20/5/20

Darnos cuenta que no necesitamos destrozar la naturaleza para disfrutar de ella

ECONOMÍA DE LO NECESARIO

"El elemento fundamental en esta economía no es la satisfacción de las necesidades humanas, sino la continua creación de necesidades"
En los manuales se define la economía como una ciencia social que estudia la forma de administrar los recursos disponibles para satisfacer las necesidades humanas. La realidad de la economía capitalista parece una burla de esa definición. El elemento fundamental en esta economía no es la satisfacción de las necesidades humanas, sino la continua creación de necesidades. A eso se dedica la publicidad, actividad en la que se invierten miles de millones cada año. Porque el verdadero objetivo de la economía capitalista es satisfacer, no las necesidades reales de las personas, sino la ilimitada ansia de beneficio del capital.
Un chiste de El Roto lo expresa de una manera lapidaria: lo innecesario es imprescindible. Imprescindible para que el capital aumente sus beneficios. Si la humanidad no quiere dejarse arrastrar por la demencial ambición del capital, lo imprescindible es poner en marcha una economía centrada en las necesidades.

Necesidades de las personas
Podíamos hablar de la conocida pirámide de Maslow, en la que este psicólogo norteamericano jerarquiza las necesidades humanas, comenzando por las más básicas, las fisiológicas, entre las que, naturalmente, se encuentra la alimentación, y terminando por la necesidad de autorrealización. Pero creo que basta mirar lo que nos ha enseñado la pandemia para ver cuáles son las necesidades auténticas de los seres humanos.
Evidentemente, la alimentación, en la que se incluye el acceso a agua limpia. Y en nuestras ciudades del primer mundo, servicios como la electricidad, la comunicación y otros más elementales, como la limpieza. Y, por supuesto, la atención sanitaria.
Eso es lo que hemos tenido satisfecho en el confinamiento y lo que más hemos echado de menos en esa situación son las relaciones sociales, el funcionamiento del sistema educativo para la formación de los niños y jóvenes, la libertad para salir a la calle, para ir a los parques o al campo o a la playa. Cosas que tienen una relación muy lejana con el consumo, con las necesidades creadas por la publicidad.
También nos ha enseñado cuáles son los grupos sociales que trabajan para atender a esas necesidades insoslayables.
Necesidades de la Tierra
Pero los seres humanos vivimos en la Tierra y no podemos destrozarla. El mundo científico nos lo ha dicho y repetido hasta la saciedad. Nuestra forma de producir y consumir es insostenible. Necesitamos un cambio radical en nuestra forma de vida y el coronavirus nos ha impuesto ese cambio radical. Un cambio que ha limpiado nuestra atmósfera y liberado nuestros bosques de talas criminales. Que ha dejado a las grandes multinacionales extractoras sin saber qué hacer con su petróleo.
Por supuesto, no voy a decir que el COVID-19 esté siendo algo bueno. Tenemos que hacer todos los esfuerzos imaginables para liberarnos de la pandemia. Pero, al mismo tiempo, darnos cuenta de que no necesitamos destrozar la naturaleza para disfrutar de ella. Que podemos realizar actividades muy gratificantes, como una charla con los amigos, la lectura de un buen libro o un sencillo paseo por un parque, por el campo o por la playa. Cosas que no suponen una agresión a nuestro medio natural, pues la Tierra lo que necesita, precisamente, es que la dejemos en paz. Que no acribillemos sus cielos con las estelas de los aviones, que no la crucifiquemos con más autovías mastodónticas, que dejemos desarrollarse libremente la vida de sus bosques.
Solo si nos atenemos a las necesidades verdaderas, tendrá sentido la definición de economía: una ciencia que estudia la forma de satisfacer las necesidades humanas.

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