Joan Martí
INDICE
1.
Prólogo
2.
Citas
3.
Introducción
4.
Llegó el
momento
5.
La conciencia
universal
6.
Vivir sin
pensar
7.
¿Quién nos
controla?
8.
La ayuda
externa
9.
¿Por qué
vivimos?
1 - PROLOGO
Repetido innumeras veces, en nuestro
interior reside todo el poder que podamos llegar a imaginar. ¿Recuerdan aquella
frase que dice “si lo puedes imaginar puede ser realidad”?
Todo es posible y está a nuestro
alcance si confiamos en nuestra capacidad y apartamos temores y prejuicios.
Pero, ¿qué es más cómodo, cambiar o
seguir igual? Evidentemente, por mal que estemos, siempre nos resulta
dificilísimo efectuar las correcciones oportunas para enderezar nuestro rumbo y
aunque lo deseemos, llegado el momento o la ocasión, quedamos indecisos y
renunciamos a dar el paso necesario.
Luego no podemos culpar a nadie más
que a nosotros mismos de la situación en que estemos inmersos pues sólo de
nosotros depende la orientación que demos a nuestra vida.
El esfuerzo, la valentía de la
decisión, valen la pena pues nos hacen avanzar soltando lo que nos oprime y nos
hace infelices. Vencer el temor inicial es la clave para conseguir el objetivo
de seguir en el camino más adecuado.
Las dudas ante lo nuevo o
desconocido son un instrumento de prevención razonable para que no caigamos en
temeridades inútiles pero nunca han de suponer un freno irracional para nuestro
desarrollo y evolución. Así que, adelante y sin miedo!
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2 - CITAS
“En cada uno
de nosotros reside el poder de prestar consentimiento a la salud y a la
enfermedad, a las riquezas y a la pobreza, a la libertad y a la esclavitud.
Somos nosotros mismos quienes las domeñamos y no otro”
“Si Dios os hablara directamente
a la cara y os dijera: Os ordeno que seáis felices en el mundo mientras viváis
¿Qué haríais entonces?”
“Aprender es descubrir lo que ya
sabes. Actuar es demostrar que lo sabes. Enseñar es recordarles a los demás que
saben tanto como tú. Sois todos aprendices, ejecutores, maestros”
“Enseña mejor lo que más
necesitas aprender”
“Tu única obligación en cualquier
período vital consiste en ser fiel a ti mismo. Ser fiel a otro ser o a otra
cosa es imposible”
“Los interrogantes más sencillos
son los más profundos ¿Dónde has nacido? ¿Dónde está tu hogar? ¿Adónde vas?
¿Qué haces? Plantéatelos de tiempo en tiempo y observa cómo cambian tus
respuestas”
“Vive de manera tal que nunca te
avergüences si se divulga por todo el mundo lo que haces y dices... aunque lo
que se divulgue no sea cierto”
“Tus amigos te conocerán mejor en
el primer minuto del encuentro que tus relaciones ocasionales en mil años”
“La mejor forma de rehuir la
responsabilidad consiste en decir: Tengo responsabilidades”
"La criatura estudiosa que llevas adentro, el travieso
espiritual que encarna tu auténtica personalidad, te guía por la vida”
“No vuelvas la espalda a los
futuros posibles antes de estar seguro de que no tienes nada que aprender de
ellos. Siempre gozarás de libertad para cambiar de idea y elegir otro futuro, u
otro pasado”
“No existe ningún problema que no
te aporte simultáneamente un don. Buscas los problemas porque necesitas sus
dones”
“El vínculo que une a tu
auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y de goce mutuo. Es raro que
los miembros de una familia se críen bajo el mismo techo”
“Justifica tus limitaciones y ciertamente las tendrás”
“Imaginad el Universo bello,
justo y perfecto. Convenceos luego de esto: Lo que Es lo ha imaginado bastante
mejor que vosotros”
“Nunca te conceden un deseo sin
concederte también la facultad de convertirlo en realidad. Sin embargo, es
posible que te cueste trabajo”
“Si haces la experiencia de ser
ficticio durante un tiempo, comprenderás que a veces los personajes de ficción
son más auténticos que los individuos de carne y hueso”
“Tu conciencia es la medida de la
honradez de tu egoísmo. Escúchala atentamente: Somos todos libres de hacer lo
que nos place”
“Todos los
seres, todos los acontecimientos de tu vida, están ahí porque tú los has
convocado. De ti depende lo que resuelvas hacer con ellos”
“He aquí una prueba para
verificar si tu misión en la tierra ha concluido: Si estás vivo, no ha
concluido”
“Para vivir libre y dichosamente,
debes sacrificar el tedio. No es siempre un sacrificio fácil”
“No te dejes abatir por las
despedidas. Son indispensables como preparación para el reencuentro. Y es
seguro que los amigos se reencontrarán, después de algunos momentos o de todo
un ciclo vital”
“Tu ignorancia está en creer en
la injusticia y la tragedia. Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo
es lo que su dueño denomina mariposa”
(Citas del libro ILUSIONES de Richard Bach)
3 - INTRODUCCION
Ante mí y en mí se
producen hechos y reacciones, sentimientos e iluminaciones gratas y
sorprendentes que me transportan a estados de conciencia cada vez más llenos de
claridad.
