PÀGINES MONOGRÀFIQUES

5.6.26

Y lo más injusto de todo es la impotencia de no poder hacer absolutamente nada

A VECES LAS COSAS SON TERRIBLES Y PUNTO

Y no podemos hacer nada más que aceptarlo.

El otro día una persona muy cercana me contó que había recibido un diagnóstico terrible. Tanto que hasta me da miedo escribirlo, como si ponerlo en palabras lo hiciera un poco más verdad. Como si mientras no esté escrito pudiera seguir siendo algo que le pasa a otra gente, en otra vida, en otra historia que no tiene nada que ver conmigo.

Son esas noticias que nunca piensas que van a llegar porque hay personas en tu vida que funcionan como pilares. Inamovibles. Personas que están ahí con una solidez que das por hecha, que no cuestionas, que forman parte de tu vida de una manera tan sólida que no te planteas que eso pueda cambiar.

4.6.26

¿No es cierto que uno se siente más libre cuantas menos ataduras tiene?

QUE DESCANSES                                      

El desapego puede entenderse como la paz que surge de hacer el bien, y hace el bien quién hace lo que puede (porque, quien hace lo que puede, no está obligado a más). Quién no hace lo que puede se desapodera. Hace mal (obra mal) y, lógicamente, se siente mal.

Pongamos por caso que quieres reparar un agravio y el agraviado, resabiado, no lo consiente; que pides perdón y no te quieren perdonar, o que ayudas a quién no se deja. Jesús aconsejaba, en todos esos casos “sacudir el polvo de las sandalias y abandonar el lugar”, que era como decir “No insistas, déjalo ya, corta tu lazo emocional con esa persona ingrata, despréndete de la negatividad que haya podido trasmitirte y sigue tu camino en paz”.

3.6.26

No olvidar que ser disfrutones es una herramienta radical para construir nuestro mundo

JUGAR EN SERIO                                      

Cuando la patinadora Alysa Liu se deslizaba sobre el hielo de Milano Cortina en los Juegos Olímpicos a principios de este año, ocurrió algo inesperado en la conversación digital. Durante unos minutos, dijimos adiós a la ironía clásica de internet y nos entregamos a algo: la alegría sin filtros, sin poses. 

Ha pasado el tiempo, pero todavía lo recordamos: esas mismas redes donde el idioma oficial suele estar marcado por el sarcasmo y la distancia emocional se llenaron de comentarios sobre la ilusión que despertaba ver a la campeona olímpica compitiendo. Como si, de repente, el mundo hubiese entendido que todavía es posible pasárselo bien sin más.

2.6.26

Animar a la gente a acercarse a la religión, sugerir que es mejor empezar por algún sitio

UNA BÚSQUEDA  INTELIGENTE             

Desde hace años vengo leyendo con admiración los artículos de Ross Douthat en el New York Times. Se trata de un escritor y analista político, nacido en San Francisco en 1979 y graduado en Harvard. Se convirtió al catolicismo a los diecisiete años, tras una infancia en la que su familia pasó por la tradición episcopaliana y varias congregaciones evangélicas y pentecostales. 

Desde el pasado año mantiene un podcast semanal bajo el título «Interesting Times» donde ha hecho largas entrevistas a personas relevantes de la cultura estadounidense desde el vicepresidente Vance hasta el director de la NASA, pasando por expertos en política, sociología de la religión, informática, etc. Las entrevistas se transcriben en la web del periódico y provocan a menudo interesantes comentarios. 

1.6.26

Consciencia de lo mucho que debemos a las demás y la necesidad de comunicarlo

LAS GRATITUDES                                               

Estar agradecido es un sentimiento parecido a la conciencia, un deber de gratitud. No tiene nada que ver con el acto rutinario de dar las gracias: mil veces lo hacemos a diario y mil veces no significa apenas nada. La gratitud es compleja y es incómoda, sobre todo cuando uno, o una en ese caso, no puede hacerse cargo de esa deuda. 

La protagonista de esta novela de la francesa  Delphine de Vigan tiene una deuda de gratitud, pero no tiene tiempo y apenas está en condiciones: se encuentra en una residencia y va perdiendo la capacidad de comunicación.

Por suerte, cuenta con una cadena de gratitudes engrasada y consigue que dos personas de su entorno se hagan cargo de ella y de su particular deuda de gratitud. De ese engranaje trata la novela Las gratitudes, que las nuevas generaciones y las redes sociales han vuelto a traer a la actualidad.