CARTA ABIERTA AL MUNDO DESDE CUBA
Una mujer de a pie denuncia el crimen que no quieren ver
A la humanidad entera, a las madres del mundo, a los médicos
sin fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en
la justicia:
Me llamo como millones. No tengo apellidos conocidos ni
cargos importantes. Soy una cubana de a pie. Una hija, una hermana, una
patriota. Y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblando, porque
lo que hoy vive mi pueblo no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado,
fríamente ejecutado desde Washington.
Y el mundo mira hacia otro lado.
DENUNCIA POR MIS ABUELOS:
Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren antes de tiempo
porque el bloqueo impide que lleguen medicamentos para el corazón, la presión,
la diabetes. No es falta de recursos. Es prohibición deliberada. Empresas que
quieren venderle a Cuba son multadas, perseguidas, amenazadas. Sus gobiernos
callan. Y mientras tanto, un abuelo cubano aprieta el pecho y espera. La muerte
no avisa. El bloqueo sí.
DENUNCIA POR MIS NIÑOS:
Denuncio que hay incubadoras en Cuba que han debido apagarse
por falta de combustible. Que hay recién nacidos luchando por su vida mientras
el gobierno de Estados Unidos decide qué países pueden vendernos petróleo y
cuáles no. Que hay madres cubanas que han visto peligrar la vida de sus hijos
porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de
un bebé a 90 millas de sus costas.
¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las
organizaciones que tanto defienden la infancia? ¿O es que los niños cubanos no
merecen vivir?
DENUNCIA POR EL HAMBRE INTENCIONAL:
Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que
falte comida porque sí. Es que nos impiden comprarla. Es que los barcos con
alimentos son perseguidos. Es que las transacciones bancarias son bloqueadas.
Es que las empresas que nos venden granos, pollo, leche, son sancionadas.
El hambre en Cuba no es un accidente. Es una política de
Estado del gobierno de Estados Unidos, refinada durante 60 años, actualizada
por cada administración, recrudecida por Donald Trump y ejecutada con saña por
Marco Rubio.
Ellos llaman a esto "presión económica". Yo lo
llamo terrorismo con hambre.
DENUNCIA POR MIS MÉDICOS:
Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas
en la pandemia mientras el mundo entero colapsaba, hoy no tienen jeringas, ni
anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos. No porque
no tengamos talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a los insumos, a
los repuestos, a la tecnología.
Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la
COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra viento y marea. Contra bloqueo y
mentiras. Y aún así, el imperio nos castiga por haberlo logrado.
AL MUNDO LE DIGO:
Cuba no les pide limosna.
Cuba no les pide soldados.
Cuba no les pide que nos quieran.
Cuba les pide justicia. Nada más. Nada menos.
Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi
pueblo.
Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE LESA
HUMANIDAD.
Les pido que no se dejen engañar por el cuento del
"diálogo" y la "democracia" mientras nos aprietan el
cuello.
No queremos caridad. Queremos que nos DEJEN VIVIR.
A los gobiernos cómplices que callan: La historia les pasará
factura.
A los medios que mienten: La verdad siempre encuentra
grietas.
A los verdugos que firman sanciones: El pueblo cubano no
olvida y no perdona.
A los que aún tienen humanidad en el pecho: Miren a Cuba.
Miren lo que le hacen. Y pregúntense: ¿De qué lado de la historia quiero estar?
Desde esta isla pequeña, con un pueblo gigante…
Esto no es una foto de un atardecer.
Esto no es una noticia de farándula.
Esto no es una opinión más.
Esto es diferente.
Una cubana de a pie que se niega a rendirse.

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