Andar
de un lado a otro y esforzarse por completar largas listas de
pendientes cada vez se convierte más en una forma de demostrar
estatus: la premisa es que estoy ocupado porque soy
muy importante.
Quizá
sea tiempo de ponerle un alto a toda esta ocupación. Estar ocupado
(si es que de verdad estamos ocupados)
muy pocas veces es el indicador de estatus que creemos que es. No
obstante, el impacto es real, y los casos de síndrome de desgaste
profesional, trastornos de ansiedad y enfermedades relacionadas con
el estrés están al alza, sin mencionar el síndrome de desgaste
milénial.
Hay
una solución para toda esa locura y no está relacionada con una
mayor conciencia plena, más ejercicio o una dieta saludable (aunque
todo esto sigue siendo importante). Nos referimos a… no hacer nada.
O, como dicen los neerlandeses, niksen.
¿Qué
significa niksen?
Es
difícil definir lo que es no hacer nada,
porque siempre estamos haciendo algo, incluso mientras dormimos.
Doreen
Dodgen-Magee, una psicóloga que estudia el aburrimiento y que
escribió el libro Deviced!
Balancing Life and Technology in a Digital World,
equipara el niksen
con un auto que tiene el motor encendido, pero no se dirige a ningún
lado.
“La
forma en la que concibo el aburrimiento es llegar a determinado
momento en el que no hay ningún plan más que simplemente estar”,
comentó.
Sandi
Mann, una psicóloga de la Universidad de Lancashire Central en
el Reino Unido, añadió que el niksen puede
ser el momento “en el que no estamos haciendo lo que deberíamos.
Tal vez porque no queremos o no nos sentimos motivados. En lugar de
eso, no hacemos gran cosa”.
De
manera más práctica, la idea del niksen consiste
en dedicar tiempo y energía de manera consciente y calculada a hacer
cosas como mirar por la ventana o permanecer sentados e inmóviles.
Los menos informados dirán que estas actividades son propias de
gente “floja” o que son un “desperdicio”. Repito: tonterías.
En
Smarter Living nos gusta desde hace mucho tomar
descansos en
el día, ya que los estudios demuestran que sentirse mareado, cansado
o agotado mentalmente durante la jornada laboral reduce de manera
importante el desempeño y la productividad.
En
otras palabras: ya sea que estemos en casa u oficina, nos concedemos
el permiso de solo dejar pasar el rato toda la tarde.
¿Por
qué es necesario el niksen en
nuestra vida?
En
general, nuestra cultura no fomenta que estemos sentados sin
movernos, lo que puede tener consecuencias de amplio alcance para la
salud mental, el bienestar, la productividad y otros aspectos de
nuestra vida. La tecnología no facilita las cosas: el teléfono que
llevas contigo en todo momento hace que sea casi imposible
desconectarte de verdad y adentrarte en la inactividad. Además, el
hecho de mantenernos ocupados todo el tiempo podría hacernos perder
la capacidad de sentarnos y quedarnos quietos porque nuestro cerebro
en realidad está volviendo a crear sus conexiones.
La
investigación de Mann ha descubierto que soñar despierto (un efecto
inevitable de la inactividad) “nos vuelve literalmente más
creativos, mejores para solucionar problemas, más capaces de tener
ideas creativas”. No obstante, para que eso suceda, se necesita una
inactividad total.
“Deja
que la mente busque sus propios estímulos”, comentó Mann. “Es
ahí donde empezamos a soñar despiertos y la mente comienza a vagar,
y es en ese punto cuando hay más probabilidades de que nos llegue la
creatividad”.
Contradictoriamente,
la inactividad puede ser una herramienta bastante productiva ya que
“si nuestra energía está completamente agotada, nuestra
productividad no será buena, pues no tendremos suficiente
combustible para ser productivos”, afirmó Chris Bailey, un experto
en productividad y autor del blog A
Life of Productivity.
El niksen también
puede ayudarte a resolver problemas.
De
acuerdo con Manfred Kets de Vries, profesor de Desarrollo de
Liderazgo y Cambio Organizacional de Insead en París, el niksen “te
saca de tu mente y, después de un tiempo, eres capaz de ver las
cosas con claridad”.
No
obstante, detener el ciclo de la ocupación puede ser todo un desafío
en una cultura que valora la culminación de tareas. Estos son
algunos consejos para ayudarte a parar y simplemente estar:
Bailey
sugiere que determines en qué momento eres más productivo y
creativo, y luego ubiques en qué momento tu mente comienza a
detenerse o cuándo empiezas a hacer tareas de manera automatizada.
Es entonces cuando debes tomar un descanso o salir a caminar. La
intención detrás de la decisión es lo que cuenta.
“No
hago nada, pero hay una intención”, afirmó Kets de Vries. “Sé
que sin los descansos no puedo ser eficaz”.
Establece
las tareas que son una prioridad para ti y las que te resultan
placenteras y, siempre que te sea posible, delega las demás.
Enfocarte en las partes verdaderamente relevantes de la vida puede
ayudarte a crear espacios de tiempo libre en tu agenda. Aprovecha las
oportunidades convenientes para practicar la inactividad, como cuando
estás en una fila o esperando a que tus hijos salgan de la escuela y
lleguen a casa.
Evita
la cultura de la ocupación.
Si
no estás haciendo nada, tómatelo en serio. Cuando alguien te
pregunte qué estás haciendo durante un descanso, responde
sencillamente: “Nada”. No des explicaciones respecto a los
descansos o vacaciones que tomas y si empiezas a sentir culpa porque
te consideran flojo, piensa que el niksen no
es una señal de pereza, sino una habilidad relevante para la vida.
Elige la incomodidad inicial del niksen sobre
la familiaridad de la ocupación.
Aprender
requiere tiempo y esfuerzo, así que no te desanimes si no empiezas a
sentir de inmediato los beneficios de la inactividad. Debes saber que
quedarte sentado y quieto de hecho podría ser incómodo al principio
y requerir de práctica, como el ejercicio.
Dodgen-Magee
lo compara con comenzar una nueva rutina de ejercicio: al inicio,
podrías sentirte adolorido, pero “después de un tiempo llegará
el momento en que pensarás: ‘Oye, se siente maravilloso’”.
Reorganiza
tu entorno.
Tu
entorno puede tener un gran impacto en qué tanto te puedes adentrar
en la ociosidad, así que ten en cuenta el espacio físico en tu casa
y en tu lugar de trabajo. Mantén tus dispositivos alejados para que
sea más difícil tomarlos y convierte tu hogar en una zona apta para
el niksen.
Incluye un sofá suave, una silla cómoda con antebrazos, algunos
cojines o solo una manta. Orienta los muebles en torno a una ventana
o a una chimenea en lugar del televisor.
Piensa
de forma creativa.
Si
no puedes quedarte quieto en tu casa o en tu lugar de trabajo, ve al
parque o agenda un día de relajación en el spa. Dodgen-Magee anima
a las personas a organizar fiestas del aburrimiento, durante las
cuales el anfitrión invita a algunos amigos a… aburrirse juntos.
Bailey
sugiere experimentar con distintos estilos de vida para encontrar el
adecuado para ti. Por ejemplo, él vivió en la dejadez durante una
semana y aprendió que es importante “soltar las riendas” de vez
en cuando.
Si
te sigue incomodando la idea de no hacer nada, intenta engañar a tu
mente para que piense que estás siendo productivo. Dodgen-Magee
sugiere usar juguetes sin reglas, como la arena cinética, las
esferas de relajación o un circuito de canicas.
https://www.nytimes.com/es
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