CARTA ABIERTA A LA DISIDENCIA
Sin organización, vemos pasar los años y no ocurre nada
bueno, al revés, los planes de la élite siguen avanzando, por lo que, en mi
opinión, debemos plantearnos que nuestra táctica de guerrillas, alabada por
muchos en su día, está fracasando; si añadimos que las acciones individuales
producen un tremendo desgaste, no es de extrañar ver el hastío que se respira
entre nuestras filas. Es normal.
Para más inri, muchos de los que en su momento dieron un paso al frente, ahora parecen centrados en acumular seguidores y satisfechos con monetizar.









