EL
DESENCANTO DEL PROGRESO
¿Alguien ha dicho
luddismo?
Es muy probable que una gran cantidad de personas se alarmen
a la vista del último libro de Andoni Alonso e Iñaki Arzoz. Y es que si el
título, con más dificultades que parabienes, se ha ido haciendo aceptable
–quien más quien menos ya acepta que eso del progreso es un concepto
cuestionable–, el subtítulo sigue formando parte del ámbito de las herejías:
“Para una crítica luddita de la tecnología”.
Luddita, en nuestras sociedades industriales con aspiraciones posthumanas, es una palabra tabú. Un insulto que, al aparecer públicamente reivindicado, rechina y trastoca. ¿Quién querría ser voluntariamente un irracional opositor a la tecnología? ¿Quién se presentaría públicamente bajo el poco decoroso rótulo de los famosos destructores de máquinas ingleses que, hace ya más de un siglo, han sido sinónimo de estupidez y torpeza política?
A: ¿Cuál fue el disparadero de la redacción de este libro?, ¿qué zona quedó oscurecida en vuestros trabajos anteriores y habéis querido ahora iluminar?
