UN MUNDO SIN BROMAS
Coleman Silk había sido el único judío en ser decano de la facultad y uno de los primeros judíos en enseñar en el departamento de lenguas clásicas de una universidad estadounidense. Tenía predilección por el teatro griego y por las tragedias en particular.
A propósito de ello, justamente, en
una clase, realizó una broma que sería su error trágico. Es que ante la
ausencia de dos alumnos que figuraban en la lista pero que Silk no conocía
porque nunca habían asistido a clase preguntó: “¿Conoce alguien a estos
alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han hecho negro humo?”
Habría pasado como lo que era (una humorada) si los dos alumnos en cuestión no hubieran sido negros. Así, claro, lo que era una broma se transformó, para una audiencia sensible y una universidad sensible a la sensibilidad de los alumnos, en un insulto racista que comenzaría una serie infinita de peripecias que conforman la trama de La mancha humana, libro que Philip Roth publicara en el año 2000 y que tendría su versión cinematográfica pocos años más tarde.
