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7.9.22

El método para inducir a la obediencia es el miedo, la inquietud y el temor al futuro

HOMO SOVIETICUS                                 

La lectura de un libro extraordinario La explosión de la soledad de Erik Varden (un monje noruego) me ha traído a la memoria la expresión con la que encabezo este post. Varden se refiere a ella de pasada al analizar la obra de Andreï Makine porque su libro no es político en ningún sentido, sino que se ocupa con belleza y hondura de las cuestiones últimas de la vida humana, la memoria, la soledad, el silencio, el mal, el miedo, la esperanza, la fe y el perdón, pero en su análisis esa expresión recuerda un lema irónico sobre el ideal que ha recibido lo que acaso sea el más dramático desmentido de la historia.

La expresión Homo sovieticus fue acuñada por el disidente Alexander Zinoviev y según Makine resumía las vidas de los doscientos cuarenta millones de seres humanos que vivían condenados al fatalismo, la resignación y la ausencia total de libertad. El comunismo ruso postrevolucionario sustituyó las sangrientas matanzas ligadas al origen por una administración letal del control sobre la vida de sus súbditos que borraba cuanto podía su individualidad y los confundía en una masa dócil, triste, gris y sin esperanza.

8.7.21

Cuando las personas son libres, prosperan y cuando no lo son, sufren. Simple como eso

CRÍMENES CONTRA LA PROSPERIDAD

El advenimiento del Estado moderno ha sometido a la humanidad a una gran cantidad de experimentos sociales, algunos con resultados gloriosos, otros, los más, absolutamente horribles. Con demasiada frecuencia hemos visto genocidio, hambrunas artificiales, guerras, represión y la ruptura de los tejidos sociales por la aplicación de programas sociales enloquecidos. Pero el Estado también ha tenido éxito al facilitar y mantener sociedades relativamente prósperas.

Hoy sabemos sin lugar a dudas que los gobiernos que defienden la libertad económica, los derechos individuales y el Estado de derecho pueden promover sociedades más prósperas que aquellos que no lo hacen. Esto se debe a que las personas son, en primer lugar, individuos, no componentes de colectivos únicos que de alguna manera tienen necesidades y contextos diferentes.

Al mismo tiempo, hemos visto los experimentos de autoritarismo y planificación estatal que se convirtieron en el azote del siglo XX, algunos de los cuales aún continúan. Aunque ciertamente aún hay margen para la desviación, sabiendo lo que sabemos, no hay excusa para que los gobiernos mantengan a sus poblaciones pobres con políticas económicas y sociales paralizantes.

29.4.19

El Estado, ni siquiera el democrático, satisface los intereses de toda la sociedad

DEL ESTADO SECRETO

El secreto genera poder.
Nada hay ignominioso si redunda en beneficio de la Patria”.

Este lema atribuido a Nicolás Maquivelo (1469-1527) ilustra la fórmula a la que los Estados suelen acogerse para justificar las transgresiones de la Moral y de la Ley en las que sus prácticas acostumbran incurrir. Si echamos la vista atrás, la magnitud de la estela de muerte y sufrimiento que la aplicación de aquel lema dejó a su paso por la Historia universal nos lleva a preguntarnos cómo pudo surgir tan atroz horror.

Tan solo dos ejemplos. Pensemos en los 20 millones de víctimas causadas por el enfrentamiento de cuatro años entre las patrias, francesa y alemana, durante la Primera Guerra Mundial. O en Hiroshima y Nagasaki, entre la patria del Sol Naciente y la del Tío Sam: 150.000 muertes instantáneas en apenas dos tardes de agosto de 1945. Pues bien. Todo aquel horror fue posible gracias a un conjunto de factores entre los que, por sobre otros, destaca el secreto. Concretamente, al secreto de Estado.