De
la ficción de la vida humana al potencial intrínseco que subyace en todos
nosotros media sólo un pequeño paso: nuestra decidida voluntad de aceptación
del hecho poderoso de que todo está al alcance de cada uno de nosotros.
Podemos
hacer cualquier cosa, normal o extraordinaria, con sólo desearla
fervientemente: Desde conseguir un determinado empleo a caminar sobre el agua.
En
mi caso he pasado por distintas facetas vitales y, en la actualidad, con un
nivel de evolución sencillo pero progresivo, me veo capaz de conseguir
cualquier meta material que me proponga porque así lo creo y porque estoy
dispuesto a pagar el precio que sea necesario.
Mis
energías físicas y mentales se encaminan en la dirección de satisfacer mis
deseos tanto para su goce específico como para ir avanzando en mi proceso de
crecimiento espiritual que no es otra cosa que ir redescubriendo y utilizando
el enorme poder interno que todos poseemos.
4 - LLEGÓ EL MOMENTO
Todo tiene su ritmo, todo precisa de su aprendizaje y,
necesariamente, todo acontece en armonía con todo el mundo.
Aquello que a uno puede
interesarle o puede desear ha de encajar en mil y una circunstancias distintas
que, de una u otra manera, afectan a otros. Por ello es indispensable esperar
el momento más adecuado llegado el cual todo se produce de forma suave y
armoniosa.
Pero a la mínima señal de que
llegó la hora, hay que lanzarse sin titubeos, confiados y directos a la tarea
que estábamos esperando y así conseguir alcanzar la meta propuesta.
Cuántas veces dejamos escapar la
ocasión porque cuando ésta se presenta “no estamos preparados” o nos parece un
riesgo excesivo y dudamos. Está claro que nada se nos ofrece cortadito y
masticado pero, si de verdad deseamos alguna cosa, toda nuestra energía nos
proyectará hacia ella y nuestro esfuerzo se traducirá en el logro de la misma.
Es comprensible que el temor nos
atenace ante la perspectiva de un nuevo rumbo en nuestra vida, pero vale la
pena cerrar los ojos y dar el salto y al abrirlos de nuevo nos hallaremos en
otra orilla con las nuevas experiencias y sensaciones que nos estaban
esperando.
La vida es para vivirla no para
sufrirla. Si una situación o circunstancia no es de nuestro agrado, en nuestra
mano está cambiarla. Tenemos el deber de ser felices y sólo a cada uno compete
la búsqueda de su felicidad.
No nos damos cuenta que las cosas
esenciales suceden al margen de nuestra voluntad, aunque nosotros las
activemos. Por la acción voluntaria entre un hombre y una mujer nace una nueva
vida, pero el proceso y desarrollo del nuevo ser se produce de forma autónoma.
Igual podemos hablar de otros
aspectos banales como el cabello, que recibe muchos cuidados y se le aplican
formas y colores diversos pero cuya existencia y crecimiento está fuera de
nuestro alcance.
Nosotros decidimos lo que
queremos pero luego no depende de nosotros que se consiga puesto que hay
infinidad de circunstancias interrelacionadas que influyen en el desenlace.
Aquello de “el hombre propone y Dios dispone” es una aproximación al hecho de
estar inmersos en un “todo inteligente” que es a fin de cuentas quien decide el
tiempo y la forma en el devenir de todas las cosas con el objetivo de mantener
la mejor armonía y equilibrio general.
