NO SEREMOS FELICES SIN BUENAS ACCIONES
Y, eso, irónicamente,
nos lo enseña la muerte
Cuando la filosofía se cruza con el valor sentimental de recibir una carta, lo pensado y lo escrito pueden acompañarnos durante toda la vida. Es lo que debió creer Enrique Bonete, catedrático de Ética de la Universidad de Salamanca, cuando recibió el primer correo de una antigua alumna de sus clases de ética de la muerte, diagnosticada con cáncer.
Se pasaron dos años escribiéndose y, de aquel intercambio nació una amistad atravesada por dudas, preguntas y conversaciones sobre nuestro paso por la vida y la inevitable presencia de la muerte. Diálogos sobre cómo vivir y morir recoge, a través de esos correos electrónicos, la vigencia de una tradición filosófica capaz de iluminar incluso los territorios más difíciles. Una lectura que reivindica una forma de esperanza lúcida, capaz de mirar de frente la complejidad de nuestro final.








