN DE LA EXISTENCIA

Hace ya tiempo que se desdibujaron, en general para mal, las fronteras entre lo privado y lo público, de forma que en el mundo contemporáneo la intromisión de la política en la vida privada, incluso en la vida íntima, es algo que ha dejado de ser inconcebible. 

Esta tendencia se ha hecho estridente en España con las actuaciones del Ministerio de Igualdad que considera parte de su misión explicar a las mujeres cómo deben gozar de sus cuerpos, o promover una delirante tipología de personas y familias y se dedica a poner en marcha sus delirantes talleres conductistas.

El poder político siempre ha pretendido actuar en nombre de normas superiores, de la naturaleza, de la justicia, de la moral, de la nación, de ciertas ideas acerca del bien y el mal, pero lo hacía sobre la base de compartir los sentimientos morales de la comunidad no con la pretensión de imponerlos.

10.3.23

Nosotras, las personas, seguimos aquí y queremos volver a encontrarnos

REENCONTRARNOS                               

Imagínate un mundo donde el amor se estrena, en el que nadie sabe en qué consiste quererse y sólo cabe improvisar. Un mundo donde ser torpe no está mal visto y podemos tantearnos una y otra vez.

Hace ya tiempo que se ha vuelto prácticamente imposible el silencio. Esto nos ha desubicado, hemos perdido el espacio natural del ser. Ya “no somos”, a cambio, vemos e imitamos cómo otros “son” o, mejor dicho, cómo “aparentemente son”. “No ser” es francamente incómodo, te obliga a no parar, te agota. No hay experiencia significativa sin ser, la mayor aventura se confunde con todo lo demás. 

No hay deseo, hay listas de deseos. Y vivir en una lista de deseos es muy estresante, te arrastra y te consume, porque siempre te sientes culpable de lo que falta. Culpable de lo que no has hecho, culpable de lo que no has disfrutado, culpable de lo que no has sido, culpable de lo que no llegó a suceder. El resultado es que tú “sucedes” cada vez menos y todo parece perder sentido.

9.3.23

Trás una retórica de la diversidad está la cosmovisión de que no hay disenso posible

LOS IGNORANTES                                    

Apenas unas semanas atrás, el psicólogo canadiense Jordan Peterson se vio envuelto en una polémica que escaló rápidamente y promete todavía nuevos capítulos.

Para quienes no lo conocen, Peterson es el autor de libros como Doce reglas para vivir y Más allá del orden, publicaciones que se han vendido por millones. Sin embargo, su fama se forjó a partir de sus intervenciones en redes sociales y sus videos en youtube donde, con un estilo irreverente y en muchos casos agresivo, suele arremeter contra el ideario progresista woke  desde posiciones que pueden ser identificadas como liberales y/o “alt-right”.

En esta ocasión la polémica se suscitó a partir de una intervención de Peterson en un podcast y a través de Twitter donde compartió un mensaje de un candidato opositor a la actual administración y fue fuertemente crítico del primer ministro Justin Trudeau.

8.3.23

No deseemos que las cosas sean como queremos, sino que las deseemos como son

JESUCRISTO Y NIETZSCHE                  

Dos mandatos imposibles

Nietzsche, el gran defensor del Anticristo, compite muy dignamente en ponérselo difícil a los pobres humanos. Esta es su invitación: vive como si quisieras repetir eternamente cada momento de tu existencia. El superhombre celebraría todo lo que le sucede con alegría y entusiasmo. Todo.

Cualquiera que tenga una mínima noción de historia de la filosofía occidental y de las religiones del libro, sabe que Jesucristo y Nietzsche están en las antípodas. Dicho con más precisión: el cristianismo y Nietzsche son los que están en los extremos opuestos. Por lo que se ve, a Nietzsche Jesús le merecía más respeto que el cristianismo, que no le merecía ninguno. Fue Pablo de Tarso el que estructuró y estableció el cristianismo como religión, no Jesucristo, y la filosofía de Nietzsche se organiza en buena medida como programa crítico contra el cristianismo paulino.

7.3.23

La seva posició està fixada a garantir el benefici per als seus clients i accionistes

EL NOU ECOLOGISME DELS RICS 

Al juny del 2020, Larry Fink, actual president de BlackRock, llançava un missatge emotiu: “Tinc 68 anys i 7 nets. Vull deixar un planeta millor per a ells”. És curiós. Es referia al mateix planeta on BlackRock opera com a inversor principal en les vuit majors empreses petrolieres i controla accions en companyies fòssils per un valor de 87.300 milions de dòlars.

Veurem el president de la principal gestora mundial de fons i d’actius encadenar-se a la porta del seu despatx? O potser llançant pintura al seu equip de seguretat? El missatge continuava amb un gir de guió, tot i que poc inesperat: “Vull deixar un planeta millor per als meus nets, però no ho faig per raons ambientals: soc responsable dels diners d’altres persones, i el canvi climàtic està afectant les seves inversions”

6.3.23

La Ley Natural está basada en la lógica y la razón, es objetiva, moral e inmutable

VIVA LA LEY NATURAL                          

"Está prohibido comparecer ante una persona que le debe dinero cuando sabe que el deudor no tiene los medios para pagar la deuda. Incluso está prohibido pasar delante de él, para no asustarlo o avergonzarlo, aunque no se exija el pago.

Así como está prohibido que un acreedor exija el pago; así también, está prohibido que un prestatario retenga el dinero que posee debido a un colega, diciéndole: "Ve y vuelve", como dice Proverbios 3:28 : "No le digas a tu colega: 'Ve y vuelve'".

Del mismo modo, está prohibido que un prestatario tome un préstamo y lo use cuando sea innecesario y lo pierda, dejando a su acreedor sin una fuente para cobrar la deuda. Esto se aplica incluso si el propietario es muy rico. Una persona que actúa de esta manera es mala, como dice el Salmo 37:21 : "El hombre malo toma prestado y no paga".

3.3.23

Creemos que la información transmitida en las redes sustituye a la palabra hablada

LA PALABRA MÁGICA                           

Recuperar el relato y la palabra como espacios de convivencia

Nos enseñan a leer y a escribir en el colegio, pero no nos enseñan a hablar en público. La oratoria, esa disciplina con timbre rimbombante y cierto aroma a rancio, dejó de incluirse en los currículos escolares hace muchos años. ¿Para qué? pensarían quienes tomaron la decisión, si lo de dar discursos o declamar es cosa de políticos y de actores.

Y no, todos necesitamos hablar en público y, de hecho, lo hacemos. A todas horas: para hablar con nuestro médico, con la tutora de los niños, con el funcionario de Hacienda… De cómo transmitamos el mensaje dependerá la credibilidad que el interlocutor le dé, por no hablar de lo mucho que dice de nosotros cómo nos expresamos.

2.3.23

Asumir nuestra responsabilidad, sin culpar a la sociedad, al sistema ni autojustificarse

HONRAR LA VIDA                                     

Apenas existen canciones que celebren esa gran aventura humana: la moral. El enamoramiento, la fiesta, el sexo; lo rumboso copa las letras de las listas de éxito. La cantautora argentina Eladia Blázquez creó en 1980 la excepción que confirma la regla, “Honrar la vida”, un bellísimo tema sobre la conciencia y la virtud y la lucha por la verdad, la dignidad y la libertad en el que se dicen cosas como que «merecer la vida no es callar y consentir tantas injusticias repetidas» o que «eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir, honrar la vida». Ahí es nada.

Honrar es el verbo que corresponde al sustantivo «honor», una idea y una disposición que han existido siempre. Esa idea y esa disposición han ido evolucionando a lo largo de la historia, adoptando diversas formas. He detectado cinco de ellas; a las cuatro primeras —honor tribal, meritorio, honorífico y privilegiado— las he denominado ancestrales; la quinta, el «honor íntegro», tiene por núcleo el deber, se funda en la dignidad universal del ser humano, conlleva el cultivo personal de la virtud y la adhesión autónoma a un código de conducta objetivamente justo.

1.3.23

Parece mucho más atractiva esa sobria calma que podríamos llamar ‘paz interior’

LA TRISTE OBLIGACIÓN DE TENER QUE SER FELIZ 

La exigencia de ser felices –y además de demostrarlo en redes sociales– genera el efecto paradójico de hacer esa búsqueda profundamente infeliz

La persecución de la felicidad es uno de los principales imperativos culturales que nos acechan. Las imágenes de sonrisas desbordadas que deambulan en las redes sociales, los grandes  hits musicales diseñados para celebrarla, los épicos finales felices de Hollywood, los libros de auto-ayuda, las sectas semi-místicas y los coloquios ‘superacionales’ orientados a ayudarte a alcanzar esta experiencia…

En Internet no pierden vigencia ni popularidad los instructivos, métodos mágicos, consejos o rutas para ser feliz –incluso aquí hemos publicado “Estos son los hábitos de las personas verdaderamente felices” o “La atención presente es la clave de la felicidad”. Sobrados son los ejemplos que tenemos de esta búsqueda masiva –por cierto aprovechada hábilmente por el mercado bajo la promesa de que, si consumes, alcanzaras dicho estado.