Todo tiene su punto crítico: el
agua hierve a la temperatura de cien grados o se hiela a partir de los cero
grados. Por tanto entre cero y cien grados existe un margen muy amplio de
“libertad” pero, llegados a alguno de los dos extremos, la ley natural actúa
inflexible: el agua se evapora o se solidifica.
Con el ejemplo expuesto, situamos
en su justo término la libertad del hombre, sometido, como todo lo existente, a
las inexorables leyes naturales. Éstas afectan tanto a aspectos físicos como
mentales. En este segundo caso podemos incluir la incidencia que en la vida de
las personas tienen las emociones, los deseos, las dependencias, los apegos,
los temores, los prejuicios y, en definitiva, todos los pensamientos y
sentimientos que creamos y proyectamos.
La ubicación del ser humano en
este “todo inteligente” no por sobrecogedora parece menos cierta. Veamos sino
la relación entre un ente vivo autosuficiente, aunque de tamaño ínfimo, como es
una célula del cuerpo respecto al todo que representa un ser humano
inteligente. La célula ignora que forma parte de una superestructura con vida
propia y se limita a realizar sus funciones especializadas en el ámbito que se
encuentra sin cuestionarse dilema alguno.
El ser humano, ante la inmensidad
del universo, se pregunta que hay más allá y se sorprende al no poder dominar
todo lo que le rodea. No le queda otra opción que reconocer sus limitaciones y
ejercer su margen de libertad en todo aquello que esté a su alcance para
dejarse llevar por la corriente de la
Vida que le hará llegar lo más conveniente en el contexto de
la armonía general.
Si tomamos el período vital como
un espacio de tiempo sin continuidad, nos parecerán hasta cierto punto lógicas
las actitudes de trabajo y lucha en aras de conseguir bienes materiales y
reconocimiento social al precio que sea por aquello de “por cuatro días que
estamos aquí...”
Por el contrario, si creemos en
nuestra trascendencia, enfocaremos nuestra energía en la dirección del
aprendizaje en su sentido más amplio, abarcando todos los campos y niveles. Las
necesidades básicas del vivir cotidiano ocuparán una parte de nuestro interés
que se orientará, en su mayor parte, al descubrimiento de nuestra verdadera
realidad y al desarrollo de todas nuestras capacidades en beneficio propio y de
los demás.
Verdadera superestructura inteligente, la suma de todas las
mentes condensada en una “mente superior” nos influye a todos de forma
imperceptible y continuada.
Muchos sucesos que nos afectan nos resultan en apariencia
insólitos pues se han originado al margen de nuestra voluntad y no podemos
evitar preguntarnos el porqué de su existencia.
Cuando en el mundo se genera energía positiva, producto de
un pensamiento generalizado de cariz constructivo, nuestras mentes se llenan de
bienestar y sentimos una gran paz de espíritu que nos armoniza espontáneamente
con nuestro entorno.
En el caso contrario, al generarse energía negativa, nos
llenamos de incertidumbres y zozobras que nos vuelven temerosos y desconfiados
ante todo cuanto nos rodea. El esfuerzo para avanzar en estas circunstancias es
muy grande y las dudas mayores.
Si logramos sustraernos a esta mala influencia salimos
adelante y contribuimos al cambio de contenido de la conciencia universal o
superior con la consiguiente mejora general.
La pregunta es: ¿esta conciencia universal es activa o
inerte? Tan activa o inerte como es nuestra propia mente que nos impulsa a
realizar actos a veces contradictorios. Es quien conduce nuestra vida de forma
un tanto extraña pues no está controlada por nuestra voluntad. Los pensamientos
que nos asaltan en cualquier momento se producen con total independencia de
nuestra decisión: ¿Quién o qué los formula?
Los pensamientos diurnos son los sueños nocturnos, todos
emergen sin intervención consciente de nuestra parte y por ello cabe aceptar la
hipótesis de formar parte de un ente superior que nos dirige en todos nuestros
ámbitos tanto físicos como mentales y según sus necesidades nos atiende o nos
obliga.
Está fuera de duda que el funcionamiento del cuerpo no
depende de nuestra voluntad, en realidad somos los encargados del mantenimiento
del mismo y lo mismo sucede con nuestra parte mental: Tenemos inspiraciones que
nos impulsan o que nos frenan y con ellas contamos para tomar nuestras
decisiones. En ausencia de esta “inspiración” nos sentimos vacíos y dudamos de
cual es el mejor camino a seguir.
Los interrogantes que nos planteamos sobre el porque y para
que existimos son una muestra evidente de la dependencia a la que estamos
sometidos o lo que es lo mismo son una prueba de nuestra limitación de libertad
real o aparente. Y esto, ¿es bueno o es malo? La verdad es que, ante la
magnitud de la vida universal, nuestra actitud se asemeja a la del niño que
sólo está seguro al amparo de sus padres y así nos acogemos a la protección
superior que intuimos está detrás de toda existencia.
¿Porqué, entonces, hemos de luchar y esforzarnos en el día a
día si no somos dueños de nuestro destino, entendiendo por ello un dominio de
nuestra actuación trascendente? Unos responden que se trata de vivir lo mejor
posible aprovechando el tiempo de nuestro paso por la Tierra. Esta
perspectiva no parece que sea muy estimulante ni que colme las potencialidades
que se adivinan en el ser humano, pero,¿es razonable suponer que nuestra
actuación vital tiene proyección más allà de la muerte?
6 - VIVIR SIN PENSAR
Ante tantas
opciones de vida, una actitud bien válida sería el vivir sin pensar, dejarse
llevar por la Vida
y actuar en virtud de lo que fuera aconteciendo. ¿Desinhibirse? Según se mire,
puesto que la mayoría de las veces lo más difícil es el nohacer, nodecir,
nopensar. Dicho en otras palabras, no siempre conviene actuar, hablar,
reflexionar.
Con una
actitud de estas características se dispone de una cantidad de espacio interior
que nos permite dedicarnos a un sinfín de posibilidades de desarrollo y
crecimiento mental que quizá nos acercarían al conocimiento del misterio en el
que estamos envueltos. ¿Sería esto conveniente o no? Buena pregunta dado que
saberlo todo puede resultar excesivamente turbador.
Lo sabio es centrarse en las
facultades de cada uno para aportar algo positivo a la comunidad a la que se
pertenece dejando al margen los sucesos ajenos.
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7 - ¿QUIEN
NOS CONTROLA?
Parece que
somos como animales en una granja. Nacemos, crecemos y nos desarrollamos
culturalmente. Luego morimos y según muchos creen volvemos a este mundo –nos
reencarnamos- para recomenzar el proceso. Y todo ello ¿porque y para que?
Será que entes superiores, como
alguien ha dicho, utilizan nuestra mente para su provecho, absorbiendo nuestras
experiencias y sensaciones vividas que les sirven de “alimento” dejándonos a
nosotros vacíos y con el espíritu siempre en zozobra.
Tal vez
podríamos hallar un símil si comparamos una célula de nuestro cuerpo respecto a
la entidad que la contiene -el ser humano- con lo que la teoría antes expuesta
cogería visos de certeza pues nosotros, el ente superior, nos beneficiamos de
la actividad de los elementos menores que poseemos actuando al margen de ellos
(nadie se comunica con sus células para ponerlas al corriente de sus
intenciones!)
En cualquier caso, tanto si somos
muy activos y emprendedores como si nos dejamos llevar, lo cierto es que no
controlamos nuestra propia vida pese a que podamos dirigirla en alto grado. Al
estar todas las cosas interrelacionadas, cualquier acontecimiento puede
afectarnos y alterar parte de nuestros planes.
En nuestro interior luchan dos
fuerzas opuestas que dificultan el avance o quizá deberíamos decir que nos
hacen reflexionar, ante las distintas opciones que se nos presentan en el
camino, para evitar tropiezos innecesarios. El resultado de estos forcejeos
internos –las dudas- desgastan y desaniman pues sería más satisfactorio, en
apariencia, poder encarar todos los temas a la primera de cambio.
Repasando a
los filósofos de todas las épocas vemos que la duda ha sido el móvil que ha
dado empuje a su búsqueda y reflexión sobre todos los temas que les han
preocupado o interesado. Por tanto cabe admitir que la duda es una herramienta
útil y no un inconveniente al que tengamos que soportar.
Volviendo
al tema que encabeza este capítulo, quizá esta sensación de estar controlados
más allá de nuestra voluntad puede ser un efecto producto de la inseguridad que
sentimos al desconocer la evolución de las cosas y el objeto mismo de la vida.
Con
un mínimo nivel de conciencia vemos claro que no llegamos a todo, que siempre
escapa algo a nuestra comprensión, que no podemos dar por sentadas muchas cosas
que se nos muestran impenetrables.
