EL MAPA DE LA RUTA DE TU VIDA
Nadie te trazará el camino por el que debes cruzar el desierto de tu propia vida: ni tus padres ni tus maestros, ni tus héroes ni tus amantes, ni los libros de autoayuda ni los sonetos de Shakespeare.
Algunos te darán señales, otros se convertirán en puntos de inflexión, pero es un camino que, en última instancia, construirás al recorrerlo. En el camino, confundes sueños y deseos con destinos, solo para descubrir que han sido estaciones de paso; tan pronto como los alcanzas, comienzas a anhelar algo más.
Esta cinta de Möebius del anhelo es la raíz de todo lo que
sufrimos en las garras del Monstruo
del Deseo, pero también es la raíz de nuestra vitalidad creativa: el
impulso incesante de crear, de dejar una huella que diga "YO SOY", un
monumento al haber sido. Es nuestra incompletitud la que traza el territorio de
lo posible en nosotros. Es nuestra sed de aventura existencial la que nos hace
lo que somos: peregrinos de la mortalidad, que regresan eternamente al
horizonte del mañana.
Mario
Benedetti capta esta paradoja con una sutileza que no ofrece una respuesta,
sino que susurra la pregunta viva, en un poema inédito encontrado entre sus
papeles después de su muerte, y que siempre me enseña a navegar por el terreno
de la vida con el corazón abierto como brújula.
RUTA - Mario Benedetti
La encontré en mi bolsillo / era una ruta
no sabía hasta dónde me llevaba
pero igual la seguí en un merodeo
con todas mis nostalgias en la mano
Era un atlas del alma / la conciencia
de lo que cometí y lo que me espera
en el suelo vi huellas que eran propias
así que era una senda ya corrida
El piélago de antes ya no estaba
todo era más fuerte más seguro
de pronto me encontré con la ribera
de ese río que siempre fue mi anhelo
Sólo entonces me aconsejé a mí mismo
en el bolsillo volví a poner la ruta
y allí quedó esperando
otro mañana
A esto le podemos sumar el llamado de Benedetti a dejar de esperar y empezar a vivir

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