Cuanto
más a fondo nos planteamos los interrogantes que rodean nuestra vida, más
evidente resulta nuestra impotencia para desentrañarlos y, ante este dilema,
acudimos a planteamientos de matiz religioso llenando con la fe lo que con la
razón se nos resiste.
Y
en el terreno de la fe caben todas las posibilidades. Por tanto cada uno, desde
su propio esquema de creencias, va resolviendo las incógnitas con las que se
encuentra y construye su propia filosofía de la vida.
Existen muchas teorías, todas
ellas igual de respetables, que recogen la idea de una ayuda Superior que
recibimos por la vía de ángeles, maestros o seres iluminados de distinto tipo.
En la jerga popular podríamos hablar de extraterrestres de un nivel muy
avanzado que velarían por nuestras vidas guiando de formas sutiles nuestras
conductas.
Al
margen de contenidos religiosos, parece razonable creer en la existencia de un
Poder Superior como eslabón de todo lo creado. Las características de este
Poder son inaprensibles y sólo en algunos aspectos que se manifiesta podemos
situar una parte del Mismo.
Las
leyes inamovibles de la
Naturaleza , leyes físicas (gravedad, magnetismo, etc.) y
leyes de causa-efecto (tal como das, así recibes), son una pequeña muestra de
esa infinita potencialidad. Otra manifestación la hallamos en nuestro propio
interior en cuyo seno albergamos un inmenso poder habitualmente ignorado u
oculto tras la cortina de nuestra limitada humanidad.
Cuando
se habla de otros seres, se acepta la existencia de otras dimensiones en las
que se mueven, por lo que no hace falta irse al extremo de la galaxia para
encontrarlos pues podrían estar a nuestro mismo lado. Pensemos solamente en el
efecto de un espejo que refleja nuestra imagen aunque en sentido contrario y
por tanto distinta o en “otra dimensión”.
Es
cuando menos lógico suponer que una superestructura tan colosal como es el
Universo ha de contener infinidad de formas de vida con niveles de desarrollo
dispares entre sí y que el equilibrio general ha de estar regido por un Poder
Infinito.
Hasta
aquí llega nuestra elucubración más o menos razonada. Más allá solo caben
conjeturas. Es poco, a fin de cuentas, lo que nos es dado conocer al respecto,
aunque también parece sensato suponer que lo que desconocemos quizá mejor que
nunca lo lleguemos a saber, al menos desde nuestra actual condición humana.
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9 - ¿PORQUÉ VIVIMOS?
Buena pregunta y difícil de
responder. Desde una perspectiva racional todo obedece a procesos químicos que
han seguido una evolución hasta llegar al actual estado de cosas, pero, esto no
aclara nada de lo que nos interesa.
¿Cual
es el objetivo de nuestra existencia? y, ¿quién puso “la primera piedra”?
Porque a un proceso de estas características no se le puede adjetivar de
espontáneo. Aunque científicamente la vida se produce por mecanismos
automáticos a partir de ciertos elementos básicos, estamos hablando de algo más
complejo como es el hecho de vida inteligente en distintos niveles.
Desde
el microorganismo que cumple unas funciones específicas hasta el ser humano con
toda su creatividad ye inquietudes, el planeta está lleno de seres que
desarrollan una variada actividad inteligente: El panal de las abejas, la
organización de un hormiguero, los
desplazamientos estacionales de múltiples clases de aves...
A
las actividades que realizan los animales se las denomina de instintivas,
sustrayéndoles su posible cuota de inteligencia activa, cuando en los humanos
son múltiples las actividades que funcionan sin intervención de la voluntad o
el raciocinio (p.ej.: todas las funciones del cuerpo).
En
cuanto a los procesos mentales, ahí ya nos podemos empezar a plantear hipótesis
–que no otra cosa- para llegar a discernir en lo posible el dilema pues nuestra
aparente libertad y capacidad creativa nos ofuscan y envanecen privándonos de
ver más allá de nuestras narices. Estamos en el punto de que “las ramas no nos
dejan ver el bosque”
Cabe
admitir la hipótesis de que todo es una sola cosa con un movimiento en círculo
cerrado debido al hecho de ser todo energía “nada se crea ni se destruye, solo
se transforma”. Y con este esquema quedamos totalmente inmersos en una dinámica
que nos sobrepasa. ¿Qué podemos deducir al respecto